Festivales 

SEMINCI 2026

Cine de Brasil: Sección Punto de Encuentro.

El cine brasileño actual presentado, en la 71ª edición de la SEMINCI, se puede dividir en tres estilos autorales con fuerte personalidad los que convergen en diferentes puntos fílmicos.

La primera propuesta que se pudo ver fue Our Secret, en mi opinión la más arriesgada y encasillada en el tipo de cine de autor que parece perseguir el comité de selección del festival. Se trata de la ópera prima de Grace Passó que tras años en el mundo del teatro se lanza a dirigir su primer largometraje, un drama familiar que fluye entre lo cotidiano y lo fantástico. La historia nos sitúa en la casa de una familia afroamericana, que tras la muerte del padre nos muestra los diferentes enfoques de los cuatro hijos en relación a su ausencia. El juego con la escasa luz en las habitaciones del hogar familiar y el sonido del film crean un ambiente opresivo consiguiendo sumergir al espectador en la historia. Destacar que debido a las raíces artísticas de la directora está muy presente su enfoque teatral y corporal con una fisicidad controlada.

El segundo largometraje se titulaba Isabel de Gabe Klinger, tiene un enfoque de cine urbano, mostrándonoslo a nivel de calle con una perspectiva barrial, artesanal y reflexiva, ya que se puede observar que trabaja con bajos presupuestos. En su cine combina fragmentos, texturas y fotografía para capturar la soledad y tristeza de sus personales como en la dirección de su segunda película. La protagonista es una sumiller cansada de su trabajo y encorsetada en su faceta creativa en el restaurante. Un día toma la decisión de montar su propio local de vinos, sin contar con las grandes dificultades económicas que conlleva su propósito. Es una película muy terrenal, de superación, desde una observación social con tintes románticos.

La tercera propuesta brasileña fue Se eu fosse vivo… vivia del cineasta André Novais Oliveira, con cinco largometrajes a sus espaldas. Es un director que trabaja el entorno cercano para capturar efectos de ternura y humor, como en su último film. En el nos lleva a la historia de amor de un matrimonio. Comienza con el inicio de la relación en la adolescencia, en los años 70 grabando en 16mm, en 4:3 en color, para continuar un flashback llevando al espectador al presente del argumento, 50 años después, en formato panorámico. Con la estética del plano fijo, como base del film, y la luz natural, realiza encuadres pausados para reforzar la autenticidad de los espacios. Con ello intenta que nos introduzcamos en su realismo mágico y fantástico, queriendo crear una realidad hibrida. En todo caso la película es una reflexión sobre la existencia y el tiempo.

 

Cine africano: Sección Punto de Encuentro y Sección Oficial.

En esta edición hemos podido ver tres películas de estilos muy diferentes del cine contemporáneo africano. A mi juicio, las películas de los países del norte de África son más próximas al cine que se realiza en Europa, que las del resto del continente. Lo que siguen teniendo en común son temas como la tradición, la migración, el colonialismo y la ruralidad.

Route Algericane del franco-argelino Rabath Ameur-Zaimeche se presentó en la sección Punto de Encuentro, mostrándonos un largometraje con una amalgama de géneros, como nos tiene acostumbrados su director: Road movie, thriller desnaturalizado, drama social y fábula política. El argumento de film toma como punto de partida el viaje de un camionero y su ayudante, los cuales sufren un percance por el camino y emprenden una travesía por el desierto con dos espontáneos acompañantes. Rabath, a través de la fuerza plástica de sus imágenes. nos transmite la inmensidad y soledad del desierto, acompañado del silencio de sus diálogos. Trabaja en exceso los fuera de campo y utiliza la dimensión de los paisajes para reducir la figura humana en los encuadres. Es un director que evita las estructuras narrativas convencionales, cómo queda presente en esta película.

Ben’Imana es la ópera prima de la ruandesa Marie-Clementine Dusebejambo, también presentada en la sección Punto de encuentro, donde aborda desde la perspectiva de tres generaciones de mujeres el genocidio contra los Tutsis. Su argumento se centra en la reconciliación y el perdón de lo sucedido desde las supervivientes de aquel devastador horror, reivindicando el papel de la mujer como eje de su memoria. En este drama social, dotado de una gran sensibilidad humanista, es tratado desde la intimidad de un núcleo familiar enmarcado en contextos comunitarios y rurales difíciles. Todos los planos e imágenes tienen un trato delicado mostrándonos una gran cantidad de registros de cámara, enfatizando en primeros primerísimos planos de los rostros de los personajes principales.

DAO película del franco-senegalés Alain Gomis, mostrándonos un cine moderno complejo, sumido en un estilo de autor extremo llegando a parecer un largometraje experimental inmerso entre los géneros documental y de ficción. Su director dice que “el DAO es un movimiento perpetuo y circular que fluye por todas las cosas y une al mundo”. Este concepto tiene sus orígenes en la filosofía oriental. Con estas premisas Alain Gomis crea una ficción colectiva y experiencia inmersivas conduciéndonos por una boda en Francia y un ritual funerario de despedida en Guinea-Bisáu. Trabaja la improvisación y tomas largas mezclando actores profesionales con no profesionales. Se introduce en una inmensa libertad narrativa que puede ser confusa para el espectador, además de aburrida y tediosa por no entender su propósito y sus tres horas de metraje. Ha sido premiada con la Espiga de Oro a la mejor película según el jurado de la SEMINCI. Muchos espectadores y críticos de cine no llegamos a explicárnoslo. Siento comentar que este inacabable largometraje fue el que más butacas vacías dejó antes de terminar su proyección.

 

Primeros largometrajes de la Sección Oficial.

Es de justicia comenzar felicitando al comité de selección del festival por la buena elección, un año más, de los primeros largometrajes. Una familia de Ricardo Gómez, que participaba fuera de concurso, nos muestra un drama a modo de flashback tomando como núcleo del argumento un secreto familiar. Nos sitúa en el Madrid de los años 90 para llevarnos a reconstruir la historia de una noche que cambiaría la vida de sus tres protagonistas. Con un buen tratamiento de la cámara y atrezo nos va desvelando la trama que culminará con final un tanto lacrimógeno. Un hombre de nuestro tiempo del director francés Emmanuel Marre, nos lleva a 1940 donde un ingeniero viaja a Vichy para unirse al gobierno colaboracionista con los alemanes y cumplir con sus sueños de grandeza. Enclavado en un renovado y creativo cine histórico, con la cámara al hombro, su director, persigue a su personaje principal interpretado magistralmente por Swann Arlaud, consiguiendo el premio al mejor actor. Respecto al tratamiento de la imagen de la película ha sido recompensada con el premio a la mejor dirección de fotografía, trabajando con una luz natural, unos sutiles claroscuros y tonos de color desaturados, para conseguir acercarse al género documental inspirado en el fotoperiodismo.

Una sorprendente revelación de este año ha sido el primer largometraje de Ione Hernández con Hermanas protagonizado por dos actrices top en el cine actual español: Emma Suárez y Elena Anaya. Un drama social-familiar, nunca tratado desde este punto de vista, donde el vínculo entre dos hermanas se pone aprueba por medio de un suceso familiar bastante grave. Su directora crea unos personajes complejos, no estereotipados, con mucha fuerza que van creciendo a lo largo del metraje, debido a sus miedos y a los silencios tan bien insertados y estructurados en el guion. Película sutil, delicada y bien armada en todas sus facetas fílmicas.

La violinista otro gran acierto, primer largometraje de animación de Raúl García que participa en concurso. Veinte años después una película de cine de animación vuelve a competir en la sección oficial de la SEMINCI. Centrándose en un drama bélico, nace está historia de amor a la música y la fuerza de un romance inconcluso. Todo comienza con la duda de un periodista, no entendiendo como una famosa violinista a tocado durante cuarenta años el mismo violín. El argumento colmado de un fuerte peso emocional atrapa al espectador, reforzado por su exquisito dibujo. Poco se ha contado de la Segunda Guerra Mundial en el sudeste asiático, donde se desarrolla la historia, creo que es un punto más a favor para la película.

La quinta película a concurso es La Gradiva primera película de la directora Marine Atlan, premiada con la Espiga de Plata. A través de un viaje de fin de curso a Nápoles una profesora intenta transmitir la fuerza de la cultura. En un lugar con la belleza de la ciudad napolitana de telón de fondo, la directora francesa nos lleva por un drama social juvenil, en el que trata la sexualidad de la adolescencia en diferentes vertientes y géneros. Inquietudes, inseguridades, coqueteos, enamoramientos y soledades nutren el argumento de esta magnifica película. A todo este argumento, hay que sumarle la gran fotografía y las simbologías presentes en el largometraje, lo que le hacen merecedor del distinguido premio.

Para finalizar, comentar las posibles líneas divergentes que se pueden estar creando entre público y jurado de la SEMINCI. Mientras uno opta por premiar películas de calidad con mensaje y sentimiento como han sido: El viejo roble, Un ´like´de Bob Trevino, Hamnet y Rose, otros prefieren galardonar al cine de autor extremo que solo parece crearse para festivales, ya que no llegan a tener más recorrido y no duran en las salas de los cines más de una semana. Esperemos que no sea así, pero esto es lo que se empieza a palpar en el ambiente.

Comparte este contenido:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.