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Fellini, el juego infinito

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Libre, en efecto, ese es el adjetivo que más conviene a Entrevista.

José Luis Guarner, Fotogramas nº 1768 (noviembre 1990)

Fellini, Kurosawa y Buñuel se mueven en los mismos barrios que Tarkovsky. Antonioni iba por ese camino, pero se mató, ahogado en su propio aburrimiento. Méliès estuvo siempre allí, sin pararse a reflexionar en ello. Es que él era mago de profesión.

(…)

Cuando el cine no es documento, es sueño. Por eso Tarkovsky es el más grande de todos. Se mueve con una naturalidad absoluta en el espacio de los sueños; él no explica, y además ¿qué iba a explicar? Es un visionario que ha conseguido poner en escena sus visiones en el más pesado de todos los medios, pero también en el más solícito. Yo me he pasado la vida golpeando a la puerta de ese espacio donde él se mueve como pez en el agua. Solo alguna vez he logrado penetrar furtivamente. La mayoría de mis esfuerzos más conscientes han terminado en penosos fracasos.

Ingmar Bergman, La linterna mágica

A la fecha de realización de Entrevista (Intervista, 1987), Federico Fellini portaba ya a sus espaldas toda su extensa y gran obra cinematográfica. Únicamente le quedaría por realizar como director y guionista su última película, titulada La voce della luna (1990). Se puede afirmar, por tanto, que Entrevista es una obra de madurez, pudiendo, incluso, llegar a considerarla como casi un testamento cinematográfico acerca de su interpretación del mundo del cine, así como de sus múltiples oficios. El director fallecería en 1993.

Intervista-cartelFellini había comenzado su carrera como periodista y contribuyó al inicio del neorrealismo a través de la escritura de los guiones de películas como Roma, città aperta (Roberto Rossellini, 1945) y Paisà (Roberto Rossellini, 1946). No obstante, según Caparrós Lera, se podría definir a Fellini como “un cultivador del arte por el arte, se expresa con un lirismo algo desmesurado que se convertirá en una admirable simbiosis entre la fantasía y la realidad subjetivadas. Sagaz ilustrador del espíritu humano, con sus valores y sus miserias, el célebre realizador italiano construye retratos anímico-sociales impresionantes. Sus frescos desbordantes, a pesar de los excesos decadentes de dudoso gusto y toques anticlericales, poseen cierto carácter moralizante e intelectual en torno a la humanidad y su caótico futuro”.

Se ha llegado a afirmar que Entrevista es Fellini 81/2, pero con el propio director como protagonista, en sustitución de Marcelo Mastroianni. Por tanto, la película es un autorretrato de Fellini como director de cine. Sueños, recuerdos, realidad y ficción (la ficción de las películas que se ruedan) se mezclan genialmente y se dan la mano con una naturalidad asombrosa. Eso es quizás lo que más sorprende, la facilidad con la que Federico Fellini va tejiendo su propia historia, su propia visión acerca del arte cinematográfico, dando rienda a una serie de situaciones que abarcan todos esos ámbitos.

El contexto en el que Federico Fellini realiza Entrevista es un periodo, tal como indica Estefanía Miccolis en su tesis doctoral acerca de la recepción por parte de la crítica española de los films de Fellini, en el que el director “está impregnado de nostalgia por el tiempo transcurrido, y de incomprensión y dura crítica del tiempo presente. La vejez se percibe como una presencia amenazante en las tres últimas películas de Fellini, y aflora un sentido de melancolía como quien se prepara a despedirse del mundo”.

En el momento del estreno de Entrevista, el cine italiano y, en general, el cine europeo estaban atravesando un momento de crisis. Ya Fellini había realizado Ginger y Fred (1986), que no había recibido buenas críticas. Entrevista cosechó, por ejemplo, el Premio del 40° aniversario del Festival internacional de Cannes (1987), el Premio de Oro en el Festival Internacional de Moscú (1987) y una nominación a mejor película extranjera en los premios César en 1988.

intervista-1La premisa de la que parte la película es la de una entrevista que quieren hacer unos periodistas japoneses para la televisión de su país a Federico Fellini, durante el rodaje de una de sus películas. A partir de ahí, Fellini aparece como él mismo (mientras que de joven es representado por Sergio Rubini), desde su llegada a Cinecittá, entrando en los estudios detrás de unos elefantes.

Y será a través de los recuerdos de ese joven Fellini, que se supone que participa del rodaje de una película, que asistiremos en los estudios italianos al proceso de creación de una película desde distintos puntos de vista. Fellini se describe en Entrevista como un director tranquilo, pausado y resolutivo, ante todas esas inclemencias que siempre surgen durante el rodaje de una película. Ningún contratiempo lo desespera.

Fellini propone un juego infinito. Si François Truffaut, en La noche americana (1973), retrató el modo de hacer una película desde su inicio hasta el mismo final del rodaje, aquí Fellini da una vuelta de tuerca a la idea y la estira más. Fellini mezcla recuerdos y sueños con el rodaje de una película, así como con el propio presente; todo se va superponiendo constantemente, los sueños se solapan con los recuerdos, una y otra vez, sin que lleguemos a distinguir finalmente la realidad de la ficción.

Ese es el Fellini autor. El Fellini director de cine. Se muestra así, en una mezcla de fascinación y fantasía. Vemos, por ejemplo, en el extraordinario arranque de la película, cómo una gran grúa se levanta hasta tocar casi la luna, para recrear precisamente la luz lunar en la primera escena que se va a rodar, mientras los japoneses ya han iniciado, antes del tiempo pactado, su entrevista a Fellini.

El director cinematográfico que Fellini retrata en Entrevista no deja de tener un corte algo autoritario. Asistimos, por ejemplo, al rodaje de la escena de los dos novios, en la que todo termina siendo un tanto esperpéntico, de manera que se logra llegar a caricaturizar al director de cine. Como ya dijimos, Entrevista es una sucesión de momentos que se erigen como un vivo retrato del proceso de creación de una película, desde una multitud de puntos de vista.

Vemos el proceso de casting, por ejemplo, en el que todos los asistentes quieren trabajar con Fellini. Se retrata así, consciente del peso de su obra en ese momento, como un director de cine afamado y admirado por el gran público. Así, vuelve a bordear la delgada línea entre realidad y ficción. Vemos a un productor de cine mantener una gran discusión con el director de una película, de tal manera que se aborta el rodaje de la misma. También vemos al director de fotografía Tonino Delli Colli.

intervista-2El juego infinito al que hacíamos referencia anteriormente se plasma en uno de los momentos más bellos y emotivos del film. Se trata del momento en que, bien avanzada la película, asistimos al encuentro entre Anita Ekberg, Marcelo Mastroianni y Federico Fellini. Mastroianni y Ekberg terminarán viendo en el salón de la casa de ella una copia de La Dolce Vita (1960), veintiséis años después de rodarse, y es ahí donde Entrevista alcanza otro de sus mayores logros, al representar a los propios actores viéndose a sí mismos en la pantalla y dejar constancia de esta forma del paso del tiempo, escenificando lo que vendría a ser también, otra vez, el juego de cine dentro de cine, pero solapándose todo el tiempo con el recuerdo de aquel momento mítico. Nos encontramos aquí con la melancolía a la que hacíamos referencia al principio.

Fuentes consultadas:

Caparrós Lera, José María: 100 grandes directores de cine, Alianza, Madrid, 1995.

Fondazione Federico Fellini: “Intervista

Miccolis, Estefanía: Recepción e influencias de la obra de Federico Fellini en la crítica y el cine español. Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2010.

Rosal, Carlos: “Fellini visto por Fellini”, en Miradas de Cine

Sei, Mario: “Cine y memoria: La entrevista de Fellini

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