Críticas

Luces y sombras

Entendiendo a Ingmar Bergman

Auf der Suche nach Ingmar Bergman. Margarethe von Trotta, Felix Moeller, Bettina Böhler. Alemania, 2018.

EntendiendoaIngmarBergmanCartelA propósito del centenario del nacimiento de Ingmar Bergman, los testimonios sobre el maestro sueco han proliferado. Ya sea con programaciones en filmotecas con retrospectivas  de toda o parte de su filmografía, ya con la publicación de ensayos sobre su vida y obras. También con largometrajes que intentan entender más profundamente al director sueco. De múltiples maneras, incluso con ciclos especiales en festivales, el año que hemos dejado, el 2018,  ha sido el de Bergman. Hasta se ha aprovechado el momento para publicar sus Cuadernos de trabajo 1955-1977, un impagable acercamiento sobre su manera de crear sumido en continuos cambios anímicos.

¿Y por qué Margarethe von Trotta se iba a interesar en hacer una película “homenaje” a Ingmar Bergman? La autora de Las hermanas alemanas (Die bleierne Zeit, 1981), Rosa Luxemburgo (Rosa Luxemburg, 1986) o Hannah Arendt (2012) entre otras muchas obras, además de representante destacada del Nuevo Cine Alemán que surgió en la década de los setenta, se presenta en Entendiendo a Ingmar Bergman como una gran admiradora del mismo. Precisamente, comenta la circunstancia de que decidió convertirse en directora cinematográfica cuando vio en París, en los 60, El séptimo sello (Det sjunde inseglet, Ingmar Bergman, 1957). Además, tanto su pareja como ella misma mantuvieron contacto y amistad con el autor nórdico cuando coincidieron en la ciudad de Berlín. También, según confiesa Von Trotta en su documental, codirigido por Felix Moeller y Bettina Böhler, se siente muy halagada al haber incluido el propio Bergman a una de sus películas entre las favoritas del sueco. Se trata exactamente de la ya citada  Las hermanas alemanas, filme que narra los diferentes caminos que toman dos mujeres en la Alemania de la República Federal de los 70. Una generación de “niños de la guerra” que deben enfrentarse al recuerdo y al olvido. La obra cosechó galardones tanto en festivales (Venecia con el León de Oro), como en premios nacionales de cine (Alemania o Italia con los David di Donatello). En la lista de largometrajes favoritos de Bergman, realizada a solicitud de un certamen en Estocolmo, solo se encontraba una mujer, Von Trotta, la única que en la actualidad sigue con vida del elenco de realizadores seleccionados.

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Afortunadamente, Margarethe von Trotta consigue sortear el peligro de convertirse a sí misma en protagonista del documental sobre Bergman y construye un bello recuerdo del cineasta fallecido hace poco más que una década. Y lo realiza insertando escenas de la filmografía del sueco, en un orden que se pretende cronológico. Además, se apoya en conversaciones con alguno de los hijos, las actrices más cercanas, otros directores suecos, franceses o españoles, como Carlos Saura. Seres que conocieron personalmente a Bergman y/o que dominan el conjunto de su legado. Se trata de hombres o mujeres cercanos al maestro, en mayor o menor medida, y con algún que otro ajuste de cuentas en ciertos casos. 

La visión que se da en el largometraje de Bergman, del hombre, de su personalidad, en general no resulta precisamente halagüeña. Se impone la inmadurez, su inestabilidad con las mujeres, además de la poca dedicación y afección que ofreció a sus hijos, numerosos, por cierto. También se destaca su amor por sus actrices, en una época en la que no era frecuente tratarlas con tanta importancia y dedicación. Esas actrices de Bergman, bellas, enigmáticas, casi siempre protagonistas… Tampoco existía conciencia colectiva sobre el abuso sufrido por las féminas en agresiones y acosos sexuales ocurridos en el ámbito cinematográfico y en muchos otros. El movimiento Me Too o “Yo también” tuvo que esperar hasta bien entrado el siglo XXI para que surgiera con fuerza y animara a las víctimas a denunciar a los acosadores.

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Precisamente, en otro documental sobre el director sueco, realizado en 2018 por la también sueca Jane Magnusson, Bergman, su gran año (Bergman – ett år, ett liv), se hace hincapié en la obcecación del director por las mujeres, colocado en una posición de divinidad por el público, la crítica y los estamentos oficiales de su país. El filme de Magnusson se centra en el año 1957, como punto temporal clave en la biografía del autor. Precisamente, el correspondiente a la realización de Fresas salvajes (Smultronstället) y El séptimo sello. También ese mismo año dirigió otras dos películas, cuatro obras de teatro, además de mantener relaciones sexuales de manera promiscua. Este documental, que viaja en el pasado y futuro del director, vuelve siempre a ese enigmático 1957, en el que se empezó a detectar la propia vida y obsesiones de Bergman en su trabajo. Un viraje para sustentar su obra en la experiencia existencial. Y Bergman, el personaje estudiado, alabado y temido, irá rodeándose de un universo desalmado, narcisista y tiránico.

Regresando al documental de Margarethe von Trotta, estamos ante un largometraje al que vale la pena acercarse, aunque predomine la admiración por el autor nórdico y apunte pero no termine de hacer verdadera sangre. Seguro que no les importará recordar, si tuvieron esa buena o mala suerte (cosas de la edad), cuando disfrutaron de los estrenos de Ingmar Bergman. Desde las más comerciales o premiadas, como Fanny y Alexander (Fanny och Alexander, 1982), hasta las más idolatradas, como Persona (1966) o Secretos de un matrimonio (Scener ur ett äktenskap, 1974). Y probablemente descubran alguna faceta que desconocían o habían dejado más o menos en el olvido. Nos referimos, por ejemplo, al exilio forzado, que no forzoso, de su país natal por una cuestión tan liviana como la evasión de impuestos. 

Ingmar Bergman. ¿Ego, infantilidad, soberbia…? Opiniones, de todos los colores. Y añadan al documental de Von Trotta el citado de Jane Magnusson para intentar formarse una opinión propia lo más plural posible. En este último, además de la nada atractiva personalidad del maestro, podrán encontrar reticencias y revisiones no complacientes con algunas de las obras que completan el legado, quizás no tan relucientes en la calidad otorgada, afectadas por la enfermedad del paso del tiempo. Y sin olvidar las confusiones mentales o las inclinaciones nazis de su juventud. ¿Estamos ante un ser que poseía una memoria digamos vaga? Quizá, es posible que las mentiras repetitivas que parece que acompañaron a Bergman acabaron por incorporarse como experiencias reales propias de su pasado y por supuesto, dieron pie a su indagación y reflexión en buena parte de su filmografía. Una existencia, real y también ficticia, que terminó configurando otra obra también del plano de la ficción: la que podemos encontrar en sus filmes. Unas películas impregnadas de angustia vital, en las que lo terrenal y lo divino se combinan entre sexo, reproches, culpabilidad y tragedia.

 

Tráiler:

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Ficha técnica:

Entendiendo a Ingmar Bergman (Auf der Suche nach Ingmar Bergman),  Alemania, 2018.

Dirección: Margarethe von Trotta, Felix Moeller, Bettina Böhler
Duración: 109 minutos
Guion: Felix Moeller, Margarethe von Trotta
Producción: Coproducción Alemania-Francia; C-Films
Fotografía: Börres Weiffenbach
Música: Erik Nodgren
Reparto: Liv Ullmann, Daniel Bergman, Olivier Assayas, Ruben Östlund, Stig Björkman, Mia Hansen-Løve, Katinka Faragó, Carlos Saura, Jean-Claude Carrière

2 respuestas a «Entendiendo a Ingmar Bergman»

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