Críticas

El triunfo del minimalismo

Nomadland

Chloé Zhao. EUA, Alemania, 2020.

“You know, I think that what the nomads are doing is not that different than what the pioneers did. I think Fern’s part of an American tradition”.
Dolly, Nomadland

Nomadland - CartelNomadland (2020) es la mejor muestra de que no se necesitan presupuestos excesivos ni una gran cantidad de actores para contar una excelente historia. La dirección de Chloé Zhao le ha significado tener la mayor cantidad de premios en una temporada por una misma película, y con toda la razón: este film es visceral, honesto, casi documental. Una cámara libre va llevando al espectador por espectaculares paisajes del sur de Estados Unidos, con una fotografía donde predominan los paisajes naturales y una historia que se mete en la intimidad de los nuevos nómadas americanos, encabezados por Fern (Frances McDormand), quien ha perdido su trabajo y hasta el pueblo en el que vivía, para vivir en su camioneta y moverse por todo el país, sobreviviendo.

Este largometraje es un diario audiovisual de la vida de Fern, una errante que busca una nueva historia después de haber tenido todo. Ese nuevo estilo de vida no significa que no tenga un hogar, como ella misma le dice a una adolescente que le pregunta por su estado actual, simplemente está «sin casa» («house-less«). Y esto es porque Fern lleva su casa a la espalda, con solo lo necesario para vivir. Es una realidad tan dura como hermosa. Ella va trabajando, viajando y aprendiendo de sus compañeros del camino, jubilados que deciden pasar sus días viajando para ahorrar dinero y tener libertad, lo opuesto a la vida laboral que tuvieron.

La música incidental que acompaña este recorrido es perfecta, solos de piano que se sienten en el alma, con la fuerza suficiente para recargar las escenas de emoción que ya le da McDormand con su papel. Para mí, ella es impecable. Se adueña de cualquier rol que le pongan, lo hace suyo y se vuelven uno, se echa al hombro todo el peso de una poderosa historia y sale airosa en el proceso. Para este caso, McDormand realmente durmió en la camioneta de Fern y trabajó en los lugares que aparecen en el film, viviendo así la vida real de un nómada, que como dice Dolly, una de sus amigas del camino, “…no es tan diferente de lo que hicieron los pioneros”, planteando así que parte de la tradición americana (del norte al sur) ha sido la vida de nómadas, de viajantes… De inmigrantes del mundo.

Nomadland - Fotograma

El minimalismo de Zhao es el adecuado en este género de películas donde Alma salvaje (Wild, 2014) y Hacia rutas salvajes (Into the wild, 2007) han hecho también su aporte, pero la melancolía implícita de este film despierta muchos más sentimientos en el espectador. La soledad voluntaria de Fern es solo comparable con un alma inquieta que busca la tranquilidad. Sin embargo, quedan las dudas de si realmente una vida en la carretera puede ser tan pacífica y «sencilla» (entre comillas), sin tener en cuenta ansiedades, adicciones, síndrome postraumático y muchos otros factores que llevan a la gente a tomar esas decisiones de vida. Se toca por encima con una o dos personas que hablan al respecto, es cierto, pero queda un poco en el aire.

Y sin embargo, el largometraje tiene un gran respeto por los verdaderos protagonistas, y no me refiero a McDormand y David Strathairn, el otro actor profesional de la película que interpreta a un hombre que Fern conoce en su recorrido. Los “actores de reparto” son Dolly, Linda, Patty y todos los amigos que Fern va encontrando en el camino, pero ellos son nómadas reales, personas que por voluntad o necesidad dejaron atrás la única y congestionada vida que ofrece la realidad —ese «trabajar para vivir» que tanto estrés y ansiedad produce en todos—, para iniciar una vida diferente, alejados del capitalismo y consumismo (En la medida de lo posible, porque sabemos que es imposible escapar).

Nomadland - Fotograma

La película nunca cuestiona al protagonista ni su estilo de vida, ni a ninguno de sus compañeros del camino, solo los deja ser frente al lente de la cámara para que sea el espectador quien tome una posición sobre ellos, si le gustan o no, si se identifica o no, o si siente alguna empatía por todos los que han decidido vivir sus vidas de manera distinta. Una realidad que fue recopilada en el libro de Jessica Bruder bajo el título “País nómada: sobreviviendo en América en el Siglo XXI”, el punto de partida para esta película, donde se cuentan las historias de estos nómadas causados por la gran recesión de Estados Unidos entre 2007 y 2009, donde una gran cantidad de americanos abandonaron sus casas y las dejaron a merced de los bancos, a quienes les debían la vida entera.

Con Nomadland, su tercer largometraje, Chloé Zhao va a la delantera en la temporada de premios de 2021 y pisando fuerte para ser la sexta nominada a Mejor Director en los Oscar, un premio que solo se lo ha llevado una mujer (Kathryn Bigelow por En tierra hostil, 2008) en los 92 años de existencia de la codiciada estatuilla. Sería justo y necesario que su triunfo llegara con su mejor largometraje a la fecha, que se ha vuelto la voz de los olvidados y la reconsideración el codiciado sueño americano, que una vez más se revela como una completa ilusión.

Trailer:

Ficha técnica:

Nomadland ,  EUA, Alemania, 2020.

Dirección: Chloé Zhao
Duración: 108 minutos
Guion: Chloé Zhao, Jessica Bruder
Producción: Chloé Zhao, Frances McDormand, Mollye Asher, Dan Janvey, Dan Janvey
Fotografía: Joshua James Richards
Música: Ludovico Einaudi
Reparto: Frances McDormand, David Strathairn, Patricia Grier, Linda May, Carl R. Hughes, Swankie, Tay Strathairn, Cat Clifford, Peter Spears

6 respuestas a «Nomadland»

  1. Muy buena crítica, en mi humilde opinión. Gracias.
    Coincido totalmente con las observaciones que se hacen . Pasé un buen rato viéndola. Es triste, pero muy bella, sugerente y llena de despedidas.

  2. Si si pero cuando tuvo que arreglar la furgoneta tuvo que recurrir al capitalismo es decir a su hermana. Pudo trabajar y dormir en una pensión hasta poder pagarla. Y su protagonista antagonista e inaccesible hasta la saciedad deja mucho que desear. Parecía que el mundo antisistema era un mundo triste y deprimente según el desarrollo de la cinta.. No me gusto.

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