Críticas

La Llanera, el Aceituno y el Lagartijo, tres bandoleros de leyenda

Libertad

Enrique Urbizu. España, 2021.

Libertad, cartelSi hay algo que ha llamado mucho la atención del más reciente proyecto de Enrique Urbizu ha sido el estreno simultáneo -con dos montajes diferentes, eso sí- en salas y en la plataforma que lo ha producido, Movistar+. Eso ha llevado a preguntarse si era una serie que se remontaba como película para su estreno en salas, o si, por el contrario, era un largometraje que se estrenaba en formato serie aprovechando el exceso de metraje que suele tener casi cualquier producción, y que, en una edición en DVD, se convertiría en un contenido extra de escenas eliminadas. El propio Urbizu ha manifestado que no se trata tanto de cuál ver primero, sino de elegir cuál de los dos ver, una historia de dos horas y cuarto en la gran pantalla, o bien “un viaje con más paradas”. Sabíamos desde el principio que su paso por salas iba a ser efímero, ahora falta por ver si, en algún momento, se va a recuperar ese montaje en la propia plataforma, que, de momento, solo lo ofrece como serie. En mi caso, acudí primero a ver el largometraje y solo en un segundo momento vi los cinco episodios de la miniserie.

No es, por supuesto, la primera vez que una serie pasa al cine o viceversa, y tampoco la primera vez que se remonta material televisivo para estrenarlo en cines, pero no sé si antes de ahora se había hecho de forma simultánea. Títulos como Fanny y Alexander (Ingmar Bergman, 1982), La plaza del Diamante (Francesc Betriu, 1982), La forja de un rebelde (Mario Camus, 1990), El abuelo (José Luis Garci, 1998), Sangre de mayo (José Luis Garci, 2008) o Silvio (y los otros) (Loro, Paolo Sorrentino, 2018) tenían un montaje para cine y otro para televisión, pero creo que esto es diferente y tiene mucho que ver con el cambio que se ha producido en la forma de exhibir y consumir cine. Como afirma Carlos F. Heredero en el editorial del número 103 de la revista Caimán. Cuadernos de cine, “estamos ante un producto con doble formato; es decir, ante un largometraje y una serie televisiva: dos obras que cuentan, en esencia, la misma historia y que lo hacen, además, con el mismo estilo visual y con la misma e inequívoca personalidad autoral, pero que tienen una estructura narrativa diferente y, por tanto, una distinta arquitectura de su relato, lo que afecta a sus ritmos, a sus meandros y remansos, a sus tramas secundarias, etc.”.

En mi caso, de haber visto primero la serie, es posible que hubiera echado en falta algunos contenidos en el cine (sobre todo dedicados a algunos personajes secundarios, como el sustanciero o la anciana que acompaña a Lagartijo), pero, al haber visto Libertad en cine, mi sensación al ver la serie es que no me había perdido nada sustancial de la historia y, gracias a la pantalla grande, había podido disfrutar de los bosques, las sierras y las montañas que aparecen, y que se alejan del andalucismo propio de la tradición audiovisual del bandolerismo, que tiene su gran referente en una serie ya mítica de Televisión Española, Curro Jiménez (1976-1978), por cuyos cuarenta episodios pasaron directores como Joaquín y Rafael Romero Marchent, Mario Camus, Antonio Drove, Pilar Miró e incluso Francisco Rovira Beleta.

Lo cierto es que Libertad se trata del primer estreno de Urbizu en salas desde la ya algo lejana No habrá paz para los malvados (2011), que supuso un gran reconocimiento de público y crítica. Desde entonces, Urbizu ha trabajado más para la televisión, medio para el que ha dirigido dos episodios de la serie Alatriste (2015) y, ya en Movistar+, ha sido el máximo responsable de las dos temporadas de Gigantes, donde ya habían intervenido los dos guionistas de Libertad, Miguel Barros y el que ha sido su guionista habitual, Michel Gaztambide.

En su montaje cinematográfico, el Aceituno (un inconmensurable Isak Férriz, que precede en los títulos a la propia Bebe) se convierte en el protagonista casi absoluto; en la serie, en cambio, el protagonismo resulta más coral. En ambos casos, el personaje que mueve la acción es Martín Gaspar el Aceituno, pues Lucía la Llanera (Bebe) solo quiere escapar de ese mundo salvaje y violento que representa el Lagartijo (Xabier Deive, en un papel también antológico) y que le ha costado 17 años de prisión. Y es que, no en vano, la Llanera quiere ofrecerle a su hijo, Juan (Jason Fernández), una vida más allá de la violencia y de la huida permanente.

Al final, Libertad es una película en la que, como en el Quijote, gana el relato, las palabras, no la acción. En el año 1809, en Londres, John Saldiego Cook (Jorge Suquets), ayudado por una linterna mágica, cuenta la historia de la Llanera, ocurrida dos años antes, pero pronto descubrimos que lo relatado no coincide exactamente con lo sucedido, y ahí encontramos un claro guiño a El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, John Ford, 1962). La importancia del relato es tal que, en una de las escenas finales, el gobernador Montejo (Luis Callejo), en su discurso final, se apropia del mismo, ya que presenta un aplomo y dignidad que hacen crecer al personaje por encima de todos los bandoleros a los que ha perseguido.

En este sentido, Libertad tiene mucho de western crepuscular, pues encontramos a una bandolera que ha renunciado a su vida anterior, que solo quiere una oportunidad para su hijo, y cuyas correrías son ya muy lejanas (de hecho, Miguel Barros tiene escrito un largometraje, El último de los nuestros, donde narra las aventuras de la Llanera y sus amores con el Lagartijo). Es más, a lo largo del metraje predominan las alusiones, referencias y reflexiones a la propia figura del bandolero, alguien al margen de todo que está condenado a desaparecer, pero que quiere permanecer en la memoria. Se lo dice el Aceituno a Saldiego cuando le pide que cuente su historia: “No hemos nacido para ser cultivaos, sembraos ni recogíos”. Pero se lo repite también Reina (Sofía Oria), la hija de don Anastasio (Pedro Casablanc), a la Llanera: “A nadie le gusta que andemos tan sueltos”. Al cabo, como sentencia la propia Lucía al leer el relato del inglés: “Ya estamos todos muertos”.

 

Tráiler:

 

 

Ficha técnica:

Libertad ,  España, 2021.

Dirección: Enrique Urbizu
Duración: 138 minutos
Guion: Miguel Barros y Michel Gaztambide
Producción: Fran Araújo, Domingo Corral, Gonzalo Salazar-Simpson, Rafa Taboada
Fotografía: Unax Mendía
Música: Mario de Benito
Reparto: Isak Férriz, Bebe, Jason Fernández, Xabier Deive, Jorge Suquet, Luis Callejo, Manolo Caro, Pedro Casablanc, José Sospedra, Ginés García Millán, Sofía Oria, Antonio Velázquez, Emilio Palacios, Óscar Higares, Roger Casamajor, Jon Bermúdez, Jacobo Dicenta, Joaquín Molla

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.