Críticas

Original juego entre el terror, la realidad y el amor al cine

Una película de miedo

Sergio Oksman. España, 2025.

El miedo suele asociarse a sobresaltos, monstruos, fantasmas o asesinos ocultos en la oscuridad. Sin embargo, Una película de miedo (España, 2025), la nueva película de Sergio Oksman, toma un camino muy diferente. Esta coproducción entre España y Portugal utiliza los códigos del cine de terror para reflexionar sobre el propio cine, sobre nuestra fascinación por las historias inquietantes y sobre la forma en que construimos nuestros miedos.

Oksman, conocido por trabajos documentales como Goodbye America (España, 2007) y por una sólida trayectoria en el cortometraje, firma una de esas películas difíciles de clasificar. A medio camino entre el documental, la ficción y el ensayo cinematográfico, la obra propone una experiencia sencilla en apariencia, pero llena de ideas y hallazgos.

La historia transcurre casi íntegramente en un hotel de Lisboa semivacío, un lugar que parece detenido en el tiempo. Allí pasan unos días de vacaciones el propio director y su hijo Nuno (Nuno Oksman), un niño de doce años apasionado por las películas de terror. Desde el principio resulta inevitable pensar en El resplandor (The Shinning, 1980, USA) de Stanley Kubrick. Hay un hotel aislado, largos pasillos, un niño explorando sus rincones y hasta una habitación prohibida, la número 103, a la que nadie debe entrar.

La comparación, sin embargo, es solo un punto de partida. Oksman juega con las expectativas del espectador para llevar la historia por otros caminos. No hay fantasmas ni fenómenos sobrenaturales. Lo que encontramos es una observación paciente de la realidad y una reflexión sobre cómo el cine ha alimentado nuestra imaginación desde hace más de un siglo.

Mientras el tiempo pasa lentamente en el hotel, Nuno ocupa sus días explorando las instalaciones, nadando en la piscina y viendo películas de terror. Clásicos del género aparecen citados a lo largo del relato, mientras padre e hijo conversan sobre qué es exactamente lo que produce miedo en una película y por qué algunas historias consiguen impresionarnos más que otras.

Una de las mayores virtudes de la película es su capacidad para combinar esa experiencia cotidiana con episodios reales de la historia portuguesa. Poco a poco aparece la figura de Diego Alves, considerado el primer asesino en serie de Portugal. Durante el siglo XIX, Alves asaltaba a sus víctimas en el famoso acueducto de Lisboa y después las arrojaba al vacío desde una altura de más de sesenta metros.

Lejos de presentar esta historia como un simple relato criminal, Oksman la utiliza para explorar los orígenes del miedo en el cine. De hecho, la película incorpora referencias a una producción portuguesa de 1909 que recreaba aquellos crímenes y que está considerada una de las primeras películas de ficción realizadas en Portugal. Gracias a este recurso, el director establece un interesante diálogo entre la historia real, la representación cinematográfica y la fascinación que siempre ha ejercido el crimen sobre el público.

La película también introduce otros elementos curiosos. Algunos personajes miran directamente a la cámara para compartir sus opiniones sobre el terror y sobre las emociones que despiertan determinadas imágenes. Una proyeccionista habla de las reacciones del público ante las películas de miedo; otras intervenciones reflexionan sobre el susto, la tensión o la atracción que sentimos hacia aquello que nos inquieta.

En otro momento, el filme recuerda las antiguas teorías pseudocientíficas del siglo XIX que pretendían identificar a los criminales a través de sus rasgos físicos. Fotografías y documentos de época sirven para ilustrar estas ideas, ampliando una reflexión que nunca pierde de vista la relación entre realidad y representación.

Uno de los aspectos más llamativos es la obsesión de Nuno por contemplar la famosa cabeza conservada de Diego Alves, que durante muchos años se mantuvo preservada con fines científicos. Ese detalle resume perfectamente el espíritu de la película: la curiosidad infantil frente a aquello que provoca inquietud o fascinación.

Mientras tanto, el misterio de la habitación 103 sigue presente. El espectador espera descubrir qué se oculta tras esa puerta cerrada y cuál es la verdadera historia del antiguo huésped llamado Arthur. Cuando finalmente llega la explicación, la película encuentra una dimensión más íntima y emotiva de lo que parecía anunciar al comienzo.

Y cuando parece que todo ha quedado resuelto, Oksman reserva un último giro. En la escena final vemos al propio director y a su equipo rodando la película que acabamos de ver. El cine se muestra a sí mismo y rompe definitivamente la ilusión narrativa. Es una conclusión muy coherente con una obra que, desde el primer minuto, habla de historias, de imágenes y de cómo se construyen los relatos cinematográficos.

Una película de miedo es una propuesta pequeña y minimalista, alejada de los grandes efectos y de las fórmulas comerciales. Pero precisamente ahí reside buena parte de su encanto. Con muy pocos elementos, Sergio Oksman construye una obra inteligente, original y profundamente cinéfila que invita a reflexionar sobre el miedo, la memoria y el poder de las imágenes.

No es una película de terror al uso, ni pretende serlo. Es, más bien, una película sobre el miedo y sobre el cine mismo. Y en esa combinación poco habitual encuentra una personalidad propia que la convierte en una de las propuestas más curiosas y sorprendentes del panorama cinematográfico reciente.

Tráiler de la película:

Comparte este contenido:

Ficha técnica:

Una película de miedo ,  España, 2025.

Dirección: Sergio Oksman
Duración: 72 minutos
Guion: Sergio Oksman
Producción: Dok Films, Ferdydurke, Terratreme Filmes
Fotografía: Francisco Marise, Jorge Rojas
Música: Amy Fajardo
Reparto: Sergio Oksman, Nuno Oksman, Daniel Blaufuks, Ana Moreira y Manuel Mozos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.