Críticas
Volar bajo (pero volar)
Supergirl
Craig Gillespie. EUA, 2026.
Las mujeres también pueden tener, por supuesto, superpoderes. Es una mentira la de pensar que el mundo de los cómics solo es de los hombres, ya que hay un sinfín de propuestas que pueden gustarle también al público femenino; y no, no solo se trata de aquellas obras hechas e ideadas para hablarles a las mujeres (de cualquier edad) de cuestiones típicas de su mundo, sino de una visión más larga y profunda que llega a permitirle a cualquier persona (sin importar el sexo, el género, y muchos otros detalles que solo se añaden a unos cuerpos que comparten la casi totalidad de su ADN) experimentar cierto placer en la lectura de obras con protagonistas unas mujeres. Cierto es que el mundo de los superhéroes no es diferente, ya que no solo uno de los primeros grandes personajes femeninos (Lois Lane) ya se caracterizaba por su independencia y fuerza de carácter, sino que otros grandes personajes con superpoderes mostraban cuán fuerte es en realidad el sexo débil. Cabe destacar, entonces, a nombres como los de Wonder Woman, de Catwoman, de Susan Storm y, por supuesto, de Supergirl, homóloga femenina de su primo Kal El (o, mejor dicho, Clark Kent).
La segunda película del nuevo rumbo del mundo comiquero de Warner Bros, DC, nos presenta un cuento en parte basado en la novela gráfica (o en la serie, quizás una palabra menos esnob y más bien popular, en el sentido de pertenecerle del pueblo) escrita por Tom King y estupendamente dibujada por Bilquis Evely. Se expande así el mundo de la entrega anterior, la primera del universo controlado y estructurado por James Gunn, proponiendo una aventura que va más allá de la simple tierra en la que vivimos y que se reverbera dentro de un cosmos más grande, en el cual podemos conocer, finalmente, a uno de los personajes más interesantes de esta franquicia, aquel Lobo interpretado aquí por Jason Momoa. Y el juego está, efectivamente, en mostrar cómo el universo DC es, ni más ni menos, un universo real, capaz de utilizar los recursos que tiene a su disposición, entre los cuales la posibilidad de abrirle paso a la exploración de otros mundos (y, por supuesto, otras razas).

La cuestión narrativa, la decisión de llevar a cabo una aventura que se pueda dejar experimentar desde las butacas, no puede ser de todas formas nada menos queel elemento principal que nos permite acceder a este universo (tanto de superhéroes como de alienígenas). Y es que, una vez llegados al final, no podemos sino darnos cuenta de que el conjunto de los sucesos es tal que el juego es tal que nos permite aceptar las reglas; o, más sencillamente, no podemos esperar de obras de este tipo mucho más de lo que pueden aspirar a ser, lo cual, una vez entendidos los límites, nos ayuda a apreciar con más liviandad lo liviana misma que la presente quiere ser, con una bondad estética en lo que al world building se refiere, sin caer demasiado en lo patético (menos quizás un discurso final poco bien estructurado para “salvar el alma” del personaje interpretado por Eve Ridley). Encaja así, la película, dentro del proyecto de Gunn, y no porque simplemente le pertenece al universo que está yendo creándose, sino porque es el cosmos mismo que resulta ser correctamente suyo.
Quizás la cuestión esté en el hecho de pensar que filmes de este tipo puedan ser más de lo que física y mentalmente les está permitido. En cuanto juego de escapismo y de construcción narrativa, la obra interpretada por Milly Alcock funciona y logra llegar a sus objetivos. Se abre ante el público la posibilidad de pensar en un escenario más grande, así como en la creación de un nuevo mundo DC que quizás podría convertirse en un pequeño éxito (si bien, por supuesto, la idea es que sea grande, por lo menos según las necesidades de los productores). A veces no es necesario salvar un mundo en su completa sustancia, ni pensar en algo más que en un revenge film o en una serie de sucesos para salvar a un ser querido (y es que la película es una mixtura de las dos vertientes); se supone entonces que la diversión no tiene que ir más allá, en algunos casos, de la capacidad de dejarse transportar hacia otros mundos, los que se sitúan en aquellas profundidades de lo onírico donde a lo mejor todos podemos volar y disparar rayos de nuestros ojos.
Ficha técnica:
Supergirl , EUA, 2026.Dirección: Craig Gillespie
Duración: 108 minutos
Guion: Ana Nogueira
Producción: Peter Safran, James Gunn
Fotografía: Rob Hardy
Música: Claudia Sarne
Reparto: Milly Alcock, Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, David Krumholtz, Emily Beecham, David Corenswet, Jason Momoa

