Críticas

Islas que no lo son

Il villaggio di cartone

Otros títulos: The Cardboard Village.

Ermanno Olmi. Italia, 2011.

il villaggio di cartoneNáufragos, presos, ladrones e incluso perdidos son algunos de los pobladores audiovisuales de las islas. Son lugares que albergan misterio, que parecen estar fuera de la ley y la civilización y capaces de sacar la esencia de cada persona. Sea en la ficción o en la realidad, a las islas siempre se las asocia con el aislamiento, forzoso o vacacional, un concepto intrincado y aplicable a nuestra manera de relacionarnos en este mundo de la información. Cuando surgen los problemas es cuando más lamentamos este ‘individualismo isleño’, con capacidad de implantar escepticismo en todo lo que emane esperanza.

Il villaggio di cartone está lleno de ínsulas, incluso se puede considerar que la propia película es una en sí misma. Pero nada tiene que ver con períodos de descanso. Esta isla irradia espiritualidad y confianza ciega en la humanidad y tal vez por este motivo es por lo que parece una ‘rara avis’ dentro del contexto social en el que vivimos. Ermanno Olmi apuesta, frente a este período de crisis económica, pese al clima de desaliento y del pesimismo reinante, por realizar una película que crea en la solidaridad y en el ser humano por encima de todo, demostrando que esta isla, la representada, no lo debe ser tanto, si no más bien un territorio común en el que quepan todos.

il villaggio di cartone

El director italiano cuenta la historia de un sacerdote al que le han descongregado su parroquia. Mientras este hecho se produce, y dentro del ambiente de impotencia y duda vital representado en su protagonista, unos inmigrantes ilegales deciden refugiarse en la iglesia, no solo vacía de fieles, si no del ornato que la caracterizaba hasta el momento. El sacerdote, representado por Michael Lonsdale, decide dar asilo y ayuda a esta nueva grey de desamparados.

Il villaggio di cartone se presenta sobria, desprendida de cualquier adorno narrativo, que en su caso sería innecesario, con tintes claramente teatrales (la cinta está rodada en un estudio, no existen planos exteriores…) que condicionan la puesta en escena. Esta mesura coincide con el ritmo mismo de la película, tranquilo, pausado, perfecto para degustar los momentos de intensidad y reflexión no solo cinematográfica y que debemos agradecer al guión y también a la interpretación de Lonsdale.

il villaggio di cartoneTodos estos componentes, más o menos técnicos, están en consonancia con el argumento y el trasfondo del filme. La cinta de Olmi es la cara amable dentro de los desmanes financieros hoy tan de moda, presentándose como un canto a la esperanza, a la confianza, a la caridad entendida con dignidad, a pesar del sacrificio que ello conlleve.

Esta ínsula, que es la propia iglesia, en la que vive un dubitativo párroco, dónde unos inmigrantes ilegales han naufragado, es metáfora de la humanidad y de la Iglesia católica, de la fraternidad y de la espiritualidad. Del hombre y de lo humano poco más se puede añadir. Sobre lo espiritual plantearía paralelismos con el filme de Xavier Beauvois De dioses y hombres (Des Hommes et des Dieux, 2010) y no solo porque actúe Michael Lonsdale.

la isla de cartón

Tanto el trabajo de Beauvois como el de Olmi presenta a sus protagonistas llenos de fe, pero también como personas con dudas vitales y religiosas, en el final de sus caminos, tomando decisiones radicales de ayuda al prójimo, implicando con ello sus propias vidas. El filme de Olmi da otro paso y, a través del símbolo de una iglesia desnuda y desprendida de sus vestiduras, parece advertir o recomendar a la otra Iglesia, la católica, que siga el mismo camino. Si apartamos los revestimientos y las imágenes, queda lo esencial, el mensaje y las acciones que conlleva, pese a las vacilaciones propiamente humanas.

Il villaggio di cartone es una profunda meditación y una buena lección de cine, tal vez influyen en esta lucidez los más de ochenta años de su director, Ermanno Olmi. Este drama es un remanso de paz, aunque pueda parecer contradictorio, gracias a sus formas sencillas y a su capacidad de interpelación hacia el espectador. Es verdad que puede parecer una forma redonda, sencillamente recurrente de cerrar, pero la sinceridad no deja más espacio: Ojalá podamos aprender de estas pequeñas y sabias lecciones de nuestros mayores. Gracias, señor Olmi.

Tráiler:

Ficha técnica:

Il villaggio di cartone  / The Cardboard Village ,  Italia, 2011.

Dirección: Ermanno Olmi
Guion: Ermanno Olmi
Fotografía: Fabio Olmi
Música: Sofia Gubaidulina
Reparto: Michael Lonsdale, Rutger Hauer, John Geroson, Massimo De Francovich, Alessandro Haber, Souleymane Sow

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