Críticas
Trash - Slash - Flesh
Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma
Teenage Sex and Death at Camp Miasma. Jane Schoenbrun. EUA, 2026.
Que la cuestión de la sexualidad (y del sexo) forme parte de nuestras sociedades y culturas es algo que, por supuesto, resulta de nuestras mismas maneras de acercarnos al acto reproductivo. Al fin y al cabo (quien no esté de acuerdo dígame que no tengo razón, si quiere), uno de los primeros monstruos de la historia de la literatura occidental fue el hijo de una mujer (una reina) que se había enamorado de un animal (un toro) y que todo lo posible hizo para que el mismo animal pudiera aceptarla como pareja sexual. Si esto no os parece bastante para pensar que sí, efectivamente la cuestión del horror y del sexo muchas veces es el producto de un intercambio de puntos de vistas interconectados, poco más sabría (y fundamentalmente me estaría permitido) decir sino ofrecernos adentrar un poco más en las entrañas de esta área de la producción creativa humana y olvidar por un momento los tabúes con los cuales vuestra educación (¿católica?, ¿musulmana?, ¿mormona?) os impide que abráis un poco más los ojos.
El juego que se crea en Miasma se basa, entonces, en la necesidad de reconocer el lazo entre el mundo de lo prohibido (lo sexual como tema, el horror como género) y el espectador mismo, quien, de hecho, es el elemento principal de cualquier creación artística (sin público bien poca importancia tiene una obra, como bien saben los que escriben sin poder publicar, Morselli docet et Pessoa monstrat). El sexo es por esta razón parte de un discurso que fluye en la pantalla y se vierte dentro de nosotros cuando el monstruo (el malo, el que matar nos quiere) encuentra a la pareja mientras él está arriba de ella, los dos (hombrecito y mujercita, ya que de jóvenes se trata) en una situación de máximo goce y, por supuesto, máximo pecado. Y es que, como ya sabrán los más aficionados, el sexo en el cine de terror no puede ser sino la clave para que una persona se encuentre sin vida (por causas diferentes, como decapitación et similia).

Lo que la película nos propone aquí es una (re)lectura y una (re)elaboración del concepto mismo de terror y de slasher dentro de la relación misma de arriba, la con el público, subrayando la cuestión de la edad de los personajes de estos tipos de películas y, por ende, de quienes la ven. El terror, el slasher, la obra en la que unos adolescentes son muertos por un ser sobrenatural (o lo que sea), se basan, efectivamente, en una (re)escritura de los cuentos de hace antaño (mejor dicho, de hace siglos), en los cuales la idea principal era y es la de enseñar a los jóvenes lo que está bien hacer y lo que no, so pena de morir. Un castigo que no resulta ser divino, sino simplemente social y natural, dentro de un esquema que mucho que hacer tiene con la psique y los deseos escondidos de cada uno de nosotros.
Camp Miasma es por esta razón una obra madura en la cual se juega con el carácter metacinematográfico, con la historia misma del cine y de sus obras que rozan la basura (el trash de las series infinitas de películas de terror) y el juego pop de la construcción subcultural de las obras de culto (que de por sí solas nada que ver tienen, por supuesto, con la calidad de un objeto cultural). Y la sexualidad, así como la necesidad de descubrirse a sí mismo o sí misma, se reelabora a través de un análisis intelectual de unas necesidades tanto físicas como basilares, hasta el punto que, como espectadores, nos sentimos nosotros mismos incómodos por una cuestión tan sencilla (y tan bien elaborada por la directora) de voyerismo. Quizás sea esta la clave de todo : ponerse a ver sintiendo placer allí donde, social y culturalmente, no tendríamos derecho a ver.
Ficha técnica:
Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma (Teenage Sex and Death at Camp Miasma), EUA, 2026.Dirección: Jane Schoenbrun
Duración: 112 minutos
Guion: Jane Schoenbrun
Producción: Dede Gardner, Jeremy Kleiner
Fotografía: Eric Yue
Música: Alex G
Reparto: Hannah Einbinder, Gillian Anderson, Jack Haven, Patrick Fischler

