Críticas

Solidaridad

Herself

Phyllida Lloyd. Reino Unido, 2020.

Estamos inmersos en tiempos problemáticos y difíciles y creo que necesitamos como terapia balsámica la empatía y la solidaridad del ser humano. Del mismo modo, en una negra época pandémica atacada por un fastidioso virus de larga estancia, ejercemos de jueces sumarísimos y desechamos de manera inmediata aquello que es feo, desagradable y no nos aporta nada. El confinamiento y la falta de socialización fragua un carácter impermeable para el azote del mal y las desdichas pero nos abre el corazón hacia aquellos quienes, a pesar de todo, traen buenas noticias y generan esperanza.

Este breve prólogo de entrada está en relación con la película que quiero comentar en la revista. Se titula Herself (Reino Unido, 2020), está dirigida por, Phyllida Lloyd, y cuenta una historia sobre la nobleza, el esfuerzo, el coraje y la determinación de una mujer por proteger a los suyos y dotarles de una vivienda cómoda, barata y alejada de la barbarie de un padre monstruoso.

El personaje principal es una sufridora y luchadora, Sandra (Clara Dunne), víctima de la violencia de género, que harta del maltrato físico y psicológico de su cónyuge, decide poner tierra de por medio, abandonar el hogar donde habita el riesgo y la desconfianza, y se erige en una valiente emprendedora para construir su propia casa con sus manos y la ayuda de un grupo de amigos y conocidos que colaboran de forma altruista. Por lo tanto, es un largometraje con zonas broncas pero se impone la positividad. En estos momentos oscuros, ni tan mal. Un subidón de buen rollo, empatía y generosidad es una receta que bien armada funciona. Si además, las emociones están diseminadas escalada y rigurosamente la conexión película y público es innegable.

Herself es un drama que conjuga dos vectores que tienen alcance y propósitos vinculantes (contrapeso). Por una parte,la violencia doméstica y la brutalidad del hombre como asunto de triste y lamentable actualidad. Por otro lado, no se me escapa el punto de vista femenino que tiene la propuesta de Pyllida Lloid. Dos aspectos a tener en cuenta. Una de las lacras más lacerantes a nivel social que castiga a muchas sociedades sirve como excusa en la ficción para proponer un grito de rebeldía, autoestima y autodeterminación envuelta la hazaña de agridulces episodios. La actual tendencia que muestra una imagen más caledoiscópica sobre la hegemonia de la mujer en distintas capas sociales deviene en la proliferación de argumentos donde las chicas acaparan atención y un perfil actualizado, de más combativo calado.

La responsable de La dama de hierro (The Iron Lady, Reino Unido, 2011) ha rodado, hasta la fecha, tres producciones de distinto signo, tono y género, unidas por el cordón umbilical de la representación del poso que una mujer es capaz de trascender. ¡Mamma mía! La película (Mamma Mía, Reino Unido, 2008), un musical de éxito bañado por las pegadizas canciones del grupo musical sueco, Abba, giraba en torno a la relación de una madre e hija respecto a las aventuras románticas de la primera con sus amantes y el misterio sobre la paternidad de la segunda. Un enredo colorista y simpático alejado de las implicaciones de sus dos trabajos siguientes. La dama de hierro, retrato de la primera ministra británica, Margareth Tacher, participa de los consabidos clichés y tópicos del cine biográfico, sin exponer rugosidades y ofreciendo un ameno enjuague político sin huella.

Herself juega a otra cosa. Se mueve en la aspereza y la pelea. Su personaje central, Sandra, es una heroína en toda regla. Una mujer inasequible al desaliento que se enfrenta a un panorama matrimonial brutal y escapa del martirio y la infelicidad armándose de valor, agarrando a sus hijos y marchándose de casa con lo puesto y sin un sostén económico que le permita desahogo. El comienzo, con una escena de violencia de género, la intervención de los agentes sociales protectores y las tribulaciones de Sandra para crear de cero una burbuja para el acomodo de sus dos criaturas se podría equiparar, salvando las distancias, con la munición habitual de Ken Loach. Pero Phyllida habla con acento distinto y su propuesta se mueve siempre en el terreno de las buenas intenciones. Apunta pero no dispara y sus volteretas en el aire tienen la seguridad de la red en caso de caerse.

La voluntad de la cineasta es reflejar la fe y determinación de Sandra para enfrentarse a un sistema que la protege y defiende pero que la confina en hoteles o residencias. Es por lo tanto un sistema que funciona pero es falible. Ella quiere independencia y su propia casa. Y a partir de aquí entran los resortes emocionales por los cuales un desarrollo argumental resulta carismático. Sandra, sin conocimientos previos de construcción y albañilería se afana en levantar su propio hogar gracias a la suma, con su valor añadido incluido, de un puñado de benefactores y ayudantes que hacen posible el sueño de la fábula. Su entereza y desafío es proporcional a la entrega y compañerismo fraternal que recibe de su equipo de colaboradores. Todos forman una comuna fenomenal y se pondera que en tiempos de egoísmos e intereses creados, todavía haya remansos para la ilusión. Más si cabe si entre los colaboradores altruistas coexisten diversas tipologías, desde el muchacho con síndrome de down hasta una mujer aburguesada alejada de estos compromisos pero cuando entra a echar una mano queda hipnotizada por el excelente ambiente de camaradería.

Herself es transparente y no esconde en metáforas su mensaje. El filme está consido con eficacia y habilidad. Estructurado, con algunos flash back, con fórmula agridulce y siempre desde la conmovedora y sufridora interpretación de la formidable actriz, Clare Dunne, que también participa en el guion. A pesar de las apariencias, no es un alegato contra el machismo y el patriarcado, que están presentes con su correspondiente dosis de triquiñuelas insertadas en el montaje para realzar con más fuerza si cabe la entereza de Sandra. La película es, más bien, la reafirmación de la voluntad y poner en liza un reclamo que aglutine a los personajes alrededor de un compromiso moral como respuesta a las penalidades que sufre Sandra. Y concluyo con una coletilla, “nena tú vales mucho”.

Tráiler de la película:

Ficha técnica:

Herself ,  Reino Unido, 2020.

Dirección: Phyllida Lloyd
Duración: 97 minutos
Guion: Malcolm Campbell, Clare Dunne
Producción: Coproducción Irlanda-Reino Unido; Element Pictures
Fotografía: Natalie Holt
Música: Tom Comerford
Reparto: Clare Dunne, Harriet Walter, Conleth Hill, Cathy Belton, Ericka Roe, Rebecca O'Mara, Sean Duggan, Charlene Gleeson, Chelsea Gill,

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