Críticas

La agonía de un suceso inacabable

Better Days

Shao nian de ni. Derek Tsang. Hong Kong, 2019.

Better days aficheUna adolescente china está preparando su examen de ingreso a la universidad y es víctima de bullying ; solicitará ayuda a un delincuente de poca monta, quien se involucrará más de la cuenta y llegará a sorprendernos con acciones no previstas.

Derek Tsang golpea fuerte en el corazón de un sistema de hiperexigencia que pierde de vista la posibilidad del sufrimiento humano y resuelve todo en una dicotomía entre fortaleza y debilidad: según de qué lado de la línea te encuentres es cómo te irá en la vida. El filme circula permanentemente entre el mensaje estatal y la realidad de los hechos que, si bien son tratados por la “fuerza del orden”, hay una posposición de circunstancias y un enfoque, en términos de rectitud y transgresión, que no concibe la posibilidad del sufrimiento humano como variable real; la circunscribe a episodios propios de una adolescencia que requiere de un tránsito hacia la maduración como  precondición de resolución de problemas éticos. El sistema educativo está solo para exigir alto rendimiento de cara a un “futuro exitoso”, lo humano queda afuera, el “mundo es de los fuertes”, suerte de máxima estoica que pretende el soportar lo que sea sin desviarse del objetivo. El culto al esfuerzo es la premisa que excluye toda posibilidad de consideración empática; éxito y fracaso operan como únicas opciones en la vida, todo lo que se entreteje más allá debe relacionarse a estos dos conceptos, so pena de no caer en categoría alguna o formar parte de algo a corregir, pero siempre en términos de una moralidad sustentada en la productividad del sujeto. Pieza de una maquinaria que debe considerar el trabajo duro como norte permanente, única forma de alcanzar  lo deseado: éxito profesional y material.  Es la formación de individuos “útiles a la sociedad”, los marginales son despreciados.

Better days fotograma

El filme reivindicará valores ocultos que solo pueden aflorar en circunstancias especiales, fuera de lo que el sistema promueve.

Drama cargado de sucesos, donde  las debilidades de los protagonistas son expuestas bajo un descontrol que hace de lo imprevisible materia prima del real crecimiento humano; siempre  fuera de las imposiciones de un sistema educativo al servicio de una productividad que, en su desconocimiento de la esencia humana, excluye las debilidades. Valga la acepción del término debilidad en sentido positivo y negativo a la vez: Chen Nian y Xiao Bei sorprenderán al espectador al desbocarse su “sombra”, concepto junguiano que aplica a lo opuesto en referencia a lo que la “persona” reconoce y exhibe como propio. La sensibilidad y la violencia afloran de forma automática para demostrar las bases reales del crecimiento humano. Experiencias de vida traumatizantes debido al propio descuido de un sistema educativo basado en rendimientos y excelencia, donde el lugar que se asigna a lo personal recae en interrogatorios y presiones que aluden a faltas de fortaleza y debilidad frente a las circunstancias de la vida. Formas de concebir lo humano exclusivas y propias de la estructura estatal. Lo sutil, la complejidad de los vínculos viene dada por lo que circula fuera de la mirada del sistema, que solo intenta comprender desde lo debido e indebido sin profundizar en cuestiones particulares.

Better days escena

Una obra que roza el melodrama, llantos por doquier en medio de demandas  tan ficticias como necesarias, o quizá, la concepción integradora de emociones hacia un nuevo concepto de poder personal fundido en el valor; afrontar situaciones límite desde puntos divergentes, un vaivén que complementa el rendimiento estudiantil y la violencia en la gestación de dosis de  estratégicos recursos defensivos que resuelven pero no absuelven. Lo inmediato como obstáculo hacia el futuro. Un drama que no descansa, se vuelve permanente y da cuenta de lo asfixiante que puede ser el acoso. Un amor que se expresa en genuinas acciones de interés por el otro y se funda en lo trágico de las vivencias, no en moralina barata, es la defensa del ser humano más allá de su condición. El punto de encuentro en la aceptación del otro para la comprensión y colaboración cimentadas en el legítimo afecto por el simple valor del ser, y no en base a rendimientos exitosos que distraen la atención de lo esencialmente humano.

La utilización del flashback se hace patente en un desenlace explicativo mediado por el interrogatorio como requisito primordial, pone a prueba la fidelidad en un montaje que introduce la alternancia de los tiempos. Una labor aclaratoria que atenúa lo criminal por medio de la empatía. Nadie odia a los personajes centrales, solo hicieron lo que pudieron bajo una circunstancia, siempre son animados por buenas intenciones en la destrucción de un mal agobiante que se interpone frente un modelo alternativo de éxito. El futuro profesional pasa a jugarse en un proyecto que desplaza el deseo hacia otro plano: el valor se traslada desde lo sistémico-político-social hacia lo personal-afectivo como campo de realización.  Es por eso que el melodrama no llega a imperar, solo se reduce a breves toques, a manera de condimentos razonables  de acuerdo con un grado de intensidad que imprime realismo al sufrimiento humano; lejos se está del cliché romántico propio de un culebrón carente de contenido relevante.

Better days plano

Los personajes son construidos desde una diferencia social que pasa a ser coincidencia en valores y afectos. Lo malo y lo bueno está en ambos, la unidad llega por la confluencia y la coincidencia que se define en la complementariedad de un hacer algo desde el interés por el otro. Ya no es la carrera que me va a llevar hasta la cúspide del reconocimiento social, sino la llegada como medio para una realización compartida. Aprobar el examen es salvar la vida en una carrera hacia la libertad en medio de una esperanza redentora, idealización del conocimiento profesional como llave para el cambio social.

Puestas en escena que contraponen la precariedad a los escenarios de “buenas familias”, donde anidan seres abusivos tan violentos como los que viven en condiciones humildes por alternativa a hogares violentos y abandónicos. El filme esboza varios contrapuntos en los intersticios de una trama a veces no tan explícita como parece. La disposición de los espacios estudiantiles, atiborrados de libros, es imagen cargada de saber asociado a una gran presión social que alcanza a la expectativa familiar por el “progreso” de la prole. Los espacios hablan desde los elementos en juego. La desolación de los callejones es el desamparo de los desprotegidos: las golpizas se suceden en medio de  un clima que trasmite el peligro asociado a lo incierto.

Better Days es una obra mayor que no se agota en este humilde comentario, aun resta mucha tela por cortar.

 

Tráiler:

Ficha técnica:

Better Days (Shao nian de ni),  Hong Kong, 2019.

Dirección: Derek Tsang
Duración: 138 minutos
Guion: Lam Wing-Sum, Li Yuan, Xu Yimeng
Producción: Coproducción Hong Kong-China; We Pictures, Tianijn Xiron Entertainment, China Wit Media, Shooting Pictures, Goodfellas Media
Fotografía: Fisher Yu
Música: Varqa Buehrer
Reparto: Zhou Dongyu, Jackson Yee, Yin Fang, Wu Yue, Huang Jue, Xinyi Zhang, Liu Hua, Ye Zhou

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