Críticas

Ni el dinero, ni a la mujer

Double Indemnity

Otros títulos: Pacto de sangre, Doble indemnización.

Double Indemnity. Billy Wilder. EUA, 1944.

Es que la femme fatale, de todas formas, no es una visión negativa de por sí, el conjunto de todos aquellos vicios que sí, efectivamente, bien se han ido desarrollando dentro de la cultura humana, dividida entre la idea del pecado de Eva y de la santidad de María. Es que, vamos a ver, la mujer del mundo noir puede ser mala porque mala tiene que ser, lo cual implica una visión cósmica de la moral humana que va más allá de lo que se define como justo, como correcto, como parte integrante de una sociedad que sabe funcionar de forma “buena”. Y, por supuesto, el hecho de existir como mujer mala hace que este tipo de ser humano no pueda sino encarnar también la cuestión de lo sexual, de la libertad, y vuelva por esta razón a subrayar la diferencia que se instaura entre lo puro de la bondad humana y del amor, por un lado, y lo cutre de la maldad y del sexo, por el otro. Todo bastante sencillo, quizás, dentro de una visión que parece tener mucho que ver con la cuestión del pecado y del castigo, algo, entonces, que solo sería posible dentro del repertorio cultural (con sus límites) de lo cristiano y sobre todo protestante. Al fin y al cabo, ¿por qué el hard boiled y el noir nacen en los Estados Unidos?

La femme fatale es quien nos atrae, la que nos lleva a la maldad, a actuar de forma negativa, hasta cometer el peor de los pecados (siempre que de pecados se pueda hablar en un mundo donde lo moral ya ha desaparecido). También es la que nos acaricia, la que se ofrece a nosotros, la que utiliza su cuerpo para vendernos algo o tan solo para capturarnos dentro de su telaraña (de la cual parece imposible salir). Sin embargo, no es solo la que nos provoca cierto tipo de corrupción moral, sino la que pone de manifiesto nuestra verdadera naturaleza. No somos malos porque hemos sido llevado a ciertos resultados sin que lo quisiéramos, sino que malos ya éramos antes de que nuestro viaje hacia la perdición empezara. El protagonista de esta película de Wilder, entonces, no encarna simplemente al hombre que cae en la desesperación moral por culpas ajenas, sino que nos trae a la superficie lo complicado que puede (y tiene que) ser el ánimo humano, nuestra misma psicología y nuestra manera de relacionarnos con los otros.

Y es que el mundo en el cual se desarrolla el cuento parece estar fuera de la cuestión misma de la bondad humana, con casi ningún personaje capaz de darnos una visión positiva del mundo, como si, efectivamente, estuviéramos más allá de lo correctamente humano, entendido aquí dentro de los bordes (y límites) de unas relaciones sinceras. Lo que sí se construye dentro de la película es una sensación de carácter frío, como si todo funcionara en la estructura de unos cálculos en los cuales cada ser humano no es nada más que un número, una pieza de la que deshacernos cuando resulte inútil que siguiéramos con ella. Por supuesto, las generaciones futuras parecen ser las que otro mundo permiten vislumbrar, sin embargo la inocencia de la que se visten está conectada más con su falta de experiencia y menos con una bondad natural de la que podrían ser símbolos. Todo negativo, entonces, quizás una imposibilidad de salir de unos mecanismos tan humanos que solo permiten una lectura ya no de carácter moral sino más fríamente jurídica.

Double Indemnity, creada durante una época en la que la censura reinaba en el mundo de Hollywood, es una obra maestra del director polaco. Es un estudio, basado en la novela de Cain y guionizado por Wilder y Chandler, del ser humano dentro de una sociedad que no deja espacio a aquellos elementos de los que nos jactamos en cuanto seres humanos, como pueden ser el respeto por la vida ajena o por el matrimonio. Y el resultado final no parece ser la reelaboración del pecado dentro de un camino hacia la redención, sino un proceso de confesión privada (con la que se abre la película) que más bien que ver tiene con el hecho mismo de una psicología secular y de un mundo, el en el cual viven los personajes, que se aleja de una visión humana caritativa. Si de merecido castigo hay que hablar, este se debe no tanto a la cuestión del remordimiento de Dostoyevski, sino al natural desarrollo de una ley tan fría como solo puede ser en el universo enfermizo del noir.

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Ficha técnica:

Double Indemnity  / Pacto de sangre, Doble indemnización (Double Indemnity),  EUA, 1944.

Dirección: Billy Wilder
Duración: 107 minutos
Guion: Billy Wilder, Raymond Chandler
Producción: Joseph Sistrom
Fotografía: John Seitz
Música: Miklós Rózsa
Reparto: Fred MacMurray, Barbara Stanwyck, Edward G. Robinson, Porter Hall, Jean Heather, Tom Powers, Byron Barr, Richard Gaines, Fortunio Bonanova, John Philliber

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