Críticas

Gens Ferrarorum

Ferrari

Michael Mann. EUA, 2023.

Los coches son criaturas raras: teóricamente, sirven para desplazarse de un lugar a otro, ofreciendo las ventajas de adaptarse a nuestras necesidades (partimos y llegamos cuando nos dé la gana) y de una velocidad superior a la de nuestras piernas. Son también instrumentos de juego, tanto para los niños (las reproducciones que podemos mover tan solo con nuestras manos) como para los adultos (las de tamaño real, que solo se mueven con la coordinación entre brazos y pies). Y una vez que entremos en el mundo de estos instrumentos mecánicos, se nos presentará una serie de nombres que forman parte de lo mitológico: McLaren, Ford y, obviamente, Ferrari. Se trata, efectivamente, de la creación de un universo que tiene sus reglas y que invita a todo hombre (y mujer) que se le acerque a que se deje llevar por la belleza estética y la fuerza (el poder) de los motores ya que, efectivamente, los coches se transforman fácilmente en objetos de lujo, en unos status symbol con los que presentarse ante los componentes de nuestra sociedad y afirmar, completa y rotundamente, que el precio de estos monstruos no es para nosotros un problema (una cuestión, obviamente, que subraya el valor de la apariencia ante la efectiva importancia del ser).

La pregunta que se presenta al espectador de la película de Mann no puede ser, entonces, otra que la de qué significa el título. Ferrari es tanto el símbolo de los coches rojos con su cavallino como un apellido bastante común en la parte norte de Italia (y, efectivamente, es tan común como su casi homónimo inglés Smith o alemán Schmidt, o sea, “herrero”). Ferrari es, en otras palabras, tanto el coche como la familia, tanto el símbolo como el hombre detrás de él, Enzo. Y en el conjunto social del que formamos parte, el apellido es la clave de lectura de lo que somos, ya que nos indica nuestra proveniencia, nuestra historia, de quiénes somos los constituyentes. Es así que Ferrari se convierte en algo más profundo en este filme, algo que se inserta en la difícil necesidad de reconocer a un hijo nacido fuera de nuestro matrimonio, con un apellido diferente (el de la madre), así como en el valor simbólico que él mismo representa, tanto personal como nacional (Ferrari representación de la excelencia italiana).

Es una biografía, entonces, la que el director nos presenta, un cuento que se inserta no en la totalidad de la vida de Enzo Ferrari, sino en una parte muy reducida de ella, si bien de fundamental importancia. Descritas sobre el lienzo de la Mille Miglia se amontonan las problemáticas de una vida difícil que parece tambalear ante una caída inminente en la que tanto el hombre como su legado van a desaparecer, atropellados por una serie de eventos desafortunados, una larga crisis que a veces la vida nos ofrece y cuyos obstáculos parecen imposible de superar. Solo hay una lección que tomar, entonces, y es la de seguir trabajando, intentando salir de los peligros de un fracaso del cual nunca podremos salir. Y es también la necesidad de dejar un futuro, la que se presenta en este cuento narrado magistralmente, con las heridas psicológicas que puede dejar la muerte de un hijo antes de que fallezcan los padres, un pecado inocente del que los seres humanos no logramos perdonarnos, y la presencia de otro hijo cuyo apellido no puede ser el del padre, otro pecado que hace gritar al escándalo entre las paredes domésticas de un matrimonio que ya no tiene amor.

La película de Mann se sitúa así en el análisis social y psicológico de un ser humano en un momento de profunda crisis. Es el estudio de una persona que, más allá de lo famosa que pueda haber sido, resulta ser interesante por los problemas de los que se ve rodeada y de cómo va a superarlos. La presencia de la Mille Miglia y la composición final que esta va a construir con la vida de Ferrari se presenta, entonces, como estructura global capaz de entremezclar lo público con lo privado, llevando así a la superficie el diálogo que se construye, tanto objetiva y narrativamente, entre las dos partes como en la mente del mismo Enzo Ferrari. Funciona, entonces, como análisis psicológico, y la belleza estética de las imágenes y del montaje aportan un elemento magistral en el desarrollo de un cuento que, si bien puede resultar en alguna parte levemente lento, logra abrir las puertas de la vida íntima de un hombre complejo.

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Ficha técnica:

Ferrari ,  EUA, 2023.

Dirección: Michael Mann
Duración: 124 minutos
Guion: Troy Kennedy Martin
Producción: Michael Mann, P.J. van Sandwijk, Marie Savare, John Lesher, Thomas Hayslip, John Friedberg, Andrea Iervolino, Monika Bacardi, Gareth West, Lars Sylvest, Thorsten Schumacher, Laura Rister
Fotografía: Erik Messerschmidt
Música: Daniel Pemberton
Reparto: Adam Driver, Penélope Cruz, Shailene Woodley, Sarah Gadon, Gabriel Leone, Jack O'Connell, Patrick Dempsey

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