Críticas

La maternidad como campo de batalla judicial

Love Me Tender

Anna Cazenave Cambet. Francia, 2025.

Cartel de la película Love Me TenderLove Me Tender, de la directora francesa Anna Cazenave Cambet, se presentó en la Semana de la Crítica de Cannes en mayo de 2025 antes de su estreno comercial este mismo año, y adapta la novela homónima de 2020 de Constance Debré, exabogada convertida en una de las voces más radicales de la autoficción francesa contemporánea. La operación de adaptación es, de entrada, arriesgada: la prosa de Debré se construye sobre frases cortas, una primera persona cortante y una economía de medios que roza la sequedad deliberada, mientras que el cine, y en particular el drama de tribunales tiende hacia la dilatación emocional y la escena construida para la empatía del espectador. Cazenave Cambet, guionista además de directora, opta por conservar buena parte de esa contención formal sin renunciar del todo a los recursos del melodrama, lo que produce una película de registro deliberadamente desigual: fría en el trazo, intensa en el contenido.

Una custodia como dispositivo narrativo

La trama sigue a Clémence, interpretada por Vicky Krieps, que al final de un verano le confiesa a su exmarido, Laurent, que mantiene relaciones con mujeres. Lo que podría haber quedado en una confesión privada desencadena, en cambio, un litigio de varios años por la custodia del hijo de ambos, en el que Laurent instrumentaliza la nueva vida sexual de Clémence ante un sistema judicial que la película retrata como estructuralmente predispuesto contra las madres que no encajan en el modelo doméstico convencional. Cazenave Cambet organiza el relato como una sucesión de audiencias, informes psicológicos y visitas supervisadas que funcionan casi como pruebas rituales impuestas a la protagonista, en una estructura que recuerda, salvando las distancias, a la del cine judicial clásico, pero desplazada hacia un terreno en el que lo que se juzga no es un delito sino una forma de deseo.

Love Me Tender

Vicky Krieps y la contención como estrategia

El sostén interpretativo de la película recae casi por completo sobre Vicky Krieps, que evita cualquier tentación de victimismo explícito y construye a Clémence desde una dureza contenida que se corresponde bien con la voz literaria de Debré. Frente a ella, Antoine Reinartz compone un Laurent cuya hostilidad se manifiesta menos en gestos abiertamente antagónicos que en la apropiación paciente del lenguaje institucional (informes, abogados, plazos) como forma de desgaste. Esa asimetría entre una protagonista que se niega a explicarse ante el sistema y un antagonista que sabe manejarlo con fluidez es, probablemente, el hallazgo más lúcido de la película: el conflicto no se libra tanto en el terreno emocional como en el dominio de los procedimientos, y quien mejor domina esos procedimientos parte con ventaja, con independencia de la razón moral de fondo.

Los límites de la fidelidad literaria

La propia crítica internacional que siguió al estreno en Cannes ha señalado el punto más discutible de la película: su fidelidad casi excesiva a la estructura episódica y acumulativa de la novela, que en el papel funciona por acumulación de fragmentos breves y en la pantalla, extendida a más de dos horas, tiende a diluir la tensión dramática en su tramo final. Es una objeción razonable: la película parece confiar en que la mera repetición del ciclo de audiencias y decepciones bastará para sostener el interés, cuando en realidad el espectador ya ha comprendido el mecanismo mucho antes de que la trama decida resolverlo. Con todo, esa misma insistencia formal puede leerse también como una decisión coherente con el tema: la lentitud burocrática y la reiteración desgastante no son un defecto de guion, sino la textura misma de lo que la película quiere denunciar.

Love Me Tender

Love Me Tender no ofrece, ni pretende ofrecer, un relato consolador. Su interés no está en resolver el conflicto entre maternidad y deseo, sino en exhibir con crudeza los mecanismos institucionales que convierten ese conflicto en un litigio con ganador y perdedor. Que el resultado sea una película desigual, más sólida en sus escenas sueltas que en su arquitectura general, no debería opacar lo que consigue: un retrato incómodo de hasta qué punto la libertad sexual de una mujer sigue estando, también en 2025, sujeta a juicio.

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Ficha técnica:

Love Me Tender ,  Francia, 2025.

Dirección: Anna Cazenave Cambet
Duración: 134 minutos
Guion: Anna Cazenave Cambet. Libro: Constance Debré
Producción: Coproducción Francia-Luxemburgo; Novaprod Owl, France 2 Cinema, Canal+, Ciné+OCS, Cinécap 8, Viktoria Productions
Fotografía: Kristy Baboul Grémeaux
Música: Maxence Dussere
Reparto: Vicky Krieps, Antoine Reinartz, Monia Chokri, Viggo Ferreira Redier, Séodor Atkine, Park Ji-min

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