Críticas
Entrega urgente
Resident Evil
Zach Cregger. EUA, 2026.
Las adaptaciones basadas en videojuegos no son, precisamente, una fuente de alegrías cinematográficas. En lo personal me muevo entre la indiferencia y la decepción con esta clase de productos, salvo honrosas excepciones muy contadas.
Resident Evil y su interminable saga iniciada por Paul W. S. Anderson consiguió aburrirme de múltiples maneras, y los intentos posteriores en diversos formatos de dotar algo de vida a un producto tan exprimido tampoco fueron para dar aplausos.
Cuando leí que, otra vez, había intenciones de resurrección para la franquicia, esa indiferencia de la que hablaba casi hace que no siguiese con la noticia, pero cuando en el artículo de marras apareció el nombre de Zach Cregger, levanté la ceja y se despertó mi interés.
Cregger es uno de los niños mimados del cine de terror a día de hoy, después del aplauso generalizado a la magnífica Weapons (Zack Cregger, 2025). Su particular visión del género, con un punto canalla que se ha convertido en marca de la casa, hace de su cine una curiosa y agradecida mezcla de intenciones que siempre juega en la cuerda floja, consiguiendo conjugar esos ingredientes de forma inteligente y desenfadada. Por una parte, pensé que la implicación del reconocido cineasta daba un extra al renacimiento del concepto, pero por otro lado, Cregger había caído en las trampa de las franquicias. Temía que ese carácter innegable de su cine quedaría sepultado por la intromisión de productores con pocas ganas de riesgo.
Fuese como fuese, Resident Evil entraba muy fuerte en mi lista de películas imprescindibles que ver en este 2026. Y he decir que el resultado es sorprendente, para bien, con las señas de identidad de Cregger como bandera.
Olvídense de la épica con esteroides de Anderson. Se acabaron las ensaladas de tiros, las piruetas imposibles y los malabares narrativos para estirar una trama que, en el fondo, es más simple que el mecanismo de un chupete. Cregger reduce toda esa parefernalia al mínimo durante la mayoría del metraje, aunque, al mismo tiempo, basa el éxito de la propuesta en una escalada que va de lo más pequeño a niveles hiperbólicos que dejan al espectador agotado en cuanto aparecen los títulos de crédito finales.
Nada de súper soldados y policías armados hasta los dientes. Como protagonista de la función, tenemos a un pringado con muchos problemas para afrontar la vida adulta, atrapado en un trabajo precario. Porque, efectivamente, este héroe por accidente se hubiese evitado el mal rato si no fuese por hacer unas horas extra. Eso y una extraño sentido del deber le llevan a las puertas de Racoon City, la población ficticia más famosa de la historia del videojuego, con permiso de Silent Hill.

En los primeros compases de la película, Cregger se sumerge en el bosque oscuro, rozando sin tapujos los mimbres del horror rural. El festival de referencias a lo largo de Resident Evil hará las delicias de los amantes del género, y en estos pasos iniciales he encontrado reminiscencias, incluso, de aquel primerizo Sam Raimi de cabañas perdidas en medio de la nada, pasado, por supuesto, por el elegante tamiz de Gregger, que es todo un estilista con su percepción de la imagen.
Con estos primeros sustos marca el tono de la película, entre la sorpresa viscosa y sanguinolenta y un humor que ya es característico del director. Quizá en esta obra en concreto ese sentido del chiste esté más presente que en sus anteriores propuestas, donde era más sutil, un juego con lo anti-climático. En Resident Evil el chascarrillo es la forma que tiene el protagonista de afrontar el horror, con lo que alivia la intensidad innecesaria al espectador y, además, se vuelve cómplice con los jugadores de la saga de videojuegos, al hacer más una broma autorreferencial.
Personalmente el humor no me ha parecido para nada cargante; combina muy bien con el resto de las piezas del puzle, y da conexión con el personaje principal, que no deja de ser un don nadie metido en una situación que le supera por mucho.
Tras la presentación casi minimalista del horror, Cregger nos invita a ir subiendo de nivel, en reminiscencia al propio lenguaje de los videojuegos en los que se basa Resident Evil. Cada paso es una porción más de caos, locura y tensión, que alcanza proporciones apocalípticas en el último cuarto de película. Cregger mantiene el control en todo momento, sin perder el timón del invento a pesar de los cambios rotundos de escenario y energía. En la traca final, el nivel de hemoglobina se dispara. La transformación física, extrema y grotesca, nos recordará a una versión desquiciada y casi paródica del cine neocárnico de Cronemberg, sin olvidar la evidente influencia de La Cosa (The Thing, 1982) de John Carpenter. No veíamos un despliegue tan pringoso y bizarro de mutaciones corporales desde la estupenda The Substance (Coralie Fargeat, 2024).

El uso de la banda sonora, tan mutante como el propio espíritu de la película, es el broche final que subraya la sobresaliente atmósfera de peligro constante y huida hacia delante a la que se ve obligado el pobre protagonista, interpretado con absoluta convicción por un enorme Austin Abrams. Del susurro al silencio. De la pura tensión a lo monstruoso, cada nota de la inteligente partitura de los hermanos Holladay se enreda con las intenciones visuales de Cregger para dar empaque a la caótica oscuridad que acecha a Racoon City.
He disfrutado muhco de Resident Evil. Demuestra lo mucho que se puede hacer con un material mil veces visto, para dar una vuelta de tuerca al concepto. Resulta parte innegable de la esencia de la franquicia, y al mismo tiempo es refrescante, diferente y descarada. Consigue lo que pretende, un espectáculo grimoso y brutal, sin caer en lo pueril o evidente. Me alegro de que Cregger haya mantenido la identidad incluso en un producto tan estereotipado como es la saga Resident Evil, insuflando espíritu irreverente a lo ya conocido.
Por supuesto, tendremos segunda parte, porque todo indica que esto es un pistoletazo de salida para algo más grande. Esperemos que, venga lo que venga, mantenga el tipo de la destacable primera entrega.
Tráiler:
Ficha técnica:
Resident Evil , EUA, 2026.Dirección: Zach Cregger
Duración: 95 minutos
Guion: Zach Cregger, Shay Hatten
Producción: Vertigo Entertainment, Constantin Film, PlayStation Productions.
Fotografía: Dariusz Wolski
Música: Hays Holladay, Ryan Holladay
Reparto: Austin Abrams, Zach Cherry, Kali Reis, Paul Walter Hauser, Will Merrick, Andrea Miltnerová, Karel Dobrý, Zoé Bellas, Chris Lew Kum Hoi, Griffin Newman, Jo Martin, Emily Piggford, Johnno Wilson, Isla McRae, James Beaumont, Sara Paxton, Shaun W. Loeser

