Guiones 

Shadow Company

Creado por Black y Dekker para que fuera llevado a la pantalla por las manos de John Carpenter, este guión mezcla la guerra de Vietnam con los experimentos del mundo militar y los zombis (o, por lo menos, criaturas bastante parecidas dentro del canon de estos monstruos). Se desarrolla, así, un cuento de destrucción mortífera y de lucha por la supervivencia en un pequeño pueblo americano, todo esto dentro de los bordes de unas relaciones humanas (el concepto de familia, de abandono, de pérdida) que subrayan desde cierto punto de vista la cuestión típicamente social de lo que la guerra puede provocar dentro de la intimidad de cada persona. Por supuesto, no se trata de una visión intimista, ya que el elemento fundamental de la narración es la reelaboración de la idea del soldado que vuelve (finalmente, se podría decir) a casa y que trae consigo los estragos mentales de lo que la violencia bélica provoca. O, más sencillamente, hubiera sido una película con unos (seudo) zombis dentro del marco de unos Estados Unidos que todavía tenían que relacionarse con la derrota (especialmente humana, en el sentido de pérdidas) de la guerra en Asia.

Habría que pensar si a lo que estamos delante es una reelectura pulp de la mala peripecia americana, con cierta visión de carácter tanto antimilitarista como también militarista (ya que, efectivamente, en el ejercito hay elementos humanos tanto positivos como negativos), o si efectivamente se disfraza de película de terror lo que en realidad quiere ser un j’accuse sobre el Vietnam. Es probable que la respuesta correcta sea la primera, y no porque no haya detalles de un discurso polémico, sino porque, al fin y al cabo, el elemento de aventura (o lo que sea) del concepto mismo de escapismo resulta ser el eje fundamental de la película (o, más bien, del guión). Se trata, entonces, de una mixtura de aquellas obras de género que se insertan en la cuestión de los b-movies y que bien se ajustan al discurso cinematográfico de John Carpenter, quien, efectivamente, nos ha ido ofreciendo obras capaces de funcionar dentro de su canon y que, al mismo tiempo, subrayan la presencia de cierto matiz de crítica social y de elementos típicos de los arquetipos culturales de nuestra humanidad.

La estructura del cuento que se viene narrando muestra así la voluntad de construir un conjunto narrativo sobre el trasfondo de unos Estados Unidos que todavía se sienten inquietos con su historia. Las heridas bélicas bien se entremezclan con lo típico de las películas de terror, y el andamiaje general ya presenta un discurso que empieza a funcionar. Por supuesto, quizás hubiera sido necesario otro control para que la aventura tuviera mejor ritmo. Estamos hablando de una obra de 1988, o sea de entre dos décadas, cuando Carpenter empezaba a cambiar su manera de rodar y llevar a la pantalla unas películas de carácter más noventañeros. Habría que preguntarse, entonces, si el resultado final más bien se hubiera parecido a las atmósferas asfixiantes de Escape from New York o si ya se habrían acercado a la reelaboración más barroca de su filmografía que vemos en Escape from L.A. Y es que, ya que nunca podremos saberlo, lo que sí queda es imaginar la película dentro de una lectura del guión.

https://archive.org/details/SHADOWCOMPANYunprod.1988.10.20DraftByShaneBlackFredDekker

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