Críticas

Entre la serenidad y la obsesión

Obsesión

Serenity. Steven Knight. EUA, 2019.

Cartel de la película ObsesiónJugando con las palabras de los dos títulos de esta película, hay que disfrutarla con la serenidad de un observador apreciativo para no caer en la obsesión de casi todos los críticos de cine, que ya la han calificado como quizás la peor cinta del año. Pienso que no le perdonan al director haber concebido una extraña trama en la cual todo transcurre en dos planos: El primero de ellos se va revelando, con sobresaltos e incoherencias. Es el de la misteriosa mente de un solitario adolescente, obsesionado con la programación de computadores, que sufre los acosos de un rico padrastro, probablemente miembro de una red criminal, persona violenta e irracional, cuya bella esposa, la madre del joven, es una especie de esclava sexual, objeto de maltratos y torturas. El segundo plano, que inicialmente es obvio y prevalente, va dejando espacios al primero, con los sobresaltos ya mencionados, y se va difuminando y volviendo confuso a medida que ello pasa. Transcurre en una isla a todas luces caribeña, pero con el supuesto nombre de Plymouth, típico de Nueva Inglaterra, de lo cual se podría desprender que se trata de una isla fantasiosa. En la isla vive un militar todavía joven, veterano de duras circunstancias de guerra, de genio insufrible e irascible, capitán del yate de pesca Serenity, quien maltrata por igual a pasajeros, ayudantes, amantes y a sí mismo, obsesionado con un pasado que no puede resolver ni dejar atrás.

Resulta cada vez más claro, a medida que se desarrolla el filme, que todo lo que sucede en la isla y en la vida del capitán es el resultado de los juegos mentales del tímido adolescente, siendo el capitán su padre. Entra en la trama la madre, que aparece inesperadamente en la isla, para proponer un torcido negocio al capitán, su antiguo amante.

Fotograma de la película Obsesión

Nos se trata de narrar acá todo lo que pasa en Obsesión, filme mucho más rico en matices y eventos que lo que he tocado levemente. Lo que he descrito pretende dar un mínimo contexto a una historia, que se me antoja bastante interesante y provocativa, mucho más de lo que se aceptaría a primera vista. Pienso que la realidad que estamos viviendo se ha vuelto bastante desdoblada en planos, especialmente con la creciente importancia de los mundos de la virtualidad, en los cuales se establecen desafiantes episodios y juegos mentales de naturaleza obsesiva, diseñados para que se superan etapas y se obtengan logros imaginarios; episodios de tanto realismo, que se convierten en realidades cada vez más prevalentes, de tal modo que la persona obsesionada va dejando de lado los planos de la vida real. De momento, la virtualidad y su realidad aumentada son el producto de los diseñadores y de los programadores, pero, cada vez más, el usuario se vuelve diseñador y maestro de sus propias fantasías. Se plantea en la película la posibilidad de llegar a tales niveles de diseño que los personajes imaginados posean historia propia, teniendo capacidad de sentir, de emocionarse y de ser afectados profundamente por sus circunstancias personales, llegando a ser protagonistas, y no meras marionetas mentales o digitales. Este es un gran atrevimiento que está rompiendo esquemas y por ello no ha surgido sin que se produzcan balbuceos y dudas, reflejadas en los diálogos, en las contradicciones y en escenas e historias particulares que no se acaban de resolver.

Varios temas importantes se plantean y surgen, pareciera que se redondean, pero quedan como en suspenso. Pero, ¿qué se puede esperar de los aconteceres de un adolescente tímido, obsesivo, genial y solitario; o de los pensamientos de un militar acosado por los recuerdos de una guerra cruel que no creó héroes sino invasores violentos, o de los resentimientos de una mujer hermosa cuya espalda llena de cicatrices es el campo de los amores torcidos y violentos de su esposo?

Serenity

Sin que se llegue a las maravillas narrativas y a las profundidades humanas de Hemingway con El viejo y el mar, hay en el filme una historia valiosa que relaciona a un hombre con un gran pez que se resiste a ser atrapado. Los recursos narrativos para contarla son obsesivos y violentos, para nada asociados con el sereno nombre del barco, simbolizados en las tomas de los mecanismos que sueltan y retienen, en forma casi automática, los hilos del anzuelo y en las actitudes desafiantes del capitán y de sus pasajeros pescadores cuando se enfrentan al acto de pescar, que se convierte en violencia pura y no en respetuosa lucha entre el hombre y el pez.

La isla, la mujer que aparece y las demás mujeres que allí viven constituyen tapices tejidos con las indescifrables sutilezas y las poderosas presencias de lo femenino y las dificultades de comunicación con lo masculino. La fantasiosa isla es bella como una mujer atractiva, pero el hombre apenas si la reconoce y la disfruta; las mujeres están dispuestas, son sensuales, casi tiernas, pero el hombre, obsesionado por sus demonios, las posee con rápidas expresiones de dominio, sin detenerse apenas en la contemplación, aunque sea pasajera.

El mar, los barcos, la isla, las olas, la lluvia, los bares donde el tiempo transcurre en circuitos de cotidiana monotonía, el sonido, la fotografía y el diseño bien hecho adornan esta retorcida historia, que no deja de ser desafiante y entretenida para aquel que se acerca con curiosidad.

 

Trailer

Ficha técnica:

Obsesión (Serenity),  EUA, 2019.

Dirección: Steven Knight
Duración: 106 minutos
Guion: Steven Knigh
Producción: Greg Shapiro, Guy Heeley
Fotografía: Jess Hall
Música: Benjamin Wallfisch
Reparto: Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jason Clarke, Uma Thurman, Diane Lane, Djimon Hounsou, Jeremy Strong

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