Críticas

Belleza y diálogos

El artista y la modelo

Fernando Trueba. España, Francia, 2012.

Cartel de la película El artista y la modeloEsta es una película plena de belleza en la cual recorremos unos meses del año de 1943, en un pueblo francés cercano a la frontera de España, en íntima compañía con un prestigioso escultor, lleno de experiencia y de cierta sabiduría cansada y resignada. Rompe su monotonía y su sensación de frustrante sequedad artística, la llegada de una hermosa y misteriosa joven española, refugiada en épocas de guerra en Europa y en épocas de posguerra y resistencia en su país. Ella aparece en el pueblo y es invitada a la vida del escultor por su esposa, mujer sensible y amorosa, quien advierte que su presencia puede constituir una novedad y un despertar en la vida del artista, que la puede utilizar como modelo, y eventualmente como musa e inspiración.

Esos lo adivinamos desde el momento mismo en que advertimos la presencia de la joven en el pueblo y advertimos la clara intención de la esposa, que sin sentir celos ni miedos facilita las cosas para que los dos se dediquen a trabajar y a lograr la deseada inspiración y ejecución de una obra cumbre. Entonces disfrutamos todos de preciosos momentos, de las bien trabajadas escenas, en las cuales los dos dialogan, se conocen, se aproximan al significado de la vida y del arte. En los diálogos se combinan la sabiduría, la experiencia, el sentido estético, las creencias ya maduras del escultor, con la inocencia, el desparpajo, la naturalidad, la tímida curiosidad y la frescura de la joven.

La fotografía es en verdad todo un diálogo entre el cuerpo de la mujer y todo lo que la rodea: el paisaje, el río, los árboles, los muebles, las esculturas, la obra que se va desarrollando y puliendo. Acá el protagonismo se lo lleva la belleza, tanto en las palabras como en las escenas y las acciones. Se trata de una belleza que se expresa en una delicada desnudez que en ningún momento incita a la lascivia, más bien inspira ideas de naturalidad y de pureza; de perfección y de armonía; como cuando contemplamos desnudos clásicos. Para que se den estos efectos, es fundamental que la actriz esté inmersa en su papel de modelo, absolutamente consagrada a que el artista en verdad encuentre la perfección en su obra, resultado directo de la perfección misma de su modelo, pero al mismo tiempo, distinta y creativa. Para ello se van dando las tres etapas de la observación y la ejecución maestra: Aprecio silencioso, lento, detallado; búsqueda experimental de la pose y de la actitud escondida y subyacente en la modelo, que ella misma va encontrando con aceptación y con ayuda del artista y que sale a flote en un momento mágico de descubrimiento, de modo que todo empieza a fluir; trabajo creativo y ejecución maestra que se basa en la disciplina, en la habilidad, en la búsqueda, en el pulimiento, en el acabado.

El artista y la modelo, fotograma

Todo este trabajo de los dos, poco a poco, a medida que pasan el tiempo y las horas de modelaje, va dando lugar a interesantes diálogos e intercambios, naturalmente protagonizados por el viejo escultor, que se convierte en modelo para la joven, a base de conversaciones, de expresiones de sabia experiencia y de definiciones de vida. Surge, naturalmente, un amor dulce y respetuoso entre los dos, que se manifiesta, tímidamente, en cercanías, en gestos y ligeros roces físicos.

Eventualmente se producen las partidas de los tres protagonistas mayores, cuando culminan las obras que se están desarrollando: se redondea la obra del escultor y el sentido de su vida y de la misión y propósito; su mujer viaja a otros ambientes y aires, ya lograda su tarea conyugal de dedicado acompañamiento, que se inició cuando ella misma era la modelo y la musa del esposo y que ahora florece en la joven modelo; y la modelo, aclarada su mente y su propósito de vida, siente las energías suficientes para dejar de ser una refugiada y una víctima, para convertirse en protagonista creadora e inspirada. Las tres partidas reservan sorpresas inesperadas para el espectador.

Jean Rochefort

Este es un filme que se refiere a las búsquedas de la belleza y del propósito en tiempos de crisis, y de alguna manera proclama que la estética del arte y de las relaciones son bienes y valores superiores que transforman y permiten el humanismo y la evolución de las personas. Se trata de una película premiada y reconocida, que vale la pena ver y repetir. En su momento recibió reconocimientos y nominaciones en diversos festivales y quizás la podemos reconocer y premiar en nuestros propios festivales personales de obras que vale la pena apreciar y destacar.

 

Trailer:

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Ficha técnica:

El artista y la modelo ,  España, Francia, 2012.

Dirección: Fernando Trueba
Duración: 105 minutos
Guion: Fernando Trueba, Jean-Claude Carrière
Producción: Angélica Huete, Anne Deluz
Fotografía: Daniel Vilar
Música: Caravan, escrito por Juan Tizol; Novena Sinfonía de Mahler, dirigido por Simon Rattle con la Berliner Philharmoniker
Reparto: Jean Rochefort, Aida Folch, Claudia Cardinale, Götz Otto, Chus Lampreave, Christian Sinniger, Martin Gamet, Mateo Deluz, Simon Guibert, Michel Brigand

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