Críticas
El que se enamora, pierde...
Pillion
Harry Lighton. Reino Unido, Irlanda, 2025.
He encontrado que varias críticas y personas hablan de Pillion (Harry Lighton, Reino Unido, 2025) como una “comedia romántica”, y no pueden estar más equivocados. No digo que entre Ray (Alexander Skarsgård) y Colin (Harry Melling) no haya un tipo de amor, porque lo hay de sobra, pero se trata principalmente de una desigualdad en una relación sadomasoquista entre dos hombres, donde prima el abuso de poder. Esto puede sonar perturbador y hasta incómodo, pero lo que se van a encontrar en esta cinta es una de las mejores historias de despertar sexual de los últimos años. Sin censura ni pena, y al mismo tiempo con mucha delicadeza e intimidad, el director y libretista nos invita a un mundo desconocido para muchos con humor, honestidad y dos grandes actuaciones de sus protagonistas. No en vano la cinta se llevó el premio a Mejor Guion en el Festival de Cannes 2025 en la sección Un Certain Regard, recibió 3 nominaciones en los premios BAFTA y 10 nominaciones en los premios de cine independiente británico, quedándose con cuatro de ellos, incluyendo Mejor Película.
Esta joya del cine independiente no es para cualquiera: además de una mente abierta para recibir la historia, se necesita la tolerancia para las escenas de sexo y los diálogos sobre el tema sin tabúes ni penas. Empecemos por el título: Pillion es una palabra en inglés más usada en el Reino Unido y se refiere al pasajero en una motocicleta que viaja detrás del conductor, y en la jerga queer se refiere al pasivo en la relación sexual, “bottom”. Y eso es lo que busca Ray en Colin, un hombre pasivo que esté dispuesto a ser sometido en una relación sadomasoquista con este motociclista vestido de cuero de pocas palabras y tremenda actitud. Colin empieza su despertar sexual con un hombre experimentado, aceptando maltratos y abusos por estar junto a un hombre “muy fuera de su alcance”, tanto que nadie entiende qué hacen juntos.

Aunque sí tiene una estructura muy de la comedia romántica tradicional, esta historia es una advertencia de cómo no se debería construir una relación. En todo vínculo saludable, incluyendo el sadomasoquismo, debe haber seguridad, aceptación y consentimiento por parte ambos, para lo que sea que uno quiera hacer en la cama o fuera de ella. Colin se somete porque no se ve a la altura de Ray, y acá brilla espectacularmente el actor que lo interpreta, el mismo que hizo al detestable primo Dudley de la saga de películas de Harry Potter.
Y en contraste encontramos a un Skarsgård que jamás imaginé ver en la pantalla grande, con las características que lo han hecho reconocido (sexy, imponente, irresistible) pero forrado en cuero y disfrutando con sus amigos motociclistas homosexuales. Y en esta pareja están las costumbres, las contradicciones y las dinámicas de cualquier relación sentimental, y en los detalles que logra el director está la fortaleza de la historia: las miradas, las actitudes, las sutilezas, los subtextos… Todo está finamente cuidado para generar la emoción y atrapar al espectador, conectarlo con los personajes y romperle el corazón de un golpe.

Pillion no es simplemente una cinta de moteros gays que practican BDSM y tienen collares de perro. La historia nos habla de las nuevas masculinidades, mostrando personajes tan opuestos que se complementan pero que, a todas luces, les falta mucha inteligencia emocional. Lentamente, con ternura y humor, la sordidez que podría generar la temática BDSM se convierte en una mirada empática y honesta, que explora los límites del público igual que lo hacen los involucrados en estas prácticas sexuales.
Es fácil ponerse en los zapatos de los protagonistas, porque en algún momento hemos sido uno, o el otro, porque el amor sigue siendo la fuerza que mueve el mundo, para bien o para mal. Y seguramente hemos escuchado esa terrible frase de “El que se enamora, pierde”, que hace referencia al que se entrega más en una relación porque está vulnerable, expuesto… Y en esta cinta es imposible que este concepto sea más claro.
El director y libretista Harry Lighton era reconocido anteriormente por su trabajo en cortometrajes, siendo Wren Boys (2017) el más famoso, que clasificó en el festival de cine de Sundance y estuvo nominado a los premios BAFTA. En Pillion el debut ideal para su primer largometraje, una historia de temática LGBTI como las que ha hecho a lo largo de su carrera, y le llegó de manera sorpresiva: Eva Yates, directora del departamento de cine de BBC, le pasó el libro “Box Hill: Una historia de baja autoestima” del escritor británico Adam Mars-Jones para que lo leyera.

En el proceso de adaptación y por el limitado presupuesto de la cinta, decidieron que no se desarrollara en 1975, como pasa en el libro, y le subieron la edad a Ray y Colin, que en el libro son menores, además de varias escenas bastante pesadas para la pantalla grande, y un giro en el final que tendrán que ver (y leer) para descubrir.
El peor error a la hora de hablar de Pillion es creer que es una película para la comunidad LGBTI por su temática. Más allá de esto, del morbo que puede despertar la temática y las escenas de sexo, nos encontramos ante la historia de una pareja muy dispareja con un desequilibrio de poder, sin llevarnos a justificar ni moralizar ninguno de los dos lados. Acá no se trata de juzgar las prácticas BDSM o de tenerle lástima a quien se deja dominar por el otro, son dos personajes con un autoestima muy distinto, con un recorrido de la vida totalmente opuesto y unas costumbres diferentes que se encuentran en el campo de guerra donde todo es posible y válido: el amor.
Ellos no son los primeros, ni serán los últimos. ¡Y no me digan que no han estado en una relación en la que no aceptan cosas del otro o no están de acuerdo, y han preferido callar solo por conservarlo y “ver qué pasa”! El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra… Los espero.
Tráiler:
Ficha técnica:
Pillion , Reino Unido, Irlanda, 2025.Dirección: Harry Lighton
Duración: 106 minutos
Guion: Harry Lighton
Producción: Alexander Skarsgård, Eva Yates, Andrew Lowe, Emma Norton, Lee Groombridge, Ed Guiney
Fotografía: Oliver Coates
Música: Nick Morris
Reparto: Harry Melling, Alexander Skarsgård, Douglas Hodge, Lesley Sharp, Jake Shears, Jake Sharp

