Críticas

Si Lincoln levantara el hacha...

Abraham Lincoln, cazador de vampiros

Abraham Lincoln: Vampire Hunter. Timur Bekmambetov. Estados Unidos, 2012.

Con un presupuesto de setenta millones de dólares y la producción de Tim Burton, Abraham Lincoln, cazador de vampiros llegó a las carteleras con un título insólito y bastante friki, que incitaba a la mofa, a la vez que ejercía un efecto criba entre los espectadores ya que declaraba que las intenciones y expectativas del film perseguían como único objetivo el divertimento de los mismos.

La película pretende ser una biografía surrealista del ex presidente norteamericano en el momento en el que Norte y Sur estaban enfrentados en la Guerra de Secesión. Las secuencias con un Abraham Lincoln de niño nos sitúan en el origen de esta osada ficción que convertirá a uno de sus presidentes más conocidos, en un temible cazador de vampiros en sus ratos libres.

Los guionistas Simon Kinberge (X-Men, la decisión final,  Brett Ratner, 2006) y  Seth Grahame-Smith (Sombras tenebrosas, Tim Burton, 2012 ) utilizan como base los hechos históricos más relevantes para seguir un orden cronológico y repasar la vida de Lincoln desde su infancia hasta que llegó a la Casa Blanca, introduciendo una variante en el conflicto Norte-Sur, los vampiros, siendo los momentos trágicos de su vida los que dotarán de mayor sentido a su lucha clandestina. 

El esquema de la película es simple pero entretenido. En la filmografía de Timur Bekmambetov (Guardianes del día, Guardianes de la noche, Wanted), lo visual está siempre por encima del propio guión. Lo que en un primer momento adopta la secuencia de un videojuego de los de beat’em up, en el que el presidente da caza, uno a uno, a los vampiros, nos imbuye en la segunda parte en un conflicto histórico en el que Lincoln pretenderá luchar con la palabra en lugar de con el hacha, y es ahí cuando lo que inicialmente era un número desconocido de vampiros, viviendo entre los humanos sin ser descubiertos, aparecen ante el espectador como un ejército que secunda la causa de los sureños.

Esto se puede interpretar como un disparate más de los que estamos acostumbrados a ver últimamente en algunos blockbusters norteamericanos o bien intentar ver que el vampirismo (ya puestos, podemos ver rasgos vampíricos en la figura del propio Lincoln), representa todo aquello contra lo que luchaba el presidente de los Estados Unidos, principalmente la esclavitud, en esa guerra entre secesionistas y unionistas.

A pesar de que el guión no tiene muchas sorpresas, su estética, avalada por la producción de Tim Burton, nos ofrece un diseño artístico que nos traslada desde el Kentucky natal de Lincoln al Washington que le llevó a la Casa Blanca.

Benjamin Walker es el Lincoln adolescente y adulto, un actor cuyo rostro toma sentido en la segunda parte de la película gracias a un aceptable trabajo de caracterización, cuando nos presentan al Lincoln presidente, ese símbolo de la justicia que los norteamericanos han inmortalizado en una iconografía que todos identificamos con un perfil de nariz aguileña y barbilla prominente.

Del resto del reparto destacan Rufus Sewel (Adam), como el líder de los vampiros y Jimmi Simpson (Joshua Speed), como el jefe de Lincoln que acaba siendo uno de sus mejores amigos y le ayuda en su particular lucha contra las fuerzas vampíricas.

Mary Elizabeth Winstead es Mary Todd, la esposa de Lincoln, a quien durante su cortejo confesará que se dedica a cazar vampiros y ella, incrédula, provocará una de las sonrisas cómplices con el público que no acaba de creerse tampoco la trama de la película.

Dominic Cooper es Henry Sturges: el instructor de Lincoln en el arte de matar vampiros. Él le contará todos sus secretos para dominar con pericia y de manera letal su hacha y, a través de un flashback, conoceremos el origen de su odio hacia los mismos.

El personaje interpretado por Anthony Mackie (Will Johnson) resulta el más llano. A pesar que inicialmente es la chispa que enciende los sentimientos antiesclavistas de Lincoln, deviene con el transcurso de la historia, en un personaje que únicamente sirve para introducir una secuencia atractiva por el careo entre el trío de vampiros más temido de la ciudad y Lincoln, en una plantación de los sureños con una entretenida coreografía de la lucha.

La película se detiene por momentos para coquetear con la estética del cómic, gracias a secuencias como la estampida de unos caballos o la final en un tren donde se pondrá a prueba el valor de las amistades de Lincoln, su lealtad y la lucha por la causa. En ambas secuencias, los tonos rojizos representan la amenaza y el peligro al que se enfrenta Lincoln.

Los enfrentamientos entre las infanterías de los dos bandos tendrán lugar en dos ocasiones y pondrán en evidencia la superioridad de los sureños (es un ejército vampírico), provocando que los del Norte se replanteen sus estrategias bélicas.

La intercalación de momentos históricos y su adaptación a esta nueva versión ayuda a que el desarrollo de la historia no resulte aburrido. Algunas de sus escenas resultarán algo sangrientas al principio de la película, pero el tono sanguinolento irá dejando paso a una lucha de palabras, que precederá el momento de desenterrar el hacha.

El film aborda temas como la amistad, la lucha de clases y la esclavitud en un contexto histórico de guerra, en el que la sangre, el honor y la venganza serán defendidos, tanto por humanos como por vampiros.

Tras su visionado, uno se da cuenta de que esta propuesta vampírica resulta más atractiva de lo esperado. Con un título que ahuyenta al espectador más exigente, éste funciona bien para sentar la premisa de que se trata de una película que es puro entretenimiento y la exime de las quejas de aquel que tiene pretensiones ulteriores, lo que consigue que acabe por sorprender, aunque sólo sea un poco, al que esperaba un producto excesivamente plano y sin ambiciones.

Trailer:

Ficha técnica:

Abraham Lincoln, cazador de vampiros (Abraham Lincoln: Vampire Hunter),  Estados Unidos, 2012.

Dirección: Timur Bekmambetov
Guion: Simon Kinberg, Seth Grahame-Smith . Novela original: Seth Grahame-Smith
Producción: Tim Burton Productions, Bazelevs Production, Abraham Productions
Fotografía: Caleb Deschanel
Música: Henry Jackman
Reparto: Benjamin Walker, Mary Elizabeth Winstead, Dominic Cooper, Alan Tudyk, Anthony Mackie, Rufus Sewell, Jimmi Simpson, Robin McLeavy

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