Críticas

Muy lejos de un día normal

Normal

Ben Wheatley. Reino Unido, 2026.

Póster promocional de NormalBen Wheatley ya tiene a sus espaldas un buen puñado de películas, y creo que se ha ganado a pulso el título de inclasificable. La primera vez que me topé con este director fue de la mano de Kill List (Ben Wheatley, 2011), extraño potaje de géneros, que empieza como retrato del estrés postraumático, varía en el thriller y acaba abrazando sin tapujos los cánones del horror folclórico (años antes de que el término volviese a ganar popularidad). Fue amor a primera vista, porque se convirtió rápidamente en una de mis películas favoritas.  Desde entonces se ha movido por la psicodelia, el humor algo macarra, el relato weird y producciones de acción al uso. Eso sin hablar de sus colaboraciones con otros directores en labores de producción.

A pesar de su extraña carrera (o, quizá, precisamente debido a sus particularidades) no creo que esté en la lista de directores favoritos de mucho cinéfilo. También pienso que eso le importe mucho al bueno de Wheatley, que sigue perpetrando películas inesperadas, con la sorpresa como eje vertebrador de su cine.

En Normal, título pensado con toda la intención irónica, Weathley aúna esfuerzos con Bob Odenkirk, columna vertebral sobre la que se sostiene la película, todo carisma e implicación, que además ejerce como productor y guionista (junto con Derek Kolstad) del invento.

Odenkirk interpreta esa clase de papeles que le vienen al pelo. El tipo totalmente anodino, que no parece tener grandes ambiciones, obligado por las circunstancias a sacar a la luz aspectos que nadie habría conectado jamás con el susodicho tipo. Como decía, el título lo dice todo. Un tipo normal en la ciudad más aburrida del planeta intentando pasar inadvertido como sheriff sustituto. Un trabajo de algunas semanas y se acabó. Pero, claro está, este tipo tan aparentemente predecible y hastiado, no deja de ser un policía. Y en el idílico pueblecillo, donde todo el mundo se conoce y nadie cierra la puerta con llave, algo huele a podrido.

Imagen de Normal

Wheatley demuestra de nuevo su capacidad camaleónica para adaptarse a las circunstancias. Puede que en cierta parte de su filmografía parezca renunciar a su demostrada identidad autoral, pero siempre consigue que su firma luzca a de una manera u otra. El ímpetu con el que afronta Normal no escapa a su visión sórdida de la existencia, anclada en la comedia negra, salpicada en este caso con litros de sangre. Las situaciones que propone la película son ridículamente hilarantes y bestiales con la misma intensidad. Lo bueno de la propuesta es que ha pasado gran parte del metraje presentando a los personajes, el contexto y la naturaleza aparentemente amable del pueblo. Hay una mecha muy larga hasta que todo explota (de manera bastante expeditiva, de hecho), pero esos momentos de poner cada pieza en el tablero tiene sentido y recompensa, porque además gira alrededor de la idea de pez fuera del agua, con lo absurdo de lo cotidiano como gran centro de interés.

A pesar de ese tono de comedia rural, la historia deja sus miguitas de pan para que, como espectadores, levantemos la ceja ante lo obvio de que algo se esconde entre la rutina. Cuando la película por fin lanza los fuegos artificiales, Wheatley consigue mantener el tono, añadiendo explosiones, mutilaciones varias, roturas de huesos y litros de hemoglobina. Normal pasa a ser un despiadado thriller de acción y alto octanaje, en el que no dejan de ocurrir cosas y la apuesta siempre sube de nivel. La carrera por la supervivencia en un «yo contra el barrio» de trepidante aderezado por el tono de comedia negrísima que alcanza sus mejores momentos entre las balas.

Bob Odenkirk, protagonista de Normal

Normal tiene la virtud de la sorpresa. Aunque hay movimientos evidentes a lo largo de la película, lo cierto es que es complicado predecir que nueva barrabasada o giro tienen Wheateley y Odenkirk en la recámara. Durante todo el metraje sientes como espectador que, si cierras los ojos, te vas a perder algo. El pueblo transformado en una auténtica jungla de fuego y sangre nos conduce por una serie de sets donde cualquier pieza del mobiliario es susceptible de transformarse en un arma mortal. Adrenalina en estado puro, no deja ni un segundo de respiro. Incluso cuando parece que las aguas se calman, siempre hay lugar para un nuevo retruécano argumental que dispare de nuevo el contador de víctimas.

Habrá parte del público que considere Normal una especie de broma sangrienta sin demasiado fondo, pero creo que hay un fuerte convencimiento por parte de los artífices en la pura potencia de fuego de su idea. Yo, personalmente, opino que es más que suficiente, que Normal da lo que promete e incluso un poco más, sin ser de esas películas que cambian los paradigmas y que está muy lejos de las listas de lo mejor del año. Normal tiene un objetivo muy claro, que es divertir a los que disfrutamos de las películas con un punto canalla y personalidad callejera.

Puede que Wheatley monte cierto barullo con las escenas de acción, en ocasiones se nota que ese no es su terreno. Aún así, a pesar de cierto caos visual, el director tiene la habilidad para la mezcla desquiciada de conceptos, menjunje que tiene como ingredientes pizcas de los Cohen, del Edgar Wright más acelerado, salpicaduras tarantinianas y, si me apuran, ecos del Carpenter de Asalto al distrito 13. Todo eso pasado por la flema británica del bueno de Wheatley, en pleno éxtasis de serie B autoconsciente y fuera de quicio.

La película de Wheatley ha conseguido que pase un buen rato pegado a la pantalla, entre el asombro y la sonrisa pícara, que ya es mucho. Por eso obviaré sus puntos flacos (que no son tantos) para que le den una oportunidad a este explosivo e ingenioso espectáculo, comandado por un director único y Bob Odenkirk en plenitud.

 

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Ficha técnica:

Normal ,  Reino Unido, 2026.

Dirección: Ben Wheatley
Duración: 91 minutos
Guion: Derek Kolstad, Bob Odenkirk
Producción: Odenkirk Provissiero Entertainment, WME Independent.
Fotografía: Armando Salas
Música: Harry Gregson-Williams, Ryder McNair
Reparto: Bob Odenkirk, Lena Headey, Henry Winkler, Brendan Fletcher, Billy MacLellan, Jessica McLeod, Summer H. Howell, Peter Shinkoda, Sydney Sabiston

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