Críticas

Pasados y presentes hostiles

Moneyboys

C.B. Yi. Taiwán, 2021.

MoneyboysCartelEl realizador C.B. Yi, de origen taiwanés y asentado en Viena, aborda con Moneyboys su primer largometraje. Situado en el sur de China, se centra en la vida de un joven homosexual, de Fei, que se prostituye para ganarse la vida y ayudar a su familia. El filme, de financiación europea pero también taiwanesa, ha sido rodado en este último lugar por razones evidentes. Si allí se legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo hará unos tres años, en China la evolución sobre los derechos LGTBI ha seguido caminos muy distintos. Aunque se dejó de perseguir como gamberrismo en 1997 (no olvidamos aquí la Ley de Vagos y Maleantes vigente durante el franquismo), y se eliminó del Registro de Enfermedades en 2001, todavía existen clínicas que consideran la homosexualidad como una desviación y la tratan incluso con electrochoques. Además, también hay que tener en cuenta la mentalidad confuciana, que considera una maldición la falta de descendencia. Igualmente, esta religión o filosofía exige sacrificarse por el bien de la familia. En un último apunte de derecho comparado, añadir que, como imaginarán, la prostitución sí que está penada y perseguida en el país continental asiático. 

Es importante recordar que el director C.B. Yi estudió cine en Austria y entre sus maestros se encontró Michael Haneke. Si bien el autor de Moneyboys lo reconoce entre sus referentes, lo encontramos con mayores influencias de Hou Hsiao-Hsien, Ozu, Wong Kar-Wai e incluso Antonioni. La película, en su forma, se concentra en apuestas estéticas contemporáneas. Observamos un rechazo del cine institucional, una búsqueda de mecanismos discursivos autónomos y un intento de transmisión al espectador de emoción y sensibilidad; todo sin abandonar una mirada que asemeja lejana y únicamente testimonial, nunca juzgadora. La obra se inicia con un plano secuencia que se abre como cenital para ir acercándose a su objetivo, a una especie de riachuelo que discurre entre abundantes rocas. ¿Una metáfora de la existencia misma, de esa lucha constante frente a obstáculos, contrariedades y amarguras? Tras el mismo, se introduce un prólogo para continuar la narrativa cinco años después, en otra ciudad. 

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Lo que más destaca de la puesta en escena es la utilización de la cámara en una posición prácticamente inmóvil en muchas secuencias, No tiene prisa en exhibir lo que sucede dentro del campo. Una técnica que otorga gran belleza y hasta lirismo en muchas partes del largometraje. No es fácil saber cuál debe ser la duración exacta de un plano para dar a entender al espectador lo que se quiere transmitir. C.B. Yi atina hábilmente y le otorga al mismo su propio tiempo, para convertirlo en necesario.  Hace perder la noción de lo que tenemos asumido tradicionalmente como largo o corto, como lento o rápido.  El autor afincado en Viena evita con eficacia los cortes y crea momentos que huyen de la superficialidad para alcanzar la abstracción y ensimismarse con deleite.

Citábamos a Antonioni. Precisamente, su cine se caracteriza por reflejar crisis de sentimientos y para ello vuelca su mirada hacia el interior, hacia lo que queda dentro de los personajes por las experiencias pasadas, por el peso que cargamos en nuestra mochila particular. Ese mirar dentro del hombre lo encontramos en Moneyboys, en concreto, en la actuación de Kai Ko, actor que encarna al protagonista Fei . Una exhibición asombrosa del discurso mudo para diseccionar los signos escritos en un cuerpo, las marcas grabadas por su historia. Ese escudriñar en el alma los sentimientos o pensamientos que le mueven en su camino para la felicidad, la infelicidad o la muerte. El desencanto, la soledad, la tristeza y la melancolía acompañan a Fei. Imposibilitado en pasar página del pasado, se muestra incapaz de apreciar aquellas oportunidades que pocas veces tenemos a nuestro alcance. Tristeza y remordimiento permanente que derivan en un estado de ánimo profundamente doloroso, en la cesación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar y la disminución de la autoestima.

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C.B. Yi exhibe una capacidad en la dirección de actores que nos lleva a rescatar un antiguo proverbio griego. Para estos, la vida de un árbol era la circulación de la savia bajo la corteza y la presencia de un espíritu en lo vegetal, al que llamaban dríada. Una era tan real como la otra, pero un hombre podía constatar la presencia de la savia al hacer una incisión en la corteza, mientras que la dríada era menos fácilmente accesible. Al filmar un árbol, como el estado personal, mental o emocional de un personaje, el cineasta puede dar a ver la corteza, la savia y la dríada. Justamente lo que consigue el realizador en este filme. La mirada de Fei nos hace penetrar en su alma, completamente vuelta hacia el interior y en su vacío, lo que le imposibilita aceptarse a sí mismo y abrirse a los demás.

Antonioni también se caracterizaba por parecer el mayor colorista cinematográfico aunque filmara los colores de tal manera que dieran la impresión de ver en blanco y negro. Justamente, otro de los elementos que se aprecia en Moneyboys son sus coloridas imágenes, principalmente las que se desarrollan en ambientes festivos; unas luces de neón que aportan ese contraste a la inmovilidad de la cámara y al tono desesperanzado que se desprende. Curiosamente, dicha cámara se muestra móvil y recurre a planos secuencias cuando más libres de ataduras se sienten los personajes; por ejemplo, en ese alegre desplazamiento en moto con decorado al fondo. 

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Destaca, así mismo, la habilidad de C.B. Yi para rodar las escenas corales, aquellas que se desenvuelven en comidas familiares, entre amigos o en ceremonias. La naturalidad que exhiben sus personajes hacen pensar en cámara oculta.  Otra pericia del director en abordarlas permitiendo que se disfruten con la sensación de que todo surge con fluidez y espontaneidad. También queremos resaltar los abundantes objetos, elementos y utillería en general que suelen rellenar todas las imágenes. Sería imposible abarcarlas, asumirlas y apreciarlas en todo su atractivo con un montaje que no hubiera incidido en la contemplación. 

Nos gustaría, por otra parte, hacer hincapié en las influencias que vemos del también cineasta taiwanés  Hou Hsiao-Hsien. Sus personajes están así mismo marcados por pérdidas de cualquier índole.  Oscilan entre el peso de la tradición y un presente con futuro incierto en mitad de la soledad de las grandes ciudades. Subrayamos los planos estáticos, la incomunicación, la estrecha relación entre ayer y hoy…. Dos autores que se explayan en la contemplación tanto del espacio exterior como de los paisajes anímicos. 

En cuanto al argumento, encontramos demasiados temas muy interesantes que también merecerían atención. Hablamos, por ejemplo, de las secuelas a las que llevan rituales o tradiciones, a la hipocresía social, a las diferencias entre el mundo rural o urbano, a las dobles morales, a la persecución  policial sin tregua hacia los que consideran desechos de la sociedad, a la masificación turística o al intento de estafa del foráneo. También a la obligación de sucumbir a matrimonios de conveniencia, a la violencia y desprotección de ciertas profesiones ante su falta de regulación o prohibición y sobre todo ello, nos preguntamos, como nuestros protagonistas, qué diferencias hay en lo referente a explotación entre determinados trabajos, unos perseguidos y otros necesarios para la producción sin descanso. 

Tráiler:

Ficha técnica:

Moneyboys ,  Taiwán, 2021.

Dirección: C.B. Yi
Duración: 118 minutos
Guion: C.B. Yi
Producción: Coproducción Taiwán-Austria-Francia-Bélgica; KGP Kranzelbinder Gabriele Production, Zorba Production, arte France Cinéma, Panache Productions
Fotografía: Jean-Louis Vialard
Música: Yun Xie-Loussignan
Reparto: Ko Kai, Chloe Maayan, Yufan Bai, J.C. Lin, Qiheng Sun, Yan-Ze Lu, Daphne Low, Mu Chen

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