Críticas

El despertar tras la búsqueda de la sublimidad

Tikkun

Avishai Sivan. Israel, 2015.

TikkunTras su triunfal paso por el Festival de Cine de Jerusalén, Tikkun, de Avishai Sivan, luego de su proyección en Locarno, se situó como una de las grandes favoritas para conseguir el Leopardo de Oro. Finalmente, no fue así, pero sí consiguió el premio especial del Jurado y la mención especial a la Mejor Fotografía de Shai Goldman, a quien hemos entrevistado en EL ESPECTADOR IMAGINARIO.

Tikkun narra la historia de Haim-Aaron, un erudito religioso judío ortodoxo, estudiante de Yeshiva y convencido de las prácticas que realiza. Es estricto y tiene grandes dotes que le hacen sobresalir en su dedicación y búsqueda de lo sublime. Tras un accidente que le hace perder la vida durante un instante, Haim-Aaron resucitará lleno de dudas y desconcierto. En este sentido, Tikkun se gestó a raíz de dos incidentes reales que acontecieron en la vida de Avishai Sivan. Uno es la lectura de una noticia en la prensa sobre la vuelta a la vida de un hombre después de estar clínicamente muerto durante cuarenta minutos. El otro, un accidente de tráfico que tuvo lugar una noche en la calle en la que vive.

TikkunTikkun se convierte en una durísima crítica hacia la comunidad ultra ortodoxa de Jerusalén, hacia la cual Avishai Sivan manifiesta no tener ningún tipo de vínculo. Cuestiona aspectos fundamentales, como la necesidad de realizar determinadas prácticas, la existencia y la voluntad de Dios. Avishai Sivan traza con gran precisión el mundo interior del personaje, alguien rígido e inamovible, obsesivo. Se trata de personas sujetas a las normas impuestas por un Dios que les obliga, por ejemplo, a ayunar. Avishai Sivan muestra esta realidad con su cámara, sin juzgarla. La crítica surgirá de la fuerza que tienen los hechos que mostrará, sin ningún tipo de intervencionismo y con una asombrosa crudeza y frialdad.

Será a partir de este momento cuando la figura del padre de Haim-Aaron sirva de contrapeso a todas las dudas que su hijo muestra, adoptando una postura inflexible y una rigidez extrema en las normas que le impone. Es así cómo la crudeza va adquiriendo peso poco a poco, convirtiendo esta secuencia de la película en uno de sus mejores momentos. A través de dosis de surrealismo, Avisah Sahim muestra de un modo efectivo los temores y las fobias internas de los personajes. Sirva como ejemplo la escena del cuarto de baño y del cocodrilo.

TikkunHaim-Aaron se cuestiona las normas, si su conducta es válida y sirve para algo. El personaje se termina dando cuenta que no son necesarias las gafas que utiliza. Es la idea de la autoridad impuesta, la que surge de esa escena; como surgirá también la contradicción entre adorar a Dios o a su propio cuerpo. Es una cierta rebeldía la que se va adueñando del personaje que, poco a poco, se verá inmerso en un proceso de exclusión social que terminará afectando a todos los ámbitos en que se mueve. La situación alcanzará un punto de no retorno y el desconcierto será su nuevo faro, adquiriendo su máxima expresión cuando el personaje se encuentre entre la niebla, perdido entre una irreparable confusión y un caos mayúsculo, atrapado como si de una tela de araña se tratara.

Si el personaje de Haim-Aaron busca lo sublime a través de sus prácticas diarias, Avisah Sahim lo ha encontrado en Tikkun a través de un maravilloso blanco y negro, de una extraordinaria dirección de actores y de una contenida interpretación del personaje principal. Este film que puede verse como un duro alegato en contra de cualquier tipo de extremismo religioso.

Tráiler:

Ficha técnica:

Tikkun ,  Israel, 2015.

Dirección: Avishai Sivan
Guión: Avishai Sivan
Producción: Plan B Productions Ltd., The Mouth Agape, United King Films
Fotografía: Shai Goldman
Reparto: Aharon Traitel, Khalifa Natour, Riki Blich, Gur Sheinberg, Omri Fuhrer

Raúl Liébana

 

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