Críticas

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The Punisher: One Last Kill

Otros títulos: Punisher: la última muerte.

Reinaldo Marcus Green. EUA, 2026.

Como si los comics algo más fueran que literatura, lo cual, por supuesto, implica que sí, pueden llegar hasta cimas (o simas) increíbles. Como si, efectivamente, los personajes que llevan a cabo sus hazañas en las hojas (de papel, quizás reciclado), tanto cada mes como también en sitios más respetables (los tomos de las graphic novels, palabra que solo implica la necesidad de reconocer que estamos ante un cuento dibujado, ya que las novels pueden ser tanto obras de arte imprescindibles como basura), fueran parte – y lo son – de nuestra visión cultural y, por ende, se insertaran en un discurso de reelaboración cinematográfica que ha ido creando un leviatán. O, más sencillamente, hay que reconocer que en las últimas décadas la presencia de los cómics se ha recuperado de una visión más bien de nicho (solo los raros leíamos los tebeos, y no importaba que fueran, como en mi caso, de la serie Vertigo) y se ha abierto a la población en sus formas más extensas. Puede que, efectivamente, la cuestión revele una apreciación de lo pop, o puede que la presencia de los superhéroes sea índice de cierta infantilización de la que no sabemos deshacernos.

Y es que, efectivamente, hay cierta falta de seriedad, en el sentido de querer hacer las cosas como adultos (y serlo no tiene edad), dentro del mediometraje que se nos presenta sobre un Frank Castle cuya vida parece estar al borde de una conclusión (quizás violenta). No se entiende bien lo que está pasando, y no desde un punto de vista narrativo (y una narración sí la hay, diminuta, casi inexistente), sino de lo que se nos está intentando decir. Algo no funciona bien, en el discurso global de un producto que a lo mejor quiere ser más de lo que efectivamente es, con una carga de clichés y de malas interpretaciones que hinchan las escenas hasta hacernos pensar que es posible que el producto final, dentro de su violencia exagerada, no es más (ni menos) que una especie de reelaboración del concepto de renacimiento psicológico dentro de una estructura que es tan profunda como un charco en un desierto veraniego.

Poca sustancia, entonces, y una arquitectura narrativa inexistente, más o menos. Lo cual no siempre va a ser un problema, especialmente si de acción se habla. Sin embargo, la voluntad de querer ser algo más que un simple juego de sangre lleva a superficie lo vacío que es el cuento que nos proponen dentro de la intención de darnos una especie de profundidad psicológica que resulta ser, muy simplemente, un poco ridícula y bastante postiza. La idea de un Frank Castle al borde de la desesperación, incapaz de relacionarse con un mundo que está cayendo hacia un infierno, hubiera podido darnos un poco más de lectura interior del personaje, mientras que el resultado final que nos vienen proponiendo simplemente juega con unos lugares comunes, hasta el punto de hacernos pensar que efectivamente estamos ante un discurso que hubiera podido ser estructurado en pocos minutos y no los cuarenta y cinco (más o menos) finales. Si no hay mucho que decir, al fin y al cabo, mejor no hablar o solo abrir la boca y no tardar mucho en cerrarla.

Este mediometraje representa, quizás, muchos de los problemas de un mundo, el cinematográfico de los superhéroes (sin que Castle lo sea), que parece incapaz de terminar su carrera. Por un lado se intenta darles a los espectadores algo nuevo, mientra que por otro los creadores (y toda la maquinaria detrás de la producción) saben que hay que proponer la misma estructura porque está prohibido cambiar las reglas del juego. A veces los resultados logran ser un poco suficientes, otras, como en este caso, se acercan a algo digerible sin llegar allí donde se podría vislumbrar un poco de la susodicha seriedad. Y es que los productos adultos no son productos que solo quieren hablar de cuestiones de los que tenemos más de veinte años (si bien hoy en día parece que seguimos siendo “jóvenes” hasta los sesenta), sino los que saben tomar un punto de vista maduro en relación con el producto que quieren ofrecer (y, sí, puede también que una película para niños sea adulta en el sentido de saberles hablar con madurez). No es el caso de esta aventura de Castle, un poco loable por las escenas de acción, y totalmente olvidable en lo que a su estructura narrativa se refiere.

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Ficha técnica:

The Punisher: One Last Kill  / Punisher: la última muerte ,  EUA, 2026.

Dirección: Reinaldo Marcus Green
Duración: 51 minutos
Guion: Jon Bernthal, Reinaldo Marcus Green
Producción: David Chambers
Fotografía: Robert Elswit
Música: Kris Bowers
Reparto: Jon Bernthal, Deborah Ann Woll, Jason R. Moore, Judith Light

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