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Bafici 27 (2026)

Bafici 2026

Del 15 al 26 de abril tuvo lugar la 27° Edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), organizado por el Ministerio de Cultura porteño y bajo la dirección artística de Javier Porta Fouz.

La programación contó con 327 títulos, 147 películas argentinas, la gran mayoría en calidad de estrenos que dieron cuenta de las tendencias estilísticas y temáticas del cine contemporáneo. Hacer mención al cine nacional nos sitúa de cara a una industria que, actualmente, atraviesa la peor crisis económica y cultural frente a la ausencia de políticas públicas de fomento artístico; la falta de presupuesto destinado a nuevas producciones y proyectos locales depara un futuro incierto a nuestra cinematografía. Crisis que impacta en la reducción de espectadores en las salas y circuitos comerciales.

A pesar de la coyuntura sociopolítica y cultural del país, la nueva edición convocó a cineastas, productores, actores y referentes del cine independiente de toda la región y el mundo, incluyendo en su programación 112 premieres mundiales de películas procedentes de España, Francia, India, Tailandia e Irán, confirmando la importancia del BAFICI en la escena internacional.

Orgullo y prejuicio

La película de apertura del festival fue la comedia satírica Orgullo y prejuicio del prolífico Matías Szulanski (Último recurso, Berta y Pablo, Las reglas del juego), uno de los directores protagonistas del festival, ya que este año, además de tener el privilegio de inaugurar el BAFICI, presentó otros dos títulos: La amiga de mi amigo (Sección Competencia Argentina) y Cuento de verano (Sección Trayectorias).

En esta nueva y ocurrente adaptación de la novela homónima de Jane Austen, un grupo de actores graban una nueva versión que transcurrirá en Mar del Plata, una locación que recién podrá verse tras la posproducción y con ayuda de la IA, ya que el rodaje se desarrolla en un pequeño set de filmación con tela verde de fondo. Dirigidos por una directora (destacado rol de Mailén Kritzer) voraz, directa y llena de prejuicios sobre las actrices y actores del set, quienes sufren las humillaciones, críticas, incoherencias de sus directivas, como de las tomas reiteradas hasta el cansancio. En medio de esa tensión el proyecto tomará un rumbo más que accidentado.

Szulanski nos ofrece una mirada paródica del cine sobre el cine, retrata los estereotipos del ambiente y los abusos de la inteligencia artificial. La puesta en escena con prolongados planos fijos fluye con la dinámica actoral, que le aporta movilidad a las escenas donde tienen lugar los gags y la manipulación de la imagen. Orgullo y prejuicio juega con el humor absurdo y con ciertas ocurrencias que funcionan bajo el estilo de un realizador con sello propio.

Te amo, Antoño

Dentro de la Competencia Argentina, Te amo, Antoño, la actriz y cantautora Tamara Lescher debuta con su primer largometraje, ofreciendo una comedia de enredos coescrita junto a Matías Szulanski.

Lescher protagoniza la película en el papel Carla, una joven recientemente dejada por su novio Antoño. Deprimida y encerrada en su departamento, su amiga Laura decide sacarla del encierro invitándola a ir en bicicleta a la costanera de Vicente López. Sin embargo, lo que comienza siendo un buen plan se transforma en una sucesión de problemas, desvíos y encuentros con varios personajes que prolongan su objetivo y alteran más el enojo y la frustración de Carla.

En Te Amo, Antoño, con “ñ”, la impronta del humor absurdo y los desvíos imprevistos en las escenas, propias del estilo y la influencia de Szulanski, quien hace un cameo como playero de una estación de servicio, no restan mérito a la voz una nueva realizadora, premiada a la Mejor dirección de la Competencia, que no solo construye sólidamente un personaje conflictivo, egocéntrico e insufrible, sino que parodia el clásico género de drama romántico.

Sí, cambio

Continuando con las comedias y las óperas primas, Sí, cambio, de Juan Morgenfeld, exhibida dentro de la Competencia Vanguardia y Género, se adentra en el mundillo de una joven detective privada, Santonja (interpretada por la singular Tamara Lescher), que transcurre sus días en un coche estacionado frente al edificio de un sospechoso del que poco sabemos y sobre el cual no disimula mucho su presencia en la cuadra. Su actividad la reporta a un enigmático personaje con quien se encuentra en algún bar o se comunica a través de un handy.

A pesar del carácter solitario, apático y distante de la detective, en sus horas libres se relaciona con amigas, con su madre y hasta entabla amistad con Alicia, una vecina cercana al sospechoso, que está dispuesta a ayudarla. Mientras, sigue adelante la investigación sobre la que no queda claro ni para qué ni hacia donde apunta, el relato descansa en el modo enigmático y cansino de la protagonista.

Sí, cambio continúa con el estilo de una nueva generación de jóvenes directores orientados al trabajar y aplicar un humor más sutil y paródico sobre los géneros tópicos o clichés del cine convencional y, en este caso, de las películas de espías.

Plata o mierda

Entre las realizadoras esperadas del Festival, la directora Toia Bonino (L’ Addio, La sangre en el ojo, Orione) presenta dentro de la Competencia Argentina Plata o mierda junto a Marcos Joubert, a la que le dedicamos una crítica que te invitamos a leer. La película obtuvo el Gran Premio a la Competencia Oficial Argentina y el Premio Género DAC. Su importancia radica en su carácter testimonial sobre quienes, como su protagonista y codirector, cargan con marcas imborrables y luchan por sobrevivir. La originalidad de su formato y de la inversión de los roles al documentar lo real se nutre con la solidez narrativa y la mirada siempre sensible y comprometida de Tonino sobre las problemáticas sociales.

Emi

Otra propuesta destacada fue Emi, el nuevo de largometraje de Ezequiel Erriquez Mena (A la Cantábrica, La crecida), que recibió de parte de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina (ACCA) el Premio al Mejor largometraje en la Competencia Oficial Argentina.

Tras su paso por los festivales de Chicago y Tesalónica, la película narra la historia de Emiliano “Emi” Suárez (Benicio Mutti Spinetta), de 18 años, que vive en un barrio del conurbano junto a sus padres adoptivos, Darío (Luis Ziembrowski) y Mariana (Mara Bestelli). El joven trabaja desde hace muy poco en el taller mecánico de Rodolfo (Alejandro Scaravelli), reparando motos y aprendiendo el oficio. El vínculo que establece con Rodolfo y su familia, donde Emiliano se siente muy cómodo y bien recibido, será el inicio de una búsqueda personal sobre sus orígenes e identidad.

Mientras intenta hallar las piezas de un rompecabezas inconcluso sobre su vida y lo que le contaron, Emi comparte con su novio ciertas dudas y cuestiones sobre su pasado.

El relato gira y crece en torno a esa búsqueda personal a través de una mirada cercana y compasiva con su protagonista y los seres que lo rodean, generando distintos matices con sus vínculos diarios. Bajo un registro naturalista, el ritmo fluye acompañado de la música de Luciano Supervielle durante los viajes en moto del protagonista, en los cuales parece disfrutar de su libertad, de su proceso de transformación. El viaje como oportunidad de descubrirse.

“La película se fue transformando en un laberinto de preguntas acerca de los orígenes”, comenta su realizador. Y en esa indagación sobre los vínculos radica su fuerza emocional.

Los caminantes de la calle

Dentro de la sección Noches especiales y en calidad de premier sudamericana se exhibió Los caminantes de la calle, de Juan Martín Hsu (La luna representa mi corazónLa salada), otro realizador habitué del Festival.

Basada en una historia real, la película narra la llegada de las mafias chinas a la provincia de Mendoza en 2010. Dos bandos criminales se disputan el poder de la zona con un alto grado de violencia e impunidad. Las bandas extorsionan a los comerciantes y trafican mujeres para prostituirlas, entre otros negocios que manejan en las sombras.

A partir de una denuncia anónima, la fiscal Diana Belenguer (una destacada Victoria Almeida) comenzará una investigación judicial para desmantelar la red a través de escuchas telefónicas. Con la ayuda de Li, un policía chino, que traduce el dialecto cantonés, descubrirán más disputas en el interior mismo del clan.

Lo que comienza con un elevado nivel de violencia y tensión muy bien sostenido, se aplaca con la relación que entabla un miembro rebelde de la organización con una de las jóvenes prisioneras, a quien decide liberar. Un factor decisivo que volverá a provocar una venganza mayor, retomando el ritmo inicial del relato.

En este thriller policial de mafias, el logro de Juan Martín Hsu es retratar el submundo del crimen organizado inmerso en una sociedad ajena, donde la convivencia multicultural se divide entre la clandestinidad y la sospecha.

Hangar Rojo

Dentro de la Competencia Internacional, la película chilena Hangar Rojo, del realizador Juan Pablo Sallato, obtuvo una merecida Mención especial en la premiación no oficial del Festival. Tras su paso por Berlinale y Málaga, la historia basada en un caso real está ambientada en septiembre de 1973 durante el golpe militar a Salvador Allende.

Su protagonista es el capitán de la Fuerza Aérea Jorge Silva, a cargo de la escuela de aviación, casado con una profesora de historia opuesta al régimen dictatorial. Mientras se despliega el golpe, sus superiores le ordenan a Silva que la escuela se transforme en un centro clandestino de detención para los comunistas arrestados.

Sorprendido del abuso de poder en mano de los altos mandos militares sobre los prisioneros, de la violencia descarnada para encauzar el país, como del aparato represivo sobre quienes piensan diferente, Silva comienza a cuestionar sus convicciones frente al horror y ante las medidas impartidas por el nuevo gobierno.

Rodada en blanco y negro, el relato se construye bajo un tono de tensión constante donde el registro se vuelve íntimo, cercano e intensamente político. De esa manera, el espectador se vuelve un testigo cercano de ese momento decisivo y bisagra en la historia chilena.

A medida que observamos el despliegue militar, Sellato profundiza en cada encuadre el clima de agobio y miedo que va in crescendo en el ambiente, y que se refleja en el lenguaje corporal de su protagonista; una introspección que lo enfrenta a un dilema moral sobre sus propias decisiones como de quienes las imparten.

En palabras del directorHangar Rojo intenta mirar hacia ese pasado no solo para entenderlo, sino para reconocer en él las sombras que todavía habitan en nosotros. En medio del horror, la película busca ese resquicio de humanidad que, a veces, sobrevive incluso en los lugares más oscuros”.

Reflexiva, testimonial y cruda, la película que se exhibe en el marco cercano al aniversario del golpe cívico militar en la Argentina (1976-1983), genera empatía y ejercita la memoria sobre los procesos dictatoriales planificados y extendidos en Sudamérica.

Nosso segredo

La actriz brasilera Grace Passô, estuvo presente en el Festival, debutando como guionista y directora de Nosso Segredo, una película sensible y conmovedora sobre el proceso de duelo que atraviesa una familia de afrobrasileños.

Una madre y sus hijos de Belo Horizonte transitan la reciente pérdida de su padre, mientras enfrentan la cotidianidad de sus días con dificultad. Cada uno percibe la ausencia de diferentes maneras que no pueden expresar libremente. A pesar de intentar refugiarse en el trabajo, las salidas o los juegos, el dolor compartido los trasciende y les impide soltar y avanzar.

Filmada en la casa de la infancia de la realizadora, tanto la calidez de los personajes como el amor que manifiestan entre ellos serán dos aspectos trascendentales para empatizar con la historia y sus protagonistas. Al tiempo que se develan pequeños indicios ¿irreales? dentro del hogar.

El acierto de Grace Passô, en un muy buen inicio como realizadora, fue el fusionar el realismo de la tragedia con una impronta surrealista que le aporta a Nosso segredo una mirada original y respetuosa sobre el simbolismo de la muerte y el proceso de duelo que funciona, maravillosamente, como un cálido y valiente reparo.

Sciatunostro

Sciatunostro, cuarta película del director y guionista siciliano Leandro Picarella (Triokala, Epicentro, Signals of Life) ofrece un film enmarcado en el coming of age rodada en la pequeña isla de Linosa, un bellísimo lugar del Mediterráneo que marcará la infancia de sus protagonistas.

Ettore tiene doce años y pasa el verano junto a Giovannino, su mejor amigo, antes de dejar la isla para irse a estudiar al continente. La decisión de sus padres no tiene vuelta atrás y a partir de esa instancia los chicos aprovecharán el tiempo planificando juegos, aventuras y disfrutando de la complicidad que construyó su amistad.

Paralelamente, Pino, un hombre mayor que vive en la casa del faro de la isla es un videoaficionado que edita películas que fue registrando con los años: las fiestas veraniegas, los bailes, sus amigos disfrutando del mar, la llegada del turismo, las aves nativas que anidan en las rocas. Pino alberga la memoria del lugar y el paso del tiempo en los espacios ya deshabitados.

Sciatunostro, el título del film, es una frase siciliana que significa “nuestro aliento” o “nuestra esencia”, un término que simboliza ese lugar en la vida de los chicos y en la de Pino, que le enseñará a Giovannino a editar imágenes como una suerte de legado.

Picarella construye con calidez una historia pequeña con ciertos excesos musicales que, si bien la endulzan demasiado, no le quitan la frescura esperable para retratar los fines de ciclo, el desafío del crecimiento y la memoria.

Liliana Paolinelli

Entre los Focos de esta nueva edición y las retrospectivas que vuelven su mirada sobre el pasado, se destacó el trabajo inicial de la cineasta cordobesa Liliana Paolinelli, que logró consolidar un estilo propio y una filmografía interesante a lo largo de las décadas con títulos como Por sus propios ojos, Lengua materna, Amar es bendito, Margen de error, El baldío y Un hombre que escribe.

El foco contó con un largometraje, cortos y mediometrajes inéditos, grabados entre 1989 y 2003 en Super VHS, U-Matic, M2 y MiniDV. “Decir películas me obliga a una salvedad. En los 90, el único medio para hacer cine que tenía una estudiante de la Universidad Nacional de Córdoba, era el video, más precisamente el Super VHS», comentó Paolinelli. «Junto a Paula Markovitch y Enrique González, y bajo el auspicio de Juan José Gorasurreta, fundador del Cineclub La Quimera, nos lanzamos a hacer películas en ese formato”, contó Paolinelli.

Entre sus primeras películas, el largometraje Verdad o consecuencia (1991) narra una historia de amor adolescente, donde las inseguridades, la inhibición y las dificultades de los vínculos forman parte de la etapa inicial de la sexualidad y el crecimiento.

Una chica muy particular (Mara Santucho, que continuará trabajando en sus películas), une a un chico del colegio, llamado Julián (Walter Álvarez), con Laura (Micaela Bressán), su mejor amiga, en una cita. Sin embargo, Laura no aparece como esperaba y cuando lo hace es un poco reticente. Julián sospecha que es un invento de su amiga para compartir las tardes con él.

El registro cercano de sus personajes, en una suerte de relación triangular, hablará del desamor y el deseo (no) correspondido como un desafío constante a la hora de relacionarse. Ejemplo de ello es el juego grupal “verdad o consecuencia” que da nombre a la película, donde los participantes exponen su intimidad, atreviéndose a los retos propuestos.

A pesar de la simpleza temática, la película se enriquece con la intencionalidad de su formato. La composición de los encuadres, la búsqueda de esteticismo en el cuadro, junto a la narrativa en el uso de cámara, demuestran el potencial de una directora que aportará, junto a una ola de cineastas argentinos que a mediados de los noventa renovaron nuestra cinematografía, una mirada autoral con determinismo y personalidad.

El camino contrario

En el terreno del documental El camino contrario. La historia de El Corte y de Hernán Reyna, de Daniel Flores y Camilo Wain, rinde homenaje al joven músico Hernán Reyna “la mejor voz del rock argentino”, líder del grupo El Corte, una banda post punk de fines de los 80, que quedó olvidada dentro de la historia del rock argentino.

Con imágenes de archivo y testimonios de músicos, integrantes del grupo, familiares, ex parejas y periodistas se va reconstruyendo un capítulo no tan conocido sobre las bandas que surgieron con el regreso de la democracia al país. En ese espacio fértil para la creación, Javier Calamaro y Hernán Reyna se juntan en 1986 para hacer rock gótico desviando el ritmo musical que inauguraron con el breve dúo Frappe y forman El Corte junto a Pablo Martín (bajo); Leonardo Ramella (batería) y Federico Oldenburg (teclados), presente en la proyección de la película.

“Para Hernán, la música era un viaje personal. No le interesaba el éxito, mucho menos, ser protagonista, cuenta su hermana Mariela sobre el líder de la banda fallecido en 1994 a los 30 años.

Los realizadores también volvieron sobre los pasos que recorrió la banda: el set de filmación de sus videoclips, los teatros y centros culturales donde pocas veces tocaron en vivo, al tiempo que narran las particularidades que los diferenciaban del resto de los grupos musicales, como por ejemplo el no querer salir en la radio.

Bajo un formato clásico, el documental de corte biográfico se nutre de los temas de la banda que se separó en 1988, traduciendo el clima de época y las experiencias iniciales que forjaron las futuras carreras de sus músicos. El camino contrario, nombre de uno los discos que editaron, rinde un homenaje postergado a su líder y a la banda que nutrió nuestro patrimonio musical.

En medio del auge de las películas o series sobre crímenes que impactan en la opinión pública y la sociedad argentina, como El fotógrafo y el cartero: El crimen de Cabezas (2022) y las miniseries Carmel: ¿Quién mató a María Marta? (2020) y Nahir, el secreto de un crimen (2024), dirigidas por Alejandro Hartmann, la historia de Yiya Murano, la envenenadora de Monserrat, no podía pasar inadvertida, dado el carácter mediático del caso y el extenso material que hay sobre el tema.

Yiya Murano

El documental Yiya Murano. Muerte a la hora del té, producido por Vanesa Ragone y con guion de Tomás Sposato y Lucas Bucci, reconstruye la historia enigmática y aterradora de María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano (1930-2014), que mató a tres mujeres: Nilda Gamba, Lelia «Chicha» Formisano y Carmen Zulema «Mema» del Giorgio de Venturini, en 1979, y fue condenada solamente a 13 años en prisión. Su modus operandi era estafarlas haciendo trabajar su dinero que les devolvería con intereses (recordemos que eran tiempos de la “plata dulce” y la especulación financiera) para luego envenenarlas con pequeñas dosis de cianuro y quedarse con su dinero.

La recreación de la historia se elabora bajo una ciudad y estilística de reconstrucción y clima de época, fusionando con el material de archivo y los testimonios a cámara, siendo uno de los principales el de su único hijo, Martín Murano.

Dos de los aspectos más interesantes del documental es la crítica sobre el abuso mediático y comercial que tuvo el caso, cuando Yiya queda en libertad y se paseaba como una «estrella», negándolo todo en programas de televisión como el de Mirta Legrand. Frente a ese tratamiento de banalidad y morbosidad sobre esa mujer, y lo que representa, el foco se posa sobre la desigualdad y desmemoria que pesa aún sobre las víctimas olvidadas y hasta menospreciadas por los medios, siendo un justo reclamo de los familiares que participan de la película.

Al igual que en el resto de su filmografía, Hartmann reitera un formato y estética reconocible que funciona como modelo y logra claramente llegar e impactar en el espectador, seducido por los personajes que la sociedad transformó en fenómenos populares.

Me niego rotundamente

Me niego rotundamente, de la realizadora boliviana Nina Wara Carrasco, radicada en México, tuvo su origen en el 2015, cuando su prima Andrea, de 27 años, fue asesinada por su ex pareja en la ciudad de La Paz, Bolivia, dejando a Camila, una niña de 8 años al cuidado de su familia. A partir de ese hecho, el documental no solo rinde homenaje a su memoria, sino que saca a la luz y rompe el silencio sobre los distintos tipos de violencia patriarcal sobre las mujeres.

A partir del feminicidio de Andrea, la realizadora se conecta con su tía Helen, la madre de su prima, quien lucha incansablemente para hacer justicia sobre el crimen de su hija. Un hecho que la impulsa a indagar sobre la historia de las mujeres de su familia a través del árbol genealógico que comparten. En todas ellas, el factor común es la violencia doméstica y los prejuicios sociales que sentenciaron su libertad.

Con gran sensibilidad y atravesada por el dolor compartido, la realizadora construye un relato íntimo sobre el rol de la mujer en Latinoamérica, con herencias culturales que las llevan al sometimiento silencioso y a la infelicidad.

Fusionando las imágenes con ilustraciones animadas, el tono del relato, tan audaz y doloroso, desnuda la vida de esa familia que revela su pasado frente a cámara para concientizar sobre la necesidad de romper con el paradigma machista dominante, contagiando la lucha y resistencia que las une y fortalece para seguir adelante.

The day she returns

En la sección Trayectorias, rescatamos dos films de grandes directores consagrados, The Day She Returns, de Hong Sangsoo, y Víctor comme tout le monde, de Pascal Bonitzer. La particularidad y riqueza de ambas películas es su relación intertextual al poner en diálogo y combinar el cine con la palabra y el lenguaje; el teatro con la actuación.

En The Day She Returns el director surcoreano presenta una pequeña historia sobre una actriz famosa que vuelve a la actuación después de unos años de no estar en escena. Luego del estreno de la película, es entrevistada por diferentes periodistas en un restaurante.

Está dividida en cinco secuencias, en las que se desarrollarán los sucesivos reportajes de tres periodistas que tienen la particularidad de admirarla y enfocar las preguntas, o mejor dicho el diálogo, sobre distintos temas que van más allá de la película en cuestión y la actuación. Es allí donde se despliega un ida y vuelta particular, donde la palabra juega un rol preponderante dentro del minimalismo de la puesta en escena y de los prolongados planos fijos, como suele caracterizar su estilo

Una de las particularidades de la película es el humor sutil que atraviesa los diálogos en cuanto a las reiteraciones de los temas, los modos de preguntar o de responder de la misma manera como una forma de comunicación que se va construyendo sin una lógica y alejada del motivo principal que las convocó.

Finalizadas las entrevistas, la actriz toma una clase de teatro junto a una joven (nuevamente se evidencia el vínculo con otras generaciones) y su profesora, donde ambas ensayan un texto en el cual se unifican las secuencias que presenciamos anteriormente. Nada parece tomarse muy en serio, ni la película que la actriz promociona, ni la importancia de las entrevistas, ni las periodistas para que saquen provecho de su profesión, y así sucesivamente. Tal vez lo que importe sea el tiempo compartido que fluye en el vínculo con el otro y el uso de la palabra como una forma de verse y mirarse.

Victor comme toute le monde

Victor comme tout le monde, del guionista y director francés Pascal Bonitzer (El cuadro robado, Pequeñas heridas), tiene como eje temático los vínculos, el arte, la literatura proveniente de Víctor Hugo, el gran poeta, dramaturgo y novelista francés que trasciende generaciones y las une, como en este caso.

El famoso actor Albert Zucchini (un destacado Fabrice Luchini) monta un unipersonal sobre la prosa de Victor Hugo del que es fanático, recitando de memoria de sus versos. Mientras logra el éxito en el escenario, su esposa Annabelle (Chiara Mastroianni) sale de viaje y su hija Lisbeth (Marie Narbonne), con quien no mantiene vínculo, reaparece en su vida.

Lisbeth, influenciada por el arte que le ha transmitido su padre, también apoya el teatro independiente, donde sus amigas van a estrenar una obra sobre las mujeres de Victor Hugo desde una mirada más moderna e inclusiva.

Mientras Albert ensaya, la presencia de su hija altera el ritmo de trabajo obsesivo que lo une con el teatro y su admiración a Victor Hugo, un hecho que lo ha alejado de ella por años. Entre su amor a la profesión y el mandato de ser padre, el protagonista tropieza con sus propias inseguridades o sus miedos.

Pascal Bonitzer construye un relato donde la incomunicación entre padre e hija parece una paradoja, proviniendo de un hombre verborrágico en el escenario, donde lo vemos dejarlo todo frente al público, y al que pone a prueba su integridad frente a Lisbeth, una joven que le recuerda los lazos que los unen y la importancia del afecto.

Mientras la maravillosa poesía de Victor Hugo embellece las imágenes, también ayudará y será excusa para quienes necesitan encontrar más de un sentido a sus vidas y empezar a usar sus propias palabras. Sin duda, para generar un nuevo lenguaje que los conecte.

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