Críticas

El verde esplendoroso de lo natural

Epic: El reino secreto

Epic. Chris Wedge. EUA, 2013.

El-Reino-SecretoEl verde es un color bello y singular. Está en el medio de las tonalidades del arcoíris, es decir, de la luz inmensa, oscila entre chispas de brillante paz y mueve los hilos de la pura esencia. En la verde hierba se anima la tierra; los gases de aire se van volviendo vida y se enlazan el fuego, el agua y las fuerzas de transformación natural, en un flujo constante que nunca termina, que se ha desarrollado durante millones de años. Podemos decir que el verde es la huella digital del sol, que deja su marca en bosques y mares. Para los creyentes, el verde es sin duda la seña de Dios, vibrante presencia de formas vitales. Esa es la idea de El reino secreto. Más que contar una epopeya de batallas interminables entre las fuerzas del bien y de la vida y las fuerzas del mal y de la muerte, esta bella película de animación nos adentra en una preciosa sinfonía de colores, con el verde esplendoroso como tonalidad central. Lo hace además con una muy buena banda sonora que acompaña a un gran elenco de voces, tanto en inglés, como en español.

reino-secreto-1Pareciera que no hubiera límite a la creatividad de artistas como Chris Wedge, respaldados por ese enorme batallón de dibujantes y de creadores de imágenes digitales. Es singular el realismo que han ido desarrollando, sobre todo en la capacidad para dotar de gestos y de emociones a los personajes de las animaciones. Naturalmente que es esencial el efecto de las voces, aportadas por actores y personas de alta sensibilidad, que se meten en los personajes hasta sentirlos reales. Pero las texturas de las pieles, las miradas, los movimientos alcanzan dimensiones más que humanas, que generan empatía y cercanía en el espectador.

El reino secreto aporta como novedad el protagonismo animado de las plantas, que se deja ver en la forma de un mundo de pequeños seres derivados de las hojas y de las flores. Estos seres hoja viajan sobre bellos pájaros colibrís arcoíris. La reina Tara, a modo de reina de la creación,  ha sido concebida como un ser magnífico, con una rica vestimenta y un porte sereno y se desliza en un rico carruaje de verdes hojas arrastrado por elegantes libélulas, que la deposita sobre hojas y nenúfares en un lago de aguas apacibles. La reina se reproduce a través de un delicado capullo, que bajo la luz del astro durante el solsticio, se abre y se convierte en chispas de vida que se posan sobre una flor elegida, la nueva reina, para que la vida no muera. Acá hay una bella metáfora sobre la creación verde, absolutamente brillante e iluminada, que muere y vive continuamente a través de procesos de floración que dependen de los delicados equilibrios de las luces celestiales.

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Pero la película plantea la existencia de un reino paralelo, de colores apagados, oscuros y grises, en el cual sus habitantes, todos guerreros, se cubren con pieles de ratas y con esqueletos y que viajan sobre pájaros de aspecto terrible, a modo de vampiros o murciélagos. Tienen como misión erosionar la tierra, destruir el verde y los colores de la flora y apagar la vida luminosa; por ello están en continua y épica batalla con los seres hoja y quieren acabar con la reina Tara y su cortejo. Así como queda claro para cualquiera el sentido escondido en el reino secreto de los seres hoja y de los seres flor, que podemos asimilar a la rica variedad natural de las plantas y de los bosques, no está tan claro qué sentido tiene el plantear un reino secreto de seres oscuros, asimilables visualmente a insectos o a bichos. Es bien sabido que en la naturaleza, realmente, no hay seres oscuros ni seres luminosos, ya que todos los millones de especies animales y vegetales y las de los demás reinos animados, no importa su apariencia, hacen parte de un misterioso y complejo equilibrio natural, en el cual cada ser desempeña funciones ecológicas y vitales, en medio de la vida y de la muerte naturales, que hacen parte de ciclos de materia y de energía.

reino-secreto-3Queda como interpretación el asimilar a la capacidad destructiva del reino oscuro, la actividad humana, que cada día se considera más y más dañina, más incapaz de apreciar la delicada belleza del reino secreto de la naturaleza. Bajo esta visión apocalíptica y nefasta del ser humano como  oscuro y maligno destructor, se requiere un nuevo paradigma, una nueva posibilidad, que El reino secreto plantea en dos formas: las oportunidades que ofrece la ciencia y las que se esconden en la sensibilidad femenina independiente y atrevida. En el primer caso, el filme nos presenta al profesor Bomba, un científico pertinaz, algo desquiciado, que sabe que existe un reino secreto de seres verdes y floridos, pero lleno de dudas y de problemas de comunicación, que lo llevan a apartarse del mundo y de su propia familia. En el segundo caso, aparece su hija Mary, quien inesperadamente cae en contacto con los pequeños seres, y cuya intervención, inteligente, libre, sensible y amorosa, es vital para resolver las situaciones que se presentan, incluidos los problemas de comunicación con su padre.

Resuelve entonces la película la situación de conflicto natural mediante la intervención ilustrada del ser humano, que combina el conocimiento científico con la sensibilidad. En este sentido, no se duda de utilizar los medios modernos de comunicación, incluyendo las cámaras, el computador y los celulares, cuyos alcances llegan hasta el reino secreto, para que permanezca y se enriquezca la comunicación entre los humanos y la vida natural. Este es un interesante mensaje, rico en posibilidades. Quizás no estamos tan alejados los seres humanos del verde esplendoroso de lo natural.

Tráiler:

Ficha técnica:

Epic: El reino secreto (Epic),  EUA, 2013.

Dirección: Chris Wedge
Guion: Tom J. Astle, Matt Ember (basado en el libro infantil The Leaf Men and the Brave Good Bugs de William Joyce)
Producción: Lori Forte, Jerry Davis
Fotografía: Renato Falcão
Música: Danny Elfman

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