Reseñas de festivales 

Atlántida

AtlantidaSi hiciéramos un repaso por los últimos films argentinos, podríamos descubrir que un tema recurrente es la infancia. Por citar dos ejemplos, cabe destacar La tercera orilla, de Celina Murga y Algunos días sin música, del debutante Matías Rojo. Resulta curioso que el retrato de la infancia-juventud, en ambos casos, se mezcle con la adultez, presentándonos chicos que deben asumir roles que generalmente se reservan para los más grandes.

Inés Barrionuevo retoma esta premisa en Atlántida, su ópera prima, una verdadera historia mínima que transcurre en la provincia de Córdoba; y en la que somos testigos de un día de verano en la vida de dos hermanas. En este caso particular, el foco está puesto en su despertar sexual y en cómo se enfrentan a esta nueva etapa.

Durante gran parte del film la tensión sexual de los personajes se respira en el aire, y en este punto las escenas que se suceden lo reflejan de manera muy sutil, hasta que finalmente se materializa con el típico beso. En Atlántida no hay una verdadera historia o un quiebre determinado. Son las distintas acciones, incluso cotidianas, las que van desentramando los hilos de la narrativa.

Este despertar sexual traerá una situación aun más conflictiva, al retratar el deseo por personas del mismo sexo o por adultos. Hablando de adultos, estos se encuentran en un segundo plano (de algunos no conocemos ni siquiera sus voces); y los que aparecen, por su parte, son los encargados de quitar la poca inocencia que les queda. Esto refuerza que el foco de Barrionuevo está en los chicos.

Más allá de lo comentado, el verdadero mérito recae en las impecables actuaciones. Todos los pequeños actores se desenvuelven con una naturalidad y frescura que por momentos nos hacen olvidar que estamos viendo una película; e incluso transmiten la sensación de estar viendo un documental. Al respecto, Barrionuevo comentó que de todos los jóvenes, solo una actriz tenía experiencia previa y la clave estuvo en un casting exhaustivo y en buscar jóvenes de la zona que pudieran actuar de sí mismos. Son justamente estas características las que hacen que el film sea muy disfrutable y resulte demasiado breve. Al terminar, dan ganas de seguir viendo qué les pasa a esos seres entrañables que nos permitieron espiar por unas horas su revolucionado interior.

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