Críticas

Viaje al espacio interior

El cosmonauta

The Cosmonaut. Nicolás Alcalá. España / Rusia, 2013.

El_cosmonauta_cartelEl cosmonauta pasará a la historia del cine por haber sido una de las primeras producciones españolas financiadas mediante el crowdfunding –con más de cuatro mil quinientos inversores–, realizada durante los últimos cuatro años, pero sería una lástima que esta circunstancia eclipsara el hecho de que se trata de una película deslumbrante, el primer largometraje de un prometedor cineasta, Nicolás Alcalá.

El propio director ha mencionado entre sus influencias directas al gran director ruso Andrei Tarkovski. Si bien es verdad que muchas de las imágenes de El cosmonauta suponen un homenaje explícito al realizador de Andrei Rublev (1963), no menos cierto es que el tono de Alcalá está muy alejado del de Tarkovski, en cuyo cine siempre hay una permanente vocación de trascendencia y sus películas admiten una lectura filosófica. Ese es también el caso de títulos más recientes como El árbol de la vida (The Tree of Life, Terrence Malick, 2011) u Otra Tierra (Another Earth, Mike Cahill, 2011), con las que El cosmonauta guarda ciertas similitudes visuales. Ahora bien, creo que lo que pretende Nicolás Alcalá, a pesar del virtuosismo de las imágenes y de la factura técnica impecable, es contar una historia, y eso lo hace muy bien, mediante el recurso de los saltos temporales, que van reconstruyendo la vida de los protagonistas, Yulia (Katrine De Candole), Stas (Leon Ockenden) y Andrei (Max Wrottesley).

El_cosmonauta_fotograma02El cosmonauta parte de una premisa que ignoro si es histórica o no. En cualquier caso, se trata de una más de las leyendas que se cuentan en torno a la carrera espacial soviética. Al parecer, el 19 de mayo de 1961, la estación de radio de Torre Bert, en Italia, captó la transmisión de un cosmonauta cuya nave se estaba quemando en su reentrada en la atmósfera; la URSS siempre lo negó. Nicolás Alcalá juega con esta historia y crea una misión cuyo nombre en clave es Colibrí (el colibrí es precisamente el emblema de todo lo relacionado con El cosmonauta). Esta misión habría llevado al primer cosmonauta ruso a la Luna, pero hubo problemas con su regreso. El cosmonauta que da título al film es Stas, uno de los vértices de un curioso triángulo amoroso que se forma en la Ciudad de las Estrellas, la academia de cosmonautas donde residen y trabajan los tres protagonistas. Como afirma Jordi Costa, la línea argumental de El cosmonauta recuerda a Jules et Jim (François Truffaut, 1962).

El_cosmonauta_fotograma03El nivel de producción de esta película está a una gran altura a pesar de lo ajustado de su presupuesto (no llega a los novecientos mil euros), y su factura es impecable. No parece, desde luego, una opera prima, y los ecos de grandes directores son evidentes –ya los hemos mencionado–, pero nunca pierde de vista su propia historia, la del momento en que la URSS pierde la carrera espacial y se le ofrece a la Ciudad de las Estrellas una oportunidad para pisar la Luna. Tanto la fotografía de Luis Enrique Carrión, que juega con diferentes texturas, como la música original de Joan Valent, que se combina con algunas partituras clásicas, crean una atmósfera evocadora y misteriosa.

El_cosmonauta_fotograma04Los continuos saltos temporales son precisamente los que construyen la historia. Después de un prólogo de catorce minutos, construido de forma fragmentaria a partir del monólogo de un personaje que recuerda la edad dorada de la carrera espacial, de imágenes del espacio y del bosque en el que se supone que aterriza el módulo de la Misión Colibrí, comienza la historia propiamente dicha. La nave partió de la Tierra el 18 de noviembre de 1975 y luego se perdió contacto con ella; meses después, regresa el módulo de reentrada, pero está vacío. Al parecer, Stas, el cosmonauta, ha llegado a la Tierra, pero a una dimensión paralela o a un tiempo distinto, ya que no encuentra a nadie, solo espacios vacíos. El fantasma de Stas, que siempre había planeado sobre la relación de Yulia y Andrei, regresa de una forma espectral mediante las retransmisiones de radio.

El_cosmonauta_fotograma05El cosmonauta es una película sobre el pasado, los diez años que pasaron juntos los tres protagonistas en la Ciudad de las Estrellas, pero también sobre la fragilidad del presente, en este caso escindido entre el presente de Andrei y Yulia, por un lado, y el de Stas, por otro, que se ha quedado fuera, en un mundo paralelo, repleto de paisajes desolados. Y aquí es precisamente donde podemos ver la influencia de Tarkovski: lo fragmentario pertenece a El espejo (Zerkalo, 1975); todo lo relacionado con la ciencia‑ficción, a Solaris (Solyaris, 1972); las geografías vacías y las paradojas temporales, por último, son propias de Stalker (1979), Nostalghia (1983) y Sacrificio (Offret, 1986). Pero Nicolás Alcalá no quiere ser Tarkovski, solo homenajearlo, valerse de sus imágenes para contar una historia propia.

El_cosmonauta_fotograma07Una última cuestión que me gustaría mencionar es la de El cosmonauta como ejemplo de narrativa transmediática; es decir, además de la película propiamente dicha, este proyecto ha generado otros discursos, como un libro de poemas (Poética para cosmonautas), una serie web y toda una gama de imágenes, fotografías, documentos, diseños… Todo eso, desde luego, enriquece las lecturas posibles de la obra, pero no deberíamos olvidar que el eje articulador de todo ello es el largometraje. Hay mucho de milagro en este proyecto, pero es hora de que los espectadores lo disfruten. Pueden hacerlo gratuitamente en el enlace que se ofrece a continuación. Decidan ustedes mismos.

 

Tráiler:

Película completa:

http://es.cosmonautexperience.com/watch_it_now

Ficha técnica:

El cosmonauta (The Cosmonaut),  España / Rusia, 2013.

Dirección: Nicolás Alcalá
Guion: Nicolás Alcalá
Producción: Nicolás Alcalá, Carola Rodríguez y Bruno Teixidor
Fotografía: Luis Enrique Carrión
Música: Joan Valent
Reparto: Katrine De Candole, Leon Ockenden, Max Wrottesley, David Barrass, Greg Blackford, Hans-Eckart Eckhardt, Lee Cheney, Guy Williams

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