Críticas

La semilla

El último de los Paradiso

L'ultimo Paradiso. Rocco Ricciardulli. Italia, 2021.

Cartel de la película El último de los ParadisoEl cine italiano se escenifica con frecuencia en pequeños y antiguos poblados campesinos, en los cuales se nos cuentan historias familiares, historias de familias extendidas, de parientes, de vecinos, de habitantes que se conocen entre sí, formando un tejido no exento de fibras rotas, de agujeros, retazos y remiendos. Las historias transcurren en las calles, en los bares, en la iglesia del pueblo y las casas, especialmente en las cocinas y el comedor, donde reina y domina la abuela, con su saber culinario tan importante y su experiencia y conocimiento de todos los secretos familiares y vecinales. Muchos de los hombres son mujeriegos, pero poco aventureros en realidad. El tener infidelidad en sus matrimonios es una especie de sentencia de vida, una aceptada costumbre de la cual no se pueden escapar los hombres casados, sujetos como están a la tentación que ofrecen las mujeres jóvenes, llenas de picardía y sonrisas embrujadoras o las señoras casadas e infelices atrapadas por matrimonios sosos y rutinarios, en los cuales sus vecinos-maridos han dejado de prestar atención. Entonces ronda el secreto a voces, donde muchos tienen componendas y desajustes.

Estas historias de pequeños pueblos tienen un cierto espíritu bucólico, pues se combinan con hermosos campos y cultivos, con preciosas praderas y colinas, donde los colores, los cielos, los atardeceres y las brumas son sugestivos telones de fondo; con escenas de cosecha, con tradiciones y costumbres populares, que convocan a labradores y pastores; a recolectores que descansan de las jornadas, mientras las mujeres traen los fiambres y todos conversan entre bromas y despreocupados movimientos.

L'ultimo Paradiso

Escondidas tras las escenas pueblerinas y campesinas, se van tejiendo las infidelidades y los romances maliciosos con mujeres atrevidas, románticas y picarescas ; pero subyace también el ataque machista que persigue a las jóvenes que apenas se inician y que tienen alguna debilidad, para arrebatarles sus encantos forzadamente, en acosos y violaciones dolorosas e infames, soportadas por el poder de algunos terratenientes, comerciantes o funcionarios, pequeños dictadores que desde siempre vienen asolando y destruyendo vidas en tantos lugares del mundo. Adivina el espectador que, por algún arte de magia, también hay relaciones en las cuales dominan el enamoramiento, la ilusión y las relaciones de pareja tradicionales… aunque siempre bajo la amenaza del eventual deterioro ante la rutina y el machismo.

En el caso que nos ocupa en este filme, es el de la familia Paradiso. En ella se dan muchos de los elementos ya descritos: abuela-madre matriarcal, sabia y sufrida, pero potente; padre-abuelo rígido, ahora prudente y exigente, antes marido infiel cargado de secretos; mujeres que sufren y que gozan como pajarillos nerviosos, siempre a la espera de los inevitables sucesos que han de llegar.

El último de los Paradiso

¿Cuáles son los inevitables sucesos? Los relacionados con las cadenas de violencia y de venganza que necesariamente se van a desprender de las infidelidades y de las traiciones en una sociedad donde estas cosas se repiten por siempre. En esta saga de los Paradiso, uno de los hijos, casado con una mujer valiosa y un hijo, se deja llevar de la aventura amorosa con una mujer libre y explosiva, como si fuera un insecto atraído por lucecillas femeninas, sin mayor conciencia de los impactos que se generan. Combina esa atracción fatal con un romántico desparpajo, con un sentido de la libertad y de la independencia, de manera que se ve arrastrado en un desafortunado torbellino cuando se enfrenta al padre de su enamorada no solamente por ello, sino porque lo desafía como terrateniente poderoso y líder del pueblo. De todo resulta que la muerte y la vida se mezclan; que el sufrimiento y el gozo son caras opuestas y complementarias.

En un atrevido salto fílmico, al parecer basado en hechos reales, no es este hombre el último de los Paradise, y la historia se prolonga más allá de la muerte. Tiene un alter ego, un hermano, hombre de ciudad, profesional industrial de cierta estabilidad, de espíritu ordenado y previsivo. Siguiendo las costumbres familiares, regresa al pueblo ante la tragedia que ocurre y sufre una mágica metamorfosis e interviene en la historia de forma inesperada, lo cual nos hace intuir que hay vida más allá de la muerte y que el amor apasionado, aun siendo desordenado, es permanente e imborrable.

Paradiso

Están cultivados los campos no solamente con la dura labor, el sudor y la entrega de las gentes; también la sangre de los asesinados los ha regado, a modo de dolorosos sacrificios, y Caín sigue matando a Abel desde siempre. Es bueno que el cine repita estas historias, especialmente cuando algún tipo de magia sorpresiva y sugestiva nos hace imaginar que la escondida racionalidad y la sabiduría humana no mueren con la violencia, con la traición, con la mentira, con los secretos y el engaño. Alguna medida de pasión y humanismo subyacen, a modo de semilla que brota de nuevo.

Trailer:

Ficha técnica:

El último de los Paradiso (L'ultimo Paradiso),  Italia, 2021.

Dirección: Rocco Ricciardulli
Duración: 107 minutos
Guion: Rocco Ricciardulli, Riccardo Scamarcio
Producción: Lebowski, Netflix. Silver Productions
Fotografía: Gian Filippo Corticelli
Música: Federico Ferrandina, Rocco Ricciardulli
Reparto: Riccardo Scamarcio, Gaia Bermani Amaral, Valentina Cervi, Antonio Gerardi, Federica Torchetti, Anna Maria De Luca, Lucia Zotti, Nicoletta Carbonara, Donato Placido, Mimmo Mignemi, Peter Arpesella, Giovanni Cirfiera, Giuseppe Nardone

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