Críticas
Un espectro ataca a la familia
La momia de Lee Cronin
Lee Cronin’s The Mummy. Lee Cronin. Estados Unidos, 2025.
El regreso de la momia al cine siempre despierta una mezcla de curiosidad y escepticismo. Es un icono demasiado transitado, demasiado ligado tanto al clasicismo de The Mummy como al tono aventurero y desenfadado que popularizó Brendan Fraser a finales del siglo XX. Por eso, la llegada de La momia de Lee Cronin (Lee Cronin’s The Mummy, USA, 2025), dirigida por Lee Cronin, propone, al menos sobre el papel, una ruptura: no tanto revisitar el mito, sino desviarse de él. Incluso darle un sentido personal. Subrayando la intención de relectura y reinterpretación. Desligándose de la mitología, ya de por sí demasiado manoseada y marchándose por el camino libre de la creación. Buscando nuevos seguidores, a ser posible, jóvenes. Colocando su tratamiento a medio camino del thriller sobrenatural y el género de terror con sus desviaciones al gore.
Cronin, conocido por su incursión en el terror visceral con Posesión infernal: el despertar (Evil Dead Rise, USA, 2023) opta aquí por un enfoque que utiliza la figura de la momia como punto de partida, casi como excusa narrativa, para adentrarse en territorios más cercanos a la posesión demoníaca que al relato arqueológico o de aventuras. Y es precisamente ahí donde la película encuentra su mayor singularidad… y también sus principales debilidades.

El filme arranca con un prólogo potente, quizá lo mejor de todo el metraje. En él, una familia regresa a su hogar tras una excursión, y lo que parece una escena cotidiana se transforma en un ritual inquietante: la presencia de un sarcófago y la insinuación de una entidad que necesita ser “renovada” mediante la posesión de un nuevo cuerpo. Esta apertura, cargada de atmósfera y misterio, establece un tono sombrío y sugiere una película de horror psicológico con ambición.
A partir de ahí, la historia se desplaza a El Cairo, donde una niña de ocho años es secuestrada. Su padre, periodista televisivo desplazado en la ciudad, y su madre, enfermera embarazada, quedan devastados por la desaparición. El relato da entonces un salto temporal y geográfico hasta Albuquerque, en Nuevo México, donde, ocho años después, la familia recibe la noticia: su hija ha sido encontrada dentro de un sarcófago tras un accidente aéreo.
Lo que podría ser el inicio de un drama de reencuentro se convierte rápidamente en una pesadilla. La niña, en estado catatónico, presenta una apariencia inquietante, casi cadavérica. Las advertencias médicas son claras: no es la misma persona. Y, en efecto, no lo es. A partir de su regreso al hogar, la película se adentra de lleno en el terreno del terror doméstico, con episodios de violencia inesperada, conductas perturbadoras y una creciente sensación de amenaza.

Cronin construye aquí una narrativa que se apoya en el motivo de la posesión como eje central. La momia, en sí misma, queda relegada a un segundo plano simbólico: lo importante no es tanto el cuerpo vendado como la entidad que lo habita y que busca perpetuarse a través de nuevos anfitriones. En este sentido, la película conecta más con el linaje de relatos sobre exorcismos que con el imaginario clásico egipcio.
Sin embargo, esta elección narrativa también diluye la identidad del filme. La momia deja de ser un personaje para convertirse en una idea difusa, y el espectador puede sentir que el título promete algo que la película no termina de ofrecer. Hay momentos de auténtica eficacia —escenas de tensión bien construidas, algunos pasajes de gore medido pero impactante—, pero el conjunto se resiente por un desarrollo excesivamente prolongado. Sus 133 minutos pesan, y lo hacen especialmente en un segundo acto que no logra mantener la intensidad inicial.

En el apartado interpretativo, destaca la presencia de Laia Costa, conocida por trabajos como Cinco lobitos (España, 2022), de Alauda Ruiz de Azúa o Un amor (España, 2023), de Isabel Coixet. Su incorporación al género de terror supone uno de los elementos más interesantes del proyecto. Costa aporta credibilidad emocional y sostiene con solvencia un personaje sometido a una presión extrema, aunque el guion no siempre le ofrezca las herramientas necesarias para desarrollar todo su potencial.
En lo técnico, la película cuenta con el respaldo de nombres importantes del terror contemporáneo, como James Wan, y productoras como Atomic Monster, Blumhouse Productions y New Line Cinema. Esta alianza se traduce en una factura visual cuidada, con especial mención a la fotografía de Dave Garbett, que utiliza tonos arenosos y ambarinos para reforzar la sensación de descomposición y antigüedad.
El clímax, centrado en un intento de exorcismo que implica el sacrificio del padre, busca cerrar el círculo narrativo devolviendo la maldición a su origen. La resolución, con la figura de la bruja inicial como receptáculo final del ente, pretende ofrecer una sensación de clausura, aunque lo hace de manera algo apresurada y sin el impacto emocional que cabría esperar tras un desarrollo tan dilatado.

En definitiva, La momia de Lee Cronin, es una película que apunta ideas interesantes pero no termina de desarrollarlas con coherencia. Su apuesta por reinterpretar el mito desde la posesión la aleja de los caminos más transitados, pero también la deja en una tierra de nadie, sin una identidad clara. Hay destellos de buen cine de terror, especialmente en su arranque y en algunos momentos aislados, pero el conjunto resulta irregular y, en última instancia, decepcionante.
No añade demasiado al imaginario de la momia ni revoluciona el subgénero de posesiones. Se queda, más bien, como un intento curioso, con aspiraciones, pero incapaz de sostenerlas a lo largo de todo su metraje. Una película que se deja ver, pero que difícilmente perdurará en la memoria del espectador.
Tráiler de la película:
Ficha técnica:
La momia de Lee Cronin (Lee Cronin’s The Mummy), Estados Unidos, 2025.Dirección: Lee Cronin
Duración: 133 minutos
Guion: Lee Cronin
Producción: Atomic Monster, Blumhouse Productions, Doppelgängers, New Line Cinema, Wild Atlantic Pictures.
Fotografía: Dave Garbett
Música: Stephen McKeon
Reparto: Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy, Natalie Grace y Verónica Falcón

