Críticas

Hazlo al menos tres veces

Una cuestión de tiempo

About Time. Richard Curtis. Reino Unido, 2013.

Cartel de la película Una cuestión de tiempoExiste en nuestras vidas la presión por no equivocarse, por hacer las cosas muy bien hechas desde el primer intento. Como en general no es tan fácil contar con la perfección instantánea, lo normal es más bien que nos equivoquemos y ello tiende a generar en nosotros frecuentes condicionamientos, como por ejemplo el miedo a hablar en público y a expresarse, sentimientos de inferioridad, pérdida de autoestima, inseguridad. El importante estudioso del comportamiento humano, el antropólogo Gregory Bateson, ya había advertido sobre estas divergencias mentales, a las cuales denominó con el apelativo de doble vínculo. Nos convertimos en víctimas cuando nos sentimos acosados por dos exigencias en simultáneo, una de las cuales está en contradicción con la otra. “Tengo que hacer tal cosa, pero no soy capaz”. “No me puedo equivocar al hacer las cosas por primera vez, pero la verdad es que no puedo evitar tal equivocación”.

Bateson planteó como salida a estas circunstancias el esquema de la retroalimentación, que se basa en la posibilidad de aprender de los errores, observando las situaciones, comparándolas con la ideal, corrigiendo el rumbo, errando cada vez menos, observando cada vez más, hasta aproximarse a los comportamientos deseados. Estos son los mecanismos que utilizan los controles automáticos de los distintos aparatos y artilugios de la modernidad para lograr el funcionamiento deseable, sin errores.

Fotograma de Una cuestión de tiempoEs bien interesante lo que plantea la divertida comedia Una cuestión de tiempo, del notable director Richard Curtis, para llevar sutilmente al espectador a recibir un profundo mensaje espiritual a través de situaciones divertidas e imposibles. El viaje a través del tiempo es la herramienta que se utiliza para corregir las equivocaciones, de tal manera que dos de los protagonistas, un padre, James (Bill Nighy) y su inseguro hijo Tim (Domhnall Gleeson) pueden repetir a voluntad situaciones equivocadas hasta llegar a vivirlas de modo perfecto. ¿Qué puede significar viajar a través del tiempo, metiéndose en un espacio, cerrando y apretando los puños, y yendo hacia lugares y tiempos específicos, y hacia situaciones que se han vivido y qué se quieren cambiar? Pues darse una segunda oportunidad y, si es del caso una tercera y una cuarta, hasta sentir dominio y seguridad. La espiritualidad yace en contar con un punto de referencia, con una aspiración de mejora, con un deseo profundo de vivir sin limitaciones, a plenitud.

About timeLa risa hace que no sea necesario utilizar tonos moralistas para transmitir el mensaje. Este, simplemente, se disfruta y se saborea. Contribuyen grandemente las actuaciones de los veteranos Bill Nighy, Tom Hollander (tío de Tim) y Lindsay Duncan (su madre), que hacen papeles de seres de curiosa actitud, casi por encima del bien y del mal, siempre abiertos a que los demás protagonistas y los espectadores gocen de sus disparatadas circunstancias. Se plantea una relación entre padre e hijo poco común en el cine, en la cual los dos son amigos de verdad, no solamente porque comparten el secreto del viaje en el tiempo, sino porque confían el uno en el otro, se escuchan y se plantean preguntas y respuestas en encuentros emotivos condimentados con dosis de amor.

Esta es una historia familiar, donde conocemos a los parientes de Tim como un grupo humano bien particular, que no es enteramente funcional, con algunos comportamientos bastante peculiares. De alguna manera, se mantienen juntos, unidos por unos lazos que Curtis no tiene ninguna vergüenza en dejar traslucir: la compasión, la aceptación, la tolerancia, el compartir infalible y las reuniones en ciertas épocas y en ciertos lugares, llueva, truene o relampaguee, como en efecto sucede en un momento climático del filme.

Una cuestión de tiempo, críticaUna comedia como esta, centrada en la relación de pareja entre Tim y la preciosa Mary (Rachel McAdams), genera situaciones divertidas, en buena parte a través del contraste entre estos dos personajes. Tim, un pelirrojo algo desgarbado y tosco, que va evolucionando desde la inseguridad y la timidez, a medida que se atreve con Mary, bella y sofisticada,  a quien conquista con su magia repetitiva e insistente. Del contraste va saliendo el amor entre los dos, también idealizado por Curtis, para redondear su mensaje de amistad y de humanismo.

Bueno, hay que decir que el viaje en el tiempo, la retroalimentación, la insistencia y la repetición no lo resuelven todo. Siempre habrá situaciones inesperadas, que sabemos e identificamos como irrepetibles, ante las cuales el primer contacto es el único real, siendo por ello la equivocación o la imperfección parte inevitable de la vida. De esto también se trata en esta película. Naturalmente que la persistencia, el buen juicio, la paciencia y el respeto por las situaciones aparecen como mensajes de sanación bastante explícitos en las conversaciones entre padre e hijo, que no son otra cosa que las conversaciones que tiene Curtis con los espectadores. En último término, todo es cuestión de tiempo.

Trailer:

Ficha técnica:

Una cuestión de tiempo (About Time),  Reino Unido, 2013.

Dirección: Richard Curtis
Guion: Richard Curtis
Producción: Universal Pictures / Working Title Films / Translux
Fotografía: John Guleserian
Música: Nick Laird-Clowes
Reparto: Domhnall Gleeson, Rachel McAdams, Bill Nighy, Tom Hollander, Margot Robbie, Rowena Diamond, Vanessa Kirby, Lindsay Duncan, Matt Butcher, Lee Asquith-Coe

3 opiniones en “Una cuestión de tiempo”

  1. La película refleja lo que nos pasa a todos cuando a la salida de un examen nos dicen la respuesta correcta y vemos que nos hemos equivocado y decimos: hay, si pudiera repetirlo; lo sabía pero me he equivocado. ¡ Que lástima no tener una segunda oportunidad!

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