Críticas

Rock me, Grohl

What Drives Us

Dave Grohl. EUA, 2021.

Que amemos más o menos el rock es una cuestión de gustos personales. Nadie nos puede imponer que nos acerquemos a una expresión artística y la apreciemos como si nada, sin pasar primero por un proceso de elección subjetivo, debido a lo que sentimos formar parte de nuestra aficiones; si algo odiamos, entonces este algo se verá reducido al grupo de objetos del que queremos alejarnos y del que menos queremos saber. Sin embargo, que algo no nos guste no significa que su estructura y su forma no tengan ningún tipo de bondad artística, tan solo en lo que nos referimos al hablar de la complejidad y de los engranajes del producto final. Es aquí, entonces, donde se equivocan los detractores del rock (siempre que sigan existiendo): el juicio subjetivo no puede hacernos perder la capacidad de reconocer la buena hechura global, lo cual se traduce en una necesidad de análisis que vaya más allá de la simple dicotomía del “me gusta – no me gusta”.

El documental de Grohl se define en tanto proyecto capaz de hacernos tomar parte de una serie de entrevistas cuya finalidad es la descripción (acción casi imposible en este caso) del porqué los músicos rock hacen (con gusto) lo que hacen. ¿Por qué hay gente que no solo ama cantar y tocar aquel tipo de música, sino que acepta todo lo que se construye a su alrededor, en un mecanismo de frustración pasajera y de aceptación total? Que nos guste o no este tipo de música, el objetivo del director (y fundador de Foo Fighters) no es hacernos cambiar de idea en lo que se refiere a nuestros juicios musicales, sino presentarnos la disección de lo que empuja a los músicos (en este caso, los rockers) a actuar así como actúan.

En la película se entremezclan entrevistas a diferentes artistas, lo cual nos lleva a tener un mosaico de voces que se unen para crear un única frase: “Hacemos lo que hacemos porque nos gusta, porque para nosotros es un placer”. Lo que les empuja a actuar en tanto músicos (what drives them) es entonces una necesidad interna de creación, la posibilidad de volver real lo que empieza como un simple sueño, una idea que pone de manifiesto aquel sentimiento de malestar que deriva de una incapacidad de seguir aquellas pautas que nos ofrece la sociedad. Ser rockers significa ser algo distinto, alejarse de un sistema cultural del que es posible huir solo si tenemos aquella constancia que nos identifica en tanto “diferentes”, además de una pizca de fortuna.

Ninguno de los entrevistados así lo admiten, pueden hablar de su amor por la música como si de un camino hacia el éxito se tratara. Todo lo contrario, la necesidad de tocar y cantar es un impulso vital del que solo, en tanto resultado secundario, puede llegar el éxito mismo. Lo importante es subir al escenario y, ante lo que puede ser un público de cinco personas o uno de más de dos mil, dejar que la música fluya para así transmitir el sentimiento de vitalidad de la boca a los oídos. ¿Funciona, entonces, el documental, así construido? Absoluta y rotundamente, sí, ya que la estructura se mueve por una serie de movimientos que permiten tener una visión clara y escueta ante lo que de otra manera hubiera podido ser un producto cacofónico. De hecho, el movimiento global por el que el espectador se deja llevar es tal que la estructura logra esconderse ante una fluidez límpida.

Que amemos más o menos el rock, entonces, o que amemos u odiemos a los músicos entrevistados, esto no va a cambiar la estructura de la película ni puede hacer que nos resulte decepcionante o poco estimulante lo que es el resultado final. Este producto se define como un análisis antropológico de lo que es el mundo de la música rock, y la capacidad de Grohl de traspasar los bordes del concepto “música” es tal que nos permite crear un puente entre los que estamos ante la pantalla y los que están en ella. De hecho, la pasión que sienten aquellas personas es la misma que sentimos nosotros en lo que se refiere a nuestras vidas y nuestras aficiones. ¿Cuál es la diferencia que se instaura entre ellos y nosotros, entonces? No puede ser una cuestión de éxito, ya que, hay que repetirlo, esto no es el objetivo final, sino la tipología del objeto de nuestros deseos. Así como a alguien le gusta tocar un instrumento y sentirse parte de un (¿de su?) mundo al agarrarse a un micrófono, así nos pasa a nosotros, desde quienes encuentran una pizca de felicidad al poderse sentar y leer un libro, hasta los capaces de decirnos qué tipo de vino es el que están bebiendo. Esto es what drives us, y hacia donde nos puede llevar es algo del que casi nadie tiene certeza y del cual quizás no nos importe mucho.

Ficha técnica:

What Drives Us ,  EUA, 2021.

Dirección: Dave Grohl
Duración: 88 minutos
Guion: Dave Grohl
Producción: Roswell Films
Fotografía: Todd Bell, Jessica Young
Reparto: Dave Grohl, Flea, Ben Harper, Tony Kanal

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