Críticas

Requetemacho

He-Man y los Masters del Universo

Otros títulos: Amos del Universo.

Masters of the Universe. Travis Knight. EUA, 2026.

Chicos y chicas de los ochenta, ¡que os unáis! Bueno, la cuestión sería un poco diferente: los “chicos y chicas” de aquella época ya seréis un poco mayores, quizás rozando los cincuenta. Tempus fugit, entonces, así que la década de Pepsi y de Reagan ya se fue para nunca volver, afirmación, esta, que bien se adapta para cualquier tipo de elemento naturalmente atado al yugo del tiempo (o sea casi todo, ciertamente cualquier creación de la raza humana, destinada ella también a desaparecer antes o temprano). Y así es como, después de muchos años, algunos de nosotros (y a todos nos va a pasar) se levantan y se dan cuenta de que lo que fue todavía mantiene cierta fascinación dentro de lo que se define como añoranza de un momento en el cual el mundo nos parecía más simple y menos complicado. Lo cual, dicho sea y no de paso, a veces es otra mentira, ya que en no pocos casos la edad adulta, la de la madurez, más belleza de vivir nos ofrece, lejos de mundos en los cuales nuestra capacidad de actuar en nuestro contexto era casi nula (díganles a los que sufrieron acoso en las aulas si no prefieren su presente).

El He-Man de 2026 no intenta jugar según las mismas reglas de su predecesor, aquella película kitsch con un Dolph Lundgren lleno de músculos y grave. Todo lo contrario, ya que a través de la aventura resultaría imposible no darse cuenta de la voluntad de reconocer el lado estrictamente camp de los juegos de Mattel, hasta la completa y absoluta visión que nos sentimos llevados a otorgar de la absurdidad del mundo de Grayskull. Buscar algo más profundo, algo que instaure una relación seria con el espectador, sería faena inútil, incapaz de llegar a un resultado que fuese un mínimo capaz de satisfacernos. Mejor, entonces, dejarse atrapar por lo ridícula que es la premisa y permitirle a la película que haga lo que quiere hacer, sin preocuparnos demasiado de estar viendo lo que, efectivamente, es una afirmación de lo tonto que era aquel mundo nacido en los ochenta simplemente para que se vendieran juguetes.

Una estupidez, por supuesto, que sabe reconocerse y, en el acto de hacerlo, reelaborarse para la sensibilidad moderna, sin perder detrás de sí el gusto por la fantasía postiza. Si el cuento, en su mínima estructura, no deja mucho espacio para que se intente hacer algo nuevo, son los detalles que nos ayudan a profundizar un discurso que, si bien efectivamente superficial, nos ofrece la posibilidad de bucear dentro de un océano pop plásticamente infantil. Y no se puede exigir más, ya que, como en el caso de Barbie, las temáticas profundas, la seriedad del cosmos, la rigidez de la realidad humana, no pueden sino desaparecer porque, seamos honestos, solo estamos hablando de un hombre lleno de músculos cuyo nombre se puede traducir con “el machísimo macho”. ¿De verdad pensabais estar a punto de ver una película épica, de las que toman su estructura de las grandes obras literarias de toda la humanidad? Son los Masters, mis lectores, no una obra de Thomas Malory.

La película de Knight vuelve así a los episodios de los ochenta, con su manera infantil y al mismo tiempo inocente de presentar unas aventuras muy superficiales. Abraza, por supuesto, el lado ridículo de este mundo y se deshace (justamente, se podría decir) de aquella voluntad de convertirlo todo en algo más maduro, más serio, más profundo (lo cual, a veces, aumenta efectivamente lo grotesco en vez de rechazarlo). Es una obra para niños, como tiene que ser, y dentro de estos bordes, que no mucho espacio dejan a la complejidad de la narración, sabe hablarles también a los adultos quienes, se espera, podemos tomar provecho de un sentido del humor ahora un poco más refinado (sin llegar a las alturas de Oscar Wilde, por supuesto, pero sin resultar tan vergonzosamente patético). Pedirle más a una obra de este tipo sería, quizás, ir más allá de lo que puede efectivamente ser, mientras que gozar de lo absurdo, por su parte, no puede sino abrir las puertas a una sonrisa menos imbécil de lo que podría parecer ser.

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Ficha técnica:

He-Man y los Masters del Universo  / Amos del Universo (Masters of the Universe),  EUA, 2026.

Dirección: Travis Knight
Duración: 140 minutos
Guion: Chris Butler, Aaron Nee, Adam Nee, Dave Callaham
Producción: Todd Black, Jason Blumenthal, Robbie Brenner, DeVon Franklin
Fotografía: Fabian Wagner
Música: Daniel Pemberton
Reparto: Nicholas Galitzine, Camila Mendes, Alison Brie, James Purefoy, Morena Baccarin, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Kristen Wiig, Jared Leto, Idris Elba

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