Críticas

Un Oeste diferente

Slow West

Slow West. John Maclean. Reino Unido, 2015.

Poster promocional de Slow WestEl western es desde hace años un género en eterna agonía. Parece que ya se han andado todos los caminos posibles del viejo Oeste y queda poco que ofrecer a un espectador que se sabe de memoria los lugares comunes de historias que se han contado centenares de veces. Sin embargo, todavía quedan valientes que se atreven de nuevo por este cada vez menos transitado sendero, y son capaces de encontrar una manera novedosa de mirar al Oeste. John Maclean es el último aventurero que se embarca en el género, y, por supuesto, trae bajo el brazo una propuesta diferente.

Hasta el momento, la relación de Maclean con el cine se reduce a un par de cortos y a su faceta como compositor de bandas sonoras. Da el paso al largometraje con Slow West, la odisea de un joven de alta cuna que escapa de su Escocia natal a la búsqueda de su amada. Jay, que así se llama el protagonista, parte cargado de ingenuo romanticismo hacia una tierra hostil repleta de tipos duros de gatillo fácil. En su peregrinaje, conoce a uno de esos pistoleros, interpretado por el siempre eficaz Michael Fassbender, que protegerá al muchacho en el incierto camino por la América salvaje.

Slow West es una película de género, sin lugar a dudas, y explota alguno de esos clichés reconocibles de western. Las piezas fundamentales están recogidas en la historia de Maclean: indios, cazadores de recompensas, solitarios parajes y naturaleza indómita y, por supuesto, kilos de pólvora. Claro está, a estas alturas, que para la supervivencia de este filme hace falta algo más, señas de identidad que den algo de sentido a la idea del retorno al western puro y duro en pleno siglo veintiuno. Maclean deja claro que tiene las ideas claras, defendiendo su historia con inteligencia y talento visual, herramientas con las que construye un mundo propio entrañable y violento, pequeño y atrevido, basado en los detalles y los contrastes. Con muy poco, nos ofrece una película que se esfuerza por ser distinta, impulsada por el sabor independiente que se refleja en el preciosismo que imprime en cada toma el director escocés. Los bosques o las inmensas praderas se transforman en un espectacular lienzo, en el cual se desarrolla una historia mínima, pequeña, hermosa gracias a las pinceladas trágicas que se esconde en el atribulado amor de Jay. Maclean juega con la trama, dejando al espectador completar la historia con sus propias conjeturas. Nos engancha a sus personajes, nos deja entrever sus razones e intenciones, y plantea los contrastes imprescindibles entre el rudo pistolero y el joven interpretado por  Kodi Smit-McPhee. Lo que empieza como una historia de amor un tanto ingenua, camina con paso firme hasta el relato de redención, gracias a la particular relación planteada entre los protagonistas.

Fotograma de Slow WestEl ritmo pausado, literario y meditativo elegido por Mclean se rompe de manera brutal con los exaltados momentos de violencia. La sangre salpica, y el valor de la vida humana se reduce al mínimo en una tierra donde no hay más ley que el revólver. El apacible escenario y los conseguidos silencios se desvanecen y dejan paso al ruido de los disparos. No es un western donde prime la acción, todo lo contrario, pero la forma en la que Maclean resuelve estos episodios es de lo más contundente. Además, como buen ejemplo de género, los momentos climáticos de la película en su tramo final pasan por el consabido duelo con los indeseables de turno. El director consigue desmitificar la violencia propia de las películas del Oeste, mostrándola de la manera más cruda y, a veces, irónica. Y es que el humor, entendido de una forma muy particular, es otra de las señas de identidad de Slow West. Un humor negro y realista, perfectamente medido para el tono melancólico que el debutante director imprime en su película. Tan reflexivo como directo, el absurdo de la vida se hace eco en los personajes de Slow West, humanos y reconocibles. Si hay que buscar un referente para las intenciones de Maclean, quizá sea el mundo de los hermanos Coen el más cercano.

Protagonistas de Slow WestSlow West no reniega del western clásico, pero busca ser algo más. Una parábola sobre los cambios al conocer a una persona en un momento concreto, rodada con sensibilidad por un director que deja el listón muy alto con su primera película. Da la sensación, en cada minuto, en cada plano, en cada decisión, que Maclean entiende perfectamente su historia, a sus personajes, las reglas que marcan el peregrinaje de estos dos desconocidos tan diferentes. Parece una tontería, pero no todos los directores son capaces de una reflexión tan concienzuda sobre qué contar y cómo contarlo, y más en un primer filme. Maclean da una lección de comedimiento, sin caer en estridencias innecesarias, y nos deja para el recuerdo este western atípico, original, valiente y extraño, que oculta sus pocas debilidades con su enorme cantidad de aciertos. Un soplo de aire fresco necesario, que gustará incluso a aquellos que no son especialmente fieles al género. Disfruten, y atentos. Me temo que John Maclean tiene mucho que decir en el futuro.

 

Ficha técnica:

Slow West (Slow West),  Reino Unido, 2015.

Dirección: John Maclean
Guión: John Maclean
Producción: See-Saw Films / DMC Film / Film4
Fotografía: Robbie Ryan
Música: Jed Kurzel
Reparto: Michael Fassbender, Kodi Smit-McPhee, Ben Mendelsohn, Brooke Williams, Rory McCann, Jeffrey Thomas, Caren Pistorius, Kalani Queypo, Stuart Martin, Tawanda Manyimo, Madeleine Sami, Michael Whalley, Andrew Robertt, Erroll Shand, Ken Blackburn

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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