Reseñas de festivales 

Carlitos

CarlitosCarlitos es un documental sobre un joven que padece una discapacidad intelectual. Eso no le impide trabajar en una charcutería ni hacer deporte, puesto que el filme lo muestra corriendo un maratón. Pero apenas puede hablar, y lo poco que dice es difícil de entender. En su silencio o balbuceo se evidencia su retardo mental, que socialmente es una mácula.

El acercamiento al personaje llega hasta ir con él al baño y mostrar la cura de un pie que se lastima, entre otras escenas de la intimidad. El director, hijo de Igor Guayasamín, realizador junto con su hermano Gustavo del clásico ecuatoriano Los hieleros del Chimborazo (1980), demuestra así su dominio de la modalidad de observación del documental.

Pero José Antonio Guayasamín también intenta trascender lo que las imágenes y el sonido directo son capaces de captar de un personaje cuyo problema es que no habla, y que por ende no puede manifestar sus pensamientos en diálogos ni mediante el recurso de la voice over. En una escena, por ejemplo, utiliza efectos sonoros para sugerir lo que podría estar pasando por la mente de Carlitos, luego de instalar un pesebre, en Navidad. En otras explora la expresión de su rostro o lo graba cuando permanece meditabundo, lo que es un indicio de que piensa como cualquiera, y un llamado a la curiosidad por saber en qué.

Ese es el aporte más importante de la película a su evidente objetivo social, en relación con los problemas de discriminación que afrontan las personas con discapacidad intelectual. De esa manera el filme intenta romper la barrera del silencio que separa al personaje de los demás, y que es motivo del rechazo y la exasperación que pueden causar los que son como Carlitos.

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