Críticas
Cuando buscar la verdad significa quedarse sola
Caso 137
Dossier 137. Dóminik Moll. Francia, 2025.
Una película intensa y brava que utilizan el thriller como un mecanismo de tensión, como una maquinaria muy bien engrasada que empuja la historia hacia términos que producen desasosiego y rabia. El género puede ser un instrumento mucho más incómodo: una herramienta de denuncia, una manera de introducir el bisturí en las heridas de una sociedad y obligarnos a mirar donde normalmente apartamos la vista. Caso 137 (Dossier 137. Francia, 2025), del cineasta francés Dominik Moll, pertenece a una categoría de cine que nos hace ver el mundo de corrupción y desagrado en el que nos encontramos.
El director, responsable de obras tan destacadas como Harry, un amigo que os quiere (Harry, un ami qui vous veut du bien. Francia, 2000) y Solo las bestias (Seules les betes. Francia, 2012), entre otras, vuelve a demostrar aquí una capacidad extraordinaria para moverse dentro de territorios narrativos donde el misterio y la tensión se mezclan con una observación profundamente humana y política. Y lo hace además con una puesta en escena de enorme precisión, seca cuando debe serlo y poderosamente expresiva cuando la historia lo exige.
La película, presentada en la sección oficial del Festival de Cannes, nos traslada al París de 2018, en un contexto de protestas y disturbios donde el orden público y la violencia institucional comienzan a confundirse peligrosamente. En medio de ese paisaje emerge la figura central de la historia: Stéphanie Bertrand, comandante de la IGPN —el equivalente francés de asuntos internos—, encargada de investigar una denuncia contra varios policías antidisturbios acusados de haber cometido una brutal agresión durante unas manifestaciones.
Y es ahí donde la película encuentra su verdadera fuerza: no en el misterio de quién hizo qué, sino en el laberinto moral y burocrático que rodea cualquier intento de llegar a la verdad.
La extraordinaria Léa Drucker compone un personaje fascinante, lleno de grietas y contradicciones, una mujer exigente consigo misma que se mueve con obstinación en un entorno que parece construido para desalentar cualquier impulso ético. Su interpretación está cargada de matices: la firmeza profesional convive con la fragilidad íntima, la determinación con el cansancio, la seguridad exterior con una soledad cada vez más evidente.

Porque Bertrand no solo interroga sospechosos; también se enfrenta a una maquinaria defensiva perfectamente engrasada. Sus compañeros responden con silencios, olvidos oportunos y medias verdades. Las declaraciones se convierten en muros. Las responsabilidades se diluyen. La solidaridad corporativa actúa como un escudo invisible. Y poco a poco la investigación deja de ser únicamente un expediente para convertirse en un territorio incómodo donde ella misma pasa a ser observada.
Moll incorpora además elementos personales que enriquecen el relato y le otorgan una dimensión aún más compleja. La protagonista está separada, tiene un hijo y carga con una vida privada que nunca invade la historia pero sí la humaniza. Y existe un detalle especialmente delicado: la familia de la víctima mantiene vínculos con el lugar donde ella nació. Una circunstancia aparentemente menor que puede utilizarse para desacreditar su trabajo y sembrar dudas sobre su imparcialidad.

La película también introduce otra presencia fundamental: una mujer africana que trabaja como camarera de piso en un hotel y que posee imágenes grabadas con un teléfono móvil. Su testimonio resulta esencial, pero el miedo a las posibles consecuencias —su situación administrativa, su vulnerabilidad social— añade otra capa de tensión y de lectura política al relato.
Caso 137 habla de muchas cosas: del poder, de la impunidad, de las grietas de las instituciones y de la dificultad extrema de alcanzar una verdad que otros intentan sepultar. Pero también habla de ética y de responsabilidad individual. De esa incómoda sensación de descubrir que cumplir con el deber puede significar quedar aislado.

Dominik Moll construye una película intensa, sobria y profundamente inquietante. Un thriller de enorme potencia narrativa y visual que no busca respuestas fáciles ni discursos simplistas. Lo que plantea es algo mucho más perturbador: qué ocurre cuando el sistema encargado de protegernos comienza también a protegerse a sí mismo.
Y quizá esa sea la pregunta que permanece mucho tiempo después de que aparezcan los créditos finales.
Tráiler de la película:
Ficha técnica:
Caso 137 (Dossier 137), Francia, 2025.Dirección: Dóminik Moll
Duración: 115 minutos
Guion: Gilles Marchand, Dóminik Moll
Producción: Haut et Court, France 2 Cinema
Fotografía: Patrick Ghiringhelli
Música: Olivier Marguerit
Reparto: Léa Drucker, Benoît Guérini, Yoann Blanc, Antonia Buresi, Etienne Guillon-Kervem, Guslagie Malanda, Kevin Debonne y Aleksandra Yermak

