Críticas

Tiempo de sueño

Picnic en Hanging Rock

Picnic at Hanging Rock. Peter Weir. Australia, 1975.

Póster promocional de Picnic en Hanging RockExiste un mito clave en el pensamiento místico de los aborígenes australianos, el que hace referencia al Tiempo de Sueño. Habla sobre el momento de la creación de la existencia, que procede de una suerte de realidad entre mundos, de donde proceden todas las cosas que, antes de ser en el plano físico, fueron soñadas en este tiempo más allá del tiempo.

Allí es donde parece que desea llevarnos Peter Weir con su obra maestra, un cuento onírico basado en un hecho real que conmocionó a la sociedad australiana de principios del siglo XX.

El día de San Valentín de 1900, un grupo de señoritas educadas en un recto colegio femenino de aires victorianos, se prepara para un día de picnic en la falda de Hanging Rock. Durante lo que se prometía como una plácida jornada, tres alumnas y una de las tutoras desaparecen sin dejar ni rastro, lo que provoca un terrible impacto en los implicados en la búsqueda de las chicas.

Weir nos pasea por los pasillos del colegio, nos invita a que nos metamos en las habitaciones de las protagonistas. Nos revela el horno a presión que provoca una educación basada en la represión de los más naturales sentimientos adolescentes, que las chicas convierten en una fantasía romántica de poemas y ensoñaciones. Algunas de las habitantes de la enorme mansión sienten esa clase de emociones más allá de la amistad, un amor prohibido por todas las convenciones sociales propias de una época cercenada por el que dirán.

Weir muestra más con miradas y silencios que con texto insustancial, pero cuando surge la palabra, aparece llena de significado y simbolismo, secretos y misterio que nos llevan a la reflexión interna acerca de la desaparición de las chicas, presas del embrujo de Hanging Rock, inmersas en una somnolencia extraña y neblinosa, cercana a un ritual totémico. El tiempo, incluso, parece que llega a pararse de verdad, y el sueño místico embarga a todos los presentes en la falda de la montaña.

Las protagonistas del picnic

Pero la desaparición no es más que el principio de un extraño viaje hacia la oscuridad de una comunidad entera. La búsqueda de las muchachas se convierte en una obsesión que roza lo malsano, las pasiones se desatan y los secretos cobran trágico sentido mientras un pequeño mundo se descompone. No hay piezas que den forma al rompecabezas, sólo preguntas, misterio y silencio. Weir se viste de poeta; sugiere, nunca muestra; la imaginación del espectador es fundamental para entrar en el luminoso juego que propone esta película, de sol deslumbrante, aridez rocosa, elegancia de alta sociedad engullida por la naturaleza indomable.

La importancia no radica en la búsqueda de las desaparecidas, trama que serviría para sostener una película mucho más débil, pero en este maravilloso film es la excusa para que nos asomemos a las luces y sombras de una comunidad y una forma de vida. Weir escoge la calma, un sosiego tenso adornado por una colección de bellas imágenes, excelentes decisiones estilísticas, un entendimiento del espacio soberbio, armado con una cámara que sigue el ritmo de los personajes.

La luz espectral de Hanging Rock

Fluido, orgánico, el movimiento viene marcado por la acción, sin resultar forzado o estridente. Convierte a la montaña en un protagonista más, incluso hay momentos que parece que es Hanging Rock el que nos presta su ojo, o escuchemos el susurro de las chicas entre las estrecheces de las rocas porque así lo quiere el lugar. Nos invita al rellano de ese otro mundo del que es puerta. Porque, más allá, el siguiente paso, es un secreto que solo comparte con las chicas que se pierden en el sueño.

Weir nos regala una película maravillosamente filmada, con momentos de gran belleza estética, composiciones y planos estudiados al milímetro, afinados por la potente naturaleza australiana. Pero Weir es de esa clase de directores que entiende que una sucesión de planos hermosos no construye una película, que lo importante es la narración, la implicación del espectador, el retrato del ambiente destructivo que se instala en los corazones de personajes arrastrados a un misterio que los supera.

Weir pasea entre el realismo y un mundo mágico y tenebroso.

No busca respuestas, no pretende una solución al misterio. Eso es para otra clase de películas.

Pero no para Picnic en Hanging Rock.

 

Tráiler:

Ficha técnica:

Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock),  Australia, 1975.

Dirección: Peter Weir
Duración: 110 minutos
Guion: Cliff Green, basado en la Novela de Joan Lindsay
Producción: The Australian Film Commission, Picnic Productions
Fotografía: Russell Boyd
Música: Bruce Smeaton
Reparto: Rachel Roberts, Vivean Gray, Helen Morse, Kirsty Child, Tony Llewellyn-Jones, Jacki Weaver, Frank Gunnell, Anne-Louise Lambert, Karen Robson, Jane Vallis, Christine Schuler, Margaret Nelson, Ingrid Mason, Jenny Lovell, Janet Murray

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