Críticas

La llegada de un nuevo héroe

¡Shazam!

David F. Sandberg. EUA, 2019.

Cartel dela película ¡Shazam!Siempre hay algún vocero que, con cada estreno, certifica el fin de la explosión de los superhéroes en el cine. Lo que ocurre es que las carteleras parecen contradecir tales profecías apocalípticas, porque no paran de llegar aventuras de tipos en coloridos pijamas desfaciendo entuertos de todo tipo, con notables datos de taquilla que auguran futuro consistente al género.

Una de las cosas que mantienen el interés en este inagotable mercado es la pugna de las dos eternas rivales de la viñeta, Marvel y DC, trasladado a las pantallas. Apoyados por la todopoderosa Disney unos y por la clásica Warner los otros, el duelo de titanes está servido. El último en presentarse a esta liza es Shazam, ilustre secundario de los cómics de DC, a la sombra del icónico Superman. No son pocos los parecidos entre los poderes del último hijo de Krypton y el campeón que hoy protagoniza nuestra crónica, y es que el origen de este héroe tiene mucho que ver con los intentos de repetir los éxitos de los cómics del Hombre del Acero. No es el lugar para dar cuenta de la historia de Shazam en su versión en papel, así que vamos de lleno a la adaptación de sus aventuras en la pantalla grande, de la mano del director David F. Sandberg.

La premisa de la que parte el personaje es tan inocente y divertida, que no deja dudas respecto al funcionamiento básico de la obra. ¿Qué pasaría si un adolescente consiguiese los poderes de un ser casi divino? Esta es la situación con la que se encuentra Billy Watson, un chaval de 14 años de pasado problemático. No son pocos los cambios que el bueno de Billy afronta a lo largo de la trama, pero el principal (y más divertido) es descubrir qué pretende el destino cuando le otorga estos poderes.

¡Shazam! es un respiro dentro del universo DC. Lo cierto es que hay notables esfuerzos por parte de los responsables del sello por alejarse de la intensidad pretenciosa y artificial que imprimía Zack Snyder en aquellos titubeantes comienzos. Las películas del efectista director eran contradicciones en términos, intento desesperado de lanzar el cine de superhéroes a la edad adulta a base de cañonazos. Las cosas no acabaron de funcionar, y tocaba revisión de conceptos a la búsqueda del tono correcto para el futuro.

Los protagonistas de ¡Shazam!

Aquaman, aunque en lo personal me pareció una auténtica tomadura de pelo, apuntaba maneras en cuanto a esas intenciones y propósito de enmienda. Hay que reconocer que, a pesar de los descalabros, las aventuras del rey de Atlantis tenían más coherencia interna que batacazos anteriores. ¡Shazam! continúa el viaje hacia la claridad, tras los filtros metalizados de Snyder. Para la ocasión, el viaje del héroe se disfraza de comedia alocada, llena de nostalgia y ritmo, armada de momentos de ingenio y ritmo desenfrenado. ¡Shazam! se despoja de toda seriedad y resulta en la película de DC con más personalidad propia, espíritu libre dentro de la inamovible épica del cine de superhéroes.

De hecho, los primeros minutos de ¡Shazam! son, sin duda, de lo mejor del género. Introduce el mundo del personaje a base de acción, ejercicio de narrativa fantástica para todas las edades, sin complicaciones ni solemnidad inútil. El villano principal se presenta sin paliativos, centro de esos primeros minutos brillantes. Para el resto de la película, Sandberg mira con astucia a los buenos ejemplos de cine juvenil, con la vista puesta en los mejores años de Amblim en el horizonte. Persecuciones, malos malísimos, situaciones rocambolescas y espíritu burlón constituyen los cimientos que sustentan el periplo de joven Watson en su crecimiento personal.

El caso es que, a pesar de todos esos puntos a su favor, ¡Shazam! es otro espectáculo fallido, demasiado tambaleante y escaso. Incluso con la habilidad de los implicados para reírse de si mismos, de la falta total de pretensiones, la película es el enésimo quiero y no puedo salido de Warner/DC.

Lo que prometía tan potente inicio se diluye entre el brumoso desarrollo de la acción, donde el prometido enemigo definitivo se queda en el cliché. Los siete pecados son, posiblemente, los personajes peor aprovechados de la película, puesto que no son más que gárgolas cabreadas y monstruosas, que no entiende uno cómo se las apañaron para casi destruir a la raza humana en tiempos pretéritos. Básicamente, el mayor poder que tienen es gruñir.

El aporte del apartado técnico también es bastante discutible. Los efectos especiales rozan lo bochornoso, cosa que duele cuando son protagonistas absolutos de la mayoría de las escenas. En ocasiones, parece que tienen más en común con grandes éxitos de ayer como el Superman de Richard Donner que con la película de gran estudio que pretende ser.

Shazam

Pero eso es nada si vamos al gran fracaso de la película, que son sus protagonistas. Sangrante es el caso de Billy/Shazam, dos personajes que pretenden esconder el mismo corazón de niño, pero que funcionan como seres ajenos el uno al otro. Billy es comedido, casi tímido, incapaz de superar el bloqueo emocional. Shazam, su versión adulta, es histérico y excesivo, apoyado en la colección de tics de Zachary Levi, encantado de reconocerse en el desenfado del héroe. No cuela en ningún momento que sean el mismo chaval, y fue la guinda que acabó por sacarme de la película. Entiendo que el desarrollo de los protagonistas no es lo principal de esta historia, pero un poco más de cariño en ese aspecto, más allá del chiste, hubiese sido de agradecer

La simpatía y desenfreno de la película cuando la acción se desborda no acaba por salvar los muebles, a medio gas entre la parodia consciente y los esfuerzos por lo diferente, por la búsqueda de identidad en el rebosante universo de justicieros enmascarados.

Entiendo que ¡Shazam! es un espectáculo dirigido a los más jóvenes, identificados con las correrías de instituto de Billy y familia, el humor inocente de milimetrado gamberrismo blanco. Incluso así, no es tan satisfactoria como otros ejemplos recientes de mismas intenciones, como la producción de Sony Spiderman, un nuevo universo (Bob Persichetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman, 2018). Quizá este sea el camino de Warner /DC, y se agradece la ligereza, las intenciones, los homenajes, a pesar de que el resultado final no cuaje como lo esperado. Todavía quedan muchas cosas por pulir. A ver qué depara el futuro de este universo, del que algunos esperamos mucho más.

Tráiler:

Ficha técnica:

¡Shazam! ,  EUA, 2019.

Dirección: David F. Sandberg
Duración: 132 minutos
Guion: Henry Gayden, C.C. Beck, Bill Parker
Producción: Warner Bros. / DC Entertainment / DC Comics / New Line Cinema
Fotografía: Maxime Alexandre
Música: Benjamin Wallfisch
Reparto: Zachary Levi, Asher Angel, Jack Dylan Grazer, Mark Strong, Grace Fulton, David J. MacNeil, Michelle Borth, Djimon Hounsou, Adam Brody, Ross Butler, Natalia Safran, Marta Milans, D.J. Cotrona, Ian Chen, Cassandra Ebner, Cooper Andrews, Faithe Herman, Caroline Korycki, David Kohlsmith, Ava Preston, Lovina Yavari, Andi Osho, Cyndy Day, Angelica Lisk-Hann, Stephannie Hawkins, Evan Marsh, Lotta Losten, Carson MacCormac

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