Entrevistas 

Entrevista a Giovanni Nahmias

Giovanni Nahmias vive en Italia. Ha trabajado con Sky y el Centro Fumetto Andrea Pazienza. Hoy en día es director artístico de la asociación cultural Rapalloonia, en Liguria.

EEI: Normalmente, cuando pensamos en la mezcla cómics y cine se nos presentan las grandes producciones de Hollywood. Sin embargo, el cómic no es un elemento estrictamente estadounidense: existen los cómics franceses, españoles, argentinos, o italianos. ¿Se puede hablar, entonces, de un monopolio que esconde la que sería una riqueza mundial?

Giovanni Nahmias : Quizás esto sea lo que ha pasado en el cine, por lo menos si hablamos de blockbusters y de número de espectadores. Sin embargo, los festivales han logrado mantener vivo el interés por o el conocimiento de producciones más periféricas o de autor. Pienso, por ejemplo, en el Festival del cinema africano con su larga tradición en Milán y que siempre nos trae películas muy difíciles de encontrar e interesantes. De todas formas, en general el mundo del cine ha ido cambiando mucho en estos últimos años, debido al covid que casi acaba con las salas o a los servicios de streaming que están cambiando los hábitos de fruición. La historia de los cómics se ha ido desarrollando de forma diferente. Según cierta convención cultural, los tebeos nacen en el mismo año que el cine, en 1895 con Yellow Kid, pero en los EUA, en las páginas de los periódicos (o sea no para un público infantil, sino adulto). Se lo distribuye por las agencias de Syndication en todo el mundo (en Italia ya en 1908 con el Corriere dei Piccoli que publica en la primera página de su número 1 una ilustración de Buster Brown de Outcault), sin embargo permite también una producción local original e independiente. Los cinco pilares históricos de los tebeos, cada uno con su larga historia, exportadores de productos y talentos y modelos, son los EUA, Francia y Bélgica, Italia, Argentina y Japón. Cinco historias muy diferentes, pero extraordinarias y que siguen impulsando. Por lo que quiero decir que no existe un verdadero monopolio, menos quizás el de los mangas que siguen ganando siempre más partes del mercado mundial.

EEI: Las producciones de Hollywood a las que me refiero no se han limitado solo a los cómics americanos. Han intentado acercarse también a obras de diferentes nacionalidades, como Tin Tin o los pitufos. ¿Qué es lo que hace, desde tu punto de vista, que un producto no Marvel ni DC pueda ser elegido para rodar una película?

GN: Tin Tin había estado largo tiempo en la cabeza de Spielberg quien quería crear un película. Diría que el resultado es muy bueno, con una animación muy intrigante y, sobre todo, un guión entretenido y fiel, basado en diversos de los cuentos de la serie. En EUA no existen solo Marvel y DC. Hellboy, si queremos hablar de un personaje de los tebeos que ha llegado al cine, pertenece a Dark Horse. Desde la adquisición por parte de Disney de Marvel, la planificación de los filmes es mucho más sistemática y ha llegado a resultados económicos extraordinarios (Black Panther o End Game son dos ejemplos muy claros), sin embargo todo se está volviendo un poco exagerado, casi poco natural (Black Widow, si dejamos a Scarlett fuera de la cuestión, parecía efectivamente un filme rodado sin alma o sin un verdadero objetivo). DC está siguiendo las huellas de Marvel y se dirige más hacia lo cómico (ejemplos son The Suicide Squad o Teen Titans). Sin embargo, está creciendo el número de películas basadas en cómics que no contienen personajes seriales históricos de las grandes casas. Las novelas gráficas han presentado, ellas también, cuentos interesantes, así como a verdaderos autores (un ejemplo son los filmes basados en Ghost World o Wilson de Daniel Clowes). Pensemos también en los filmes de Frank Miller, no solo los dos Sin City, sino también 300 o The Spirit. El imaginario del público adulto de los años dos mil se ha ido formando mayoritariamente sobre los cómics, lo cual hace que estos sean un gran contenedor de material para el cine contemporáneo (y para la televisión con sus muchas series).

EEI: ¿Cuál es la situación actual del cómic italiano en el cine? ¿Podemos decir que tiene un futuro en la gran pantalla, o hay que afirmar que, debido al factor de lo serial, sería mejor pensar que nuestros personajes tendrían una vida mejor en televisión?

GN: La situación no es muy buena, ya que pocos son los personajes que podrían obtener éxito. Durante los sesenta se rodaron filmes basados en Kriminal y Diabolik, héroes del cómic negro. Cuando fue el turno de Tex, cómic de gran éxito desde hace setenta años (un caso, este, extremadamente raro), el resultado fue pésimo y llevó a que Bonelli no se ocupara de cine durante años. Solo ahora esta editora, gracias a Bonelli Entertainment, nos va a traer obras basadas en Dampyr y Dragonero, si bien la pandemia no nos está ayudando, lo cual nos hace notar que hemos estado a la espera desde mucho tiempo. Bonelli ha anunciado también una serie de Dylan Dog, y ha empezado ya la pre-producción: por ahora no sabemos nada de esta serie, vamos a ver lo que saldrá. Otra cuestión es la de Il ragazzo invisibile de Gabriele Salvatores. Un filme que roma inspiración en los cómics, estrenado con una novela gráfica complementar (ambos productos no tuvieron mucho éxito). Finalmente está el caso del Diabolik de los hermanos Manetti. Ellos son muy buenos, pero el filme le ha resultado decepcionante al público: es muy fiel al cómic de los sesenta, pero estamos en 2022.

EEI: Uno de los personajes más famosos del cómic italiano es Dylan Dog de Tiziano Sclavi (autor, también, de Dellamorte). Existe un filme estadounidense basado en él, un filme que ha variado profundamente la estructura de nuestro investigador y que no ha tenido mucho éxito con la crítica y el público. ¿De verdad hay que cambiar así profundamente la estructura de un cómic para llevarlo a la gran pantalla? ¿Es que hay que hablar de “americanización”?

GN: A lo mejor una mayor “americanización”, en su sentido positivo (ellos sí saben escribir y rodar) de Diabolik hubiera podido ayudar a esta película. O quizás eso fuera lo que el público esperaba. En el caso de Dylan Dog, esa fue una elección por parte de los productores: evidentemente pensaban que así hubiera salido más interesante para el público de las salas, pero no fue así. Estoy pensando en otra película basada en los cómics que os consejo: Paz, de Renato De Maria, inspirado en las obras de Andrea Pazienza. Es un filme capaz de reproducir el espíritu y el elemento divertido de estos cómics.

EEI: Una última pregunta, de carácter mas general. ¿Podemos hablar de sobreabundancia? Con todos los filmes basados en los superhéroes, ¿es posible que aparezca cierta repugnancia? ¿Podemos pensar que el futuro es también el acto de abrirse a otros tipos de cómics, de géneros diferentes, y por esta razón más adecuados para que se diversifique la oferta?

GN: Como aludía antes, este riesgo existe, es concreto y ya lo podemos analizar. Sin embargo, es algo que ya ha sido tenido en cuenta. Si un hombre de cincuenta años que empezó hace veinte años a amar los filmes de superhéroes hoy ya se encuentra cansado y, por esta razón, decide ir menos al cine (pero, a lo mejor ve Devil o Wandavision en Disney+), sus hijos por el contrario no se pierden ni uno. Es una cálculo de mercado que no se limita solo a la cuestión “cine” de los grandes brand (los personajes célebres son tratados como brand). Cuando tenía 10 años leía L’uomo ragno (Spider Man) publicado en Italia por Corno. Mi hijo, que tiene 11 años, va al colegio con una mochila de Spider Man (algo que no existía cuando yo era niño) que lleva un traje que es el del filme. Es algo que nunca hubiera podido prever. Vivimos en una época de muchos reboots, lo cual significa volver a proponer un producto adaptándolo a los gustos nuevos de un nuevo público. Sin embargo, los dos mundos, cine y cómics, se ayudan el uno al otro. Han nacido nuevas historias, nuevos autores y nuevos personajes, lo cual nos hace pensar que el intercambio de mano de obra y de personajes va a ser muy concreto y firme en nuestro futuro más cercano.

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