Críticas

La muerte no se negocia

La lluvia es también no verte

Mayra Bottero. Argentina, 2015.

Asesinos, la muerte de los chicos no se negocia.

Graffiti

La lluvia es también no verteLa noche del 30 de diciembre de 1994, en vísperas del Año Nuevo, la discoteca República Cromañón, ubicada en el barrio de Balvanera de la Ciudad de Buenos Aires, fue el lugar elegido por el grupo de rock Callejeros, una de las bandas más importantes del momento, para dar un recital a sus miles de fans. Todo estaba listo para ser una gran noche para el rock. Lo que comenzó siendo una fiesta dejó de serlo cuando un joven del público encendió una bengala (como habitualmente se hacía en los recitales de la banda) y el lugar se transformó en una trampa mortal. El saldo fue de 194 muertos, más de 1400 heridos, familias destruidas y pérdidas irreparables. La tragedia no solo demostró una cadena de negligencias por parte de los gerenciadores del lugar, sino también una muestra acabada de la impericia de las autoridades gubernamentales.

“Cromañón tuvo una cobertura periodística incansable. Creemos en que todo fue dicho, mostrado, y narrado. Sin embargo, las causas de la tragedia de Cromañón son tan complejas como la conformación de nuestra sociedad; entonces, necesitamos de un tiempo distinto para pensarlo otra vez. El cine puede darnos ese otro tiempo”, dice Mayra Bottero, directora del film, en la entrevista que le hicimos.

En su primer largo documental, la realizadora expone una de las mayores desidias que enlutó a la sociedad argentina hace más de diez años. Durante ese tiempo comenzaron varios juicios en contra de los responsables civiles y políticos; se sentenciaron a algunos culpables (no los suficientes); hubo más muertos, e innumerables preguntas sin respuestas.

La lluvia es también no verteLa lluvia es también no verte parte de la tragedia de Cromañón para dar luz a las luchas sociales que  iniciaron los familiares de las víctimas y los sobrevivientes de aquella noche, que no se dejaron vencer por el dolor. Con imágenes de archivo, el film rememora los hechos registrados por los medios gráficos y audiovisuales que cubrieron la noticia. El Estado se convierte en victimario y se advierten las fallas de un sistema democrático que padece de impunidad. La cámara también sale al encuentro de testigos que ofrecen sus testimonios de lo vivido. La voz en off interviene las imágenes y orienta el enunciado hacia una reflexión, tamizada con el tono cálido y poético de Bottero. “¿A dónde vamos como sociedad si no tenemos nada que perder? ¿Qué aprendimos los argentinos de las tragedias?”, se pregunta la realizadora. Su mirada apuesta a construir un discurso apelativo, que ahonda en la memoria como reparación y aprendizaje futuro.

Cromañón dejo de existir como establecimiento, pero sigue vigente en el recuerdo de muchos. Hoy, en ese lugar, hay un santuario en honor a las víctimas. Los planos toman y recorren un espacio de pérdida, donde cuelgan fotos, remeras, carteles y zapatillas. El sitio fue rebautizado como el “km 0”; una suerte de metáfora del punto de inicio de un recorrido que tendrá como meta alcanzar la justicia, único motor que impulsa a los damnificados.

La lluvia es también no verteEl título del documental alude al recuerdo de una de las mamás, Alicia García, que buscaba a su hija la noche del 30. Ella cuenta que la Plaza Once parecía una postal mojada, como si hubiese llovido. Atravesó desesperadamente aquella plaza, buscándola, y recuerda el piso mojado. Era una imagen muy extraña porque esa noche no había llovido.

Su realizadora, Mayra Bottero, en la entrevista que le hicimos en EL ESPECTADOR IMAGINARIO, nos contó su parecer sobre la solidaridad que experimentó al hacer el film: “hay un trabajo constante, una lucha sin descanso que han sembrado las agrupaciones de derechos humanos, los actores culturales (y con ellos también las familias de las víctimas, los sobrevivientes de Cromañón), por no resignarse al olvido. La muerte nos pesa, aunque pretendamos olvidarla, nos pesa y se nos nota. La muerte se hereda…”.

Y en esa herencia de muertes,  el film toma un nuevo rumbo hacia el final. El accidente de Cromañón  se une y asocia al resto de las tragedias sufridas en la Argentina (el asesinato de Luciano Arrúa, el accidente de trenes de Once; los atentados a la Amia y a la Embajada de Israel, etc.), dando cuenta no solo de la solidaridad que nace entre quienes han padecido un hecho traumático, sino también como una muestra de la fallas  que aún persisten en los tres poderes del Estado.  Si bien esta decisión de desplazar el relato hacia otros lugares no logra justificarse del todo, tampoco entorpece  la idea central del documental, en relación al peso que recae sobre la memoria y la justicia.

La lluvia es también no verteFilmar el dolor no es una tarea liviana, y  lejos de la intromisión que puede significar una cámara encendida en momentos de gran intimidad y desconsuelo, el registro de los hechos se muestra con respeto y cierta distancia. El cuidado estético de las imágenes  nutre el desarrollo de un discurso sincero y profundo sobre los procesos que transforman el dolor en esperanza.

En la Argentina, cuando en los actos públicos se recuerda a los muertos y desaparecidos, se exclaman sus nombres, seguido de la proclama: “¡PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!”.

Tráiler:

Ficha técnica:

La lluvia es también no verte ,  Argentina, 2015.

Dirección: Mayra Bottero
Guión: Mayra Bottero
Producción: Machita Film / Mita'i Films / INCAA
Fotografía: Fernando Lorenzale
Música: Rocío Milena Bottero, Loreta Neira Ocampo

Marcela Barbaro

Profesora de AULA CRÍTICA, Escuela de Crítica Cinematográfica

 

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