Críticas

Extraño carnaval de sombras

El callejón de las almas perdidas

Nightmare Alley. Guillermo del Toro. EUA, 2021.

El callejón de las almas perdidasGuillermo del Toro, en su más reciente largometraje, El callejón de las almas perdidas, de alguna manera repite la fórmula que ya había empleado en su anterior película, la oscarizada La forma del agua (The Shape of Water, 2017): por un lado, homenajea explícitamente al cine clásico; por otro, realiza una nueva incursión en su particular lectura de los géneros cinematográficos. En esta ocasión, además, ha optado por realizar una nueva versión, un remake, de una pequeña joya del noir dirigida por Edmund Goulding, protagonizada por Tyrone Power (para muchos, el de Stanton Carlisle es el mejor papel de su carrera) y estrenada en 1947. De hecho, uno de los mejores ejercicios críticos que se puede hacer es comparar las dos versiones, pues implican formas de entender, concebir y plantear el cine muy diferentes. El callejón de las almas perdidas de Del Toro es una película espectacular, con una dirección artística, una ambientación y una fotografía impecables, frente a la mucho más austera puesta en escena de Goulding, pero también la forma de ser de los personajes, su manera de actuar y los extremos a los que llegan en su comportamiento dicen mucho de dos visiones completamente distintas de ver el mundo. La historia está ambientada entre 1939 y 1941, de manera que Goulding prácticamente no tuvo que ambientar, mientras que ese es el gran mérito que ha de acometer Guillermo del Toro.

Lo cierto es que no hay tantas películas del género ambientadas en ferias ambulantes o en el ámbito del ilusionismo y del mentalismo, ya que es un terreno más bien abonado para el drama o la comedia. De hecho, los dos títulos que pueden estar en el origen de esta nueva versión de El callejón de las almas perdidas pueden ser La parada de los monstruos (Freaks, Tod Browning, 1932) y El hombre elefante (The Elephant Man, David Lynch, 1980), pero también hay reminiscencias de cierto cine de Woody Allen, aunque no tenga nada que ver en su tono, como La maldición del escorpión de jade (The Curse of the Jade Scorpion, 2001) o Magia a la luz de la luna (Magic in the Moonlight, 2014).

En realidad, en la versión de Guillermo del Toro, Stanton Carlisle (Bradley Cooper) es un personaje de oscuro pasado en huida permanente, que ve la posibilidad de prosperar en una feria ambulante gracias a las enseñanzas de la vidente Madame Zeena (Toni Collette) y a su relación con Molly Cahill (Rooney Mara), lo que le permite montar un espectáculo de mentalismo en la ciudad de Chicago, donde conoce a la psiquiatra Lilith Ritter (Cate Blanchett), con la que prepara un gran golpe. En esta versión, parece que es el protagonista el que propicia los acontecimientos en todo momento, frente a lo que ocurría con el personaje de Tyrone Power, que era simplemente una persona ambiciosa que aprovechaba las diferentes situaciones que se le presentaban. El personaje que interpreta Bradley Cooper es un ser atormentado, el que interpretaba Tyrone Power solo era ambicioso. También es cierto que, aunque, en esencia, la historia es la misma, hay pequeños matices que nos conducen a finales distintos.

Goulding jugaba a no mostrar; así ocurre, por ejemplo, con el personaje del Engendro o Salvaje (geek, en inglés), que ocupaba el más bajo escalafón en la feria ambulante y cuyo espectáculo consistía en arrancarle la cabeza a una gallina viva y devorarla cruda después. Guillermo del Toro no se limita a contarlo, sino que tiene la necesidad de mostrarlo, y algo parecido ocurre en otras ocasiones. Como afirma Boyero, hay ocasiones en que resulta muy difícil estar por encima del sugerente título elegido. Para él, el de esta película “[s]uena a saxo triste en un tema de jazz, a canción de Tom Waits, a algún libro con la firma de Scott Fitzgerald. Puede dar alas a la imaginación de los receptores sensibles, o que alguna vez se han sentido en el callejón de las almas perdidas”.

Sin duda, uno de los grandes logros de esta versión de El callejón de las almas perdidas, más allá de su excelente ambientación, es también su reparto. A Bradley Cooper, Toni Collette, Rooney Mara y Cate Blanchett, que son los protagonistas, hemos de sumar las interpretaciones de Willem Dafoe, Richard Jenkins, Ron Perlman, David Strathairn, Mary Steenburgen y una breve pero determinante aparición de Tim Blake Nelson. Asistimos a una historia de caída y degradación, la del personaje de Cooper, pero resulta muy difícil encariñarse con él, pues es demasiado pasivo y oscuro. El de Tyrone Power, en cambio, era un pícaro, que podía mostrarse encantador, pero también cruel. Había en la versión de Goulding una ingenuidad (pero también una verdad) que quizás ya no es asumible en estos tiempos que corren, permanentemente instalados en la distopía.

Premios:

Nominada a cuatro Oscar: Mejor Película, Mejor Fotografía, Mejor Diseño de Producción y Mejor Vestuario. Nominada a tres BAFTA: Mejor Fotografía, Mejor Diseño de Producción y Mejor Vestuario.

Tráiler:

Ficha técnica:

El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley),  EUA, 2021.

Dirección: Guillermo del Toro
Duración: 151 minutos
Guion: Guillermo del Toro y Kim Morgan
Producción: Bradley Cooper, J. Miles Dale y Guillermo del Toro
Fotografía: Dan Laustsen
Música: Nathan Johnson
Reparto: Bradley Cooper, Rooney Mara, Cate Blanchett, Toni Collette, Willem Dafoe, David Strathairn, Richard Jenkins, Mark Povinelli, Ron Perlman, Holt McCallany, Jim Beaver, Mary Steenburgen, Tim Blake Nelson, Paul Anderson, Lara Jean Chorostecki, Clifton Collins Jr., David Hewlett, Dian Bachar, Sarah Mennell, Troy James, Matthew MacCallum

Una respuesta a «El callejón de las almas perdidas»

  1. Fue redundate y excesivamente explícita las últimas palabras «yo soy el monstruo». Deja a los espectadores sin la posibilidad de pensar.

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