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Neorralismo: la influencia de Rossellini en Godard.
Godard consideraba a Roberto Rossellini el padre de la modernidad cinematográfica, debido a su ruptura con las estructuras regidas por el cine del momento. Aún, el director francés, llegaba más allá afirmando sentirse hijo de Rossellini, considerándolo uno de los pilares fundamentales de la Nouvel Vague, que como se vio en los trabajos de sus compañeros, influyó dejando un marcado poso bastante reconocible como hizo en Godard.
Liberación en la producción.
La primera referencia cinematográfica que podemos destacar, influenciada por Rossellini, fue Viaje en Italia (1954) mostrándole que era posible rodar una película con casi nada: “Un hombre, una mujer, un coche y un país, con eso se puede hacer cine” comento Godard en una entrevista en 1981. Este planteamiento le proporcionó seguridad, porqué se podía conseguir crear un film con muy bajo presupuesto. Trabajar con equipos reducidos le guiaba al neorrealismo, orientándolo al uso de cámaras ligeras e iluminación natural derivando en dicha posibilidad de crear cine con presupuestos mínimos. A esta reducida producción de costes se le añadió los actores no profesionales, mezclándolos con profesionales. Esto constituyó una de las lecciones directas
de Rossellini, porque con esa mezcla en el elenco actoral se conseguía una mayor autenticidad en las películas. A raíz de esto, Godard pensó que poco importaba como estuviese filmado mientras fuese verdadero. Como consecuencia de este pensamiento, el director francés, cada vez tomó más distancia respecto a sus personajes viéndose este hecho reflejado en dos de sus películas: Vivir su vida (1962) y Los Carabineros (1963). En ellas se estaba acercando a Rossellini, pero lo que era válido para el director italiano no lo era necesariamente para él. Godard pensaba que el actor es un mediador y dijo lo siguiente respecto a ello: “Todo lo que tiene que hacer es ser el mismo. Los actores “reales” no aportan nada a una película; ellos esperan que se les diga cómo moverse, cómo hablar y demás. Pero yo prefiero que los actores conserven en la película ciertos gestos. Me gusta verlos haciendo movimientos de la vida real. Les explico mis ideas, pero sus ideas también cuentan, siempre que sigan siendo ellos mismos. Intento que nunca tenga que hacer más de dos tomas. Cuanto más repites, más mecánico se vuelve todo. Cuanto menos explícito, tanto más se acercará la película a la vida”. Este conjunto de conceptos expresados por Godard lo dirigían al neorrealismo iniciado por Rossellini.
Roma, ciudad abierta (1945) fue otra película referente, otra lección para Godard. El director italiano demostró, con el rodaje de exteriores, que se podía filmar en las calles sin decorados artificiales. Esta idea la plasmó Godard en su primera película Al final de la escapada (1960).

Verdad, introspección y estructura.
Rossellini es el verdadero realismo. Prioriza registrar la realidad sobre la perfección técnica. Godard en Vive su vida no quería buscar efectos, de hecho esta película debe muy poco al montaje. Es una colección de tomas, una tras otra, porque cada una de ellas debería ser autosuficiente. Según dijo, hizo todo lo posible por sacar los planos a la primera toma: «Como si estuviera escribiendo un articulo que no va a corregirse», frase que comentó sobre el montaje de dicha película.
Esta verdad cinematográfica de registrar la realidad lleva a Rossellini a la teoría de la mirada, en la que sostuvo que no buscaba la belleza sino la cruda verdad de los rostros, con la que Godard también se siente identificado mostrándolo en toda su filmografía.
La introspección es un eje prioritario y primordial del que ambos directores se nutren. Ese mirar hacia dentro, mirar en el interior de uno mismo, trasladándolo a la pantalla. Autorreflexiones acompañadas de un crecimiento personal creando un pensamiento visual. El vacío y el tiempo muerto son elementos que Godard llevó al extremo en todo su cine, influenciado por Viaje en Italia.
Paisà (1946) es el film en el que Rossellini influyó en Godard por su estructura fragmentada. Con esta película se abrió un nuevo prisma para la narrativa cinematográfica, creando bloques libres e independientes.
Estilo compartido.
Un sentimiento de absoluta libertad es lo que encontró Godard en el cine de Rossellini. En El desprecio (1963) el director francés le rinde un pequeño homenaje a su padre cinematográfico, introduciendo un poster de Viaje en Italia y recitando una de sus célebres frases: “El cine es la mirada que sustituye a nuestra mirada para darnos un mundo acorde con nuestros deseos”. Incluso en Los carabineros Godard imitó la textura visual y la crudeza documental de los primeros trabajos del magistral director italiano.

Recomiendo encarecidamente ver Nouvelle Vague (Richard Linklater,2025), película que muestra muchas de las influencias que Godard adquirió de Rossellini para crear su cine, varias de ellas mencionadas en este modesto artículo.

