Críticas

Que cunda el ejemplo

7 Cajas

Juan Carlos Maneglia, Tana Schémbori.. Paraguay, 2012.

Cartel de la película 7 CajasNo hay mejor noticia que el triunfo y el éxito de una película pequeña proveniente de una cinematografía prácticamente inexistente. Cuando esto ocurre, y la cinta en cuestión  se estrena fuera de sus fronteras logrando un merecido reconocimiento, se convierte, muy a menudo, en un fenómeno cultural en su país de origen. Este es el caso de 7 Cajas. Declarada película de interés cultural por las autoridades de su lugar de producción, Paraguay, se caracteriza principalmente por saber prestar especial atención a las emociones de unos personajes que convergen en una atmósfera tan real como hostil. Este entorno, donde se recrea mayoritariamente la acción, es el atestado Mercado 4 de Asunción, lugar que bien podría considerarse un personaje más en la narración. Debido a ello y a las limitaciones propias de un proyecto modesto, el reducido grupo técnico ha logrado un resultado estupendo que logra dejar en evidencia y con las vergüenzas al aire a las manidas superproducciones de desorbitado presupuesto que llegan del otro lado del charco. Esto es así gracias a un trabajo de producción hercúleo que ha sabido hacer frente a las desventajas de su escaso coste, llegando a grabar en el propio mercado sin avisar a la gente y mezclando extras entre la multitud. Sin embargo, tal esfuerzo no habría sido posible sin el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El certamen juega un papel determinante tanto en su creación como en su promoción, ya que el proyecto sale adelante gracias a la sección Cine en Construcción de la edición de 2011 y es premiada un año después con el Premio de la Juventud.

Imagen de la película 7 CajasVíctor, un joven carretillero del Mercado 4 de Asunción, sueña con comprarse un móvil con cámara de video. Con este sencillo y particular deseo en mente, el muchacho aceptará una oportuna propuesta laboral; transportar siete misteriosas cajas de un lado del mercado a otro. La oferta, fácil en un principio, se irá complicando según la narración avance, convirtiéndose en toda una epopeya, tanto para el joven carretillero como para su amiga Liz. Ella, además de ocupar el rol de interés romántico, tendrá las funciones de lo que se conoce como sidekick, personaje encargado de apoyar y acompañar al héroe durante su fatídico viaje. Una vez marcados los objetivos del personaje principal, la narración fluye dinámica, arremetiendo de vez en cuando con medidos puntos de giro dignos del buen thriller. Trepidante o sosegada, según convenga, 7 Cajas logrará enganchar al espectador en casi todo momento. En CASI todo momento, me explico. Decir que una cinta como 7 Cajas peca de vanidosa sería un disparate. Sin embargo, siendo puntillosos, algo hace que la fusión entre una realización acertada, interpretaciones geniales y una historia original no den un resultado aún más redondo. Ese algo que falla es su extensión, ya que se antoja algo larga para su sencillez argumental. Y no, no es vanidad. Como mucho, puede achacársele simple ingenuidad o un leve complejo de inferioridad con respecto a superproducciones de mayor solera. Nada que su resultado final no solvente.

Imagen de la película 7 CajasAún así, 7 Cajas sigue siendo una gran película, necesaria incluso. El pueblo paraguayo agradecerá, sin duda, el empujón que una cinta así pueda darle a su limitada filmografía, ya que consta, nada más y nada menos, de una veintena de producciones. Igual que lo hizo Ciudad de Dios (Fernando Meirelles, Katia Lund, 2002) en su día, 7 Cajas pone en la palestra la realidad social de un país. Ambas cintas, además de compartir similitudes en ritmo y estética, cuentan historias que se desarrollan en lugares muy parecidos. Tanto el Mercado 4 de Asunción como las favelas de Río son lugares hostiles de los que los protagonistas quieren huir. El narcotráfico, los asesinatos y las redadas policiales son el pan nuestro de cada día de unas realidades en donde la vida tiene un precio muy bajo. Tristemente, estos escabrosos sucesos son una de las pocas cosas que nos llegan a España de algunos países de América Latina. Esto es algo que pone en evidencia lo poco que sabemos sobre algunos lugares, y en este caso concreto sobre Paraguay.

Imagen de la película 7 Cajas

Juan Carlos Maneglia, codirector de la cinta, definía 7 Cajas como una película plenamente paraguaya, hecha con actores paraguayos, con la idiosincrasia paraguaya y con el claro objetivo de funcionar entre los espectadores paraguayos. Esto es absolutamente cierto, seguramente los entresijos de su cultura rezumen por toda la cinta, incluso el idioma en que está grabada, esa mezcla del español y el guaraní llamada jopará, le otorga a la película una entidad paraguaya. Pero su éxito no radica ahí. 7 Cajas ha sabido llevar una historia con un carácter propio y singular a un público mucho más amplio. Es precisamente su universalidad lo que hace que empaticemos con unos personajes que, de existir, estarían a miles de kilómetros de distancia. Porque a pesar de no ser paraguayos, a todos nos gusta una historia bien contada. Gracias a películas así, el cine se convierte en un lenguaje común, universal, y tal vez por eso, Víctor sienta la necesidad de tener un móvil con cámara. Tal vez por eso, la última escena del film, con Víctor hecho famoso y saliendo en todos los telediarios, tenga tanto sentido. Tal vez por eso, después de todo lo sufrido y en un sugerente primer plano, Víctor sonría a la cámara y a los espectadores.

Tráiler:

Ficha técnica:

7 Cajas ,  Paraguay, 2012.

Dirección: Juan Carlos Maneglia, Tana Schémbori.
Guion: Juan Carlos Maneglia
Producción: Maneglia Schémbori Realizadores / Synchro Image
Fotografía: Richard Careaga
Música: Fran Villalba
Reparto: Lali González, Celso Franco, Víctor Sosa, Tito Jara, Nelly Dávalos, Nicolás García, Junior Rodríguez Rebollo, Roberto Cardoso, Luis Gutiérrez, Atil Closs, Liliana Álvarez

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