Críticas

¿Donde sobran las palabras?

Amama

Asier Altuna. España, 2015.

Cartel de la película AmamaEn el Festival de San Sebastián celebrado el pasado mes de septiembre, la película vasca Amama, tercer film del realizador Asier Altuna, tras su paso por el mundo de la comedia y del documental, se alzó con los premios de esa filmografía al mejor cine y al mejor guión. Con una historia centrada en un caserío en donde se va desarrollando la vida de una familia, formada por los padres, tres hijos y la abuela, y rodada íntegramente en euskera, el realizador consigue plasmar una obra muy honesta, sin aristas, directa con lo que se quiere transmitir, y parece que muy sentida.

Se retratan existencias sobrias, maneras rudas, personalidades de carácter y físico potente, de seres unidos a la tierra y a sus raíces. El silencio y la parquedad en conversaciones hace casi justificable el recurso a la voz en off, y a través de una cámara reposada y con imágenes pausadas de gran profundidad de campo, nos llenamos de la belleza de una naturaleza boscosa, verde, intemporal, que sabe captar el atractivo del cambio de paisaje entre estaciones, al haber sido rodada entre julio y noviembre de 2014.

El mundo rural y sus habitantes se hacen protagonistas de una trama que ahonda en los ancestros, en el deseo de los mayores de que nada cambie, en el convencimiento de que el destino está marcado, lo que no se olvidan de recordar, aunque no sea con palabras, desde el mismo nacimiento, todos los días de la existencia. La rudeza del trato entre los seres humanos, no sorprende que se extienda hacia otros seres vivos, y parece que hay ciertos maltratos o falta de sensibilidades que no cambian con el paso de los años. Todavía hay quienes tenemos pesadillas de cuando esa persona cercana o ese familiar, se ocupaba de atar a los perros prolongadamente para que ladraran, o de ahogar a sus cachorros recién nacidos, como si recogieran manzanas o plantaran patatas.

Fotograma de la película AmamaLa película se centra casi en su totalidad en la vida en el caserío, por lo que no llega a vislumbrarse el real contraste con la existencia en la ciudad, excepto en un par de escenas, no pareciendo que haya sido la intención de Asier Altuna. Sin embargo, si que se detecta un fuerte y colorido contraste entre lo real de la naturaleza, el bosque y sus árboles, la tierra y sus frutos, con el arte o el trabajo procedente de manos humanas, creación que en este caso toma formas pictóricas, fotográficas e incluso digitales. A lo largo del metraje, se nos recuerda que un simple árbol puede servir para muchas cosas: para plantarlo, admirarlo, colorearlo, cortarlo, transmutarlo, injertarlo, para identificarnos, enfrentarnos, o también para rellenar la ausencia que dejan las palabras.

Las interpretaciones destacan por su sobriedad, acorde con el carácter de los personajes, enfatizando las actuaciones mediante gestos y modales. El padre, Kandido Uranga, Tomás en la ficción, consigue la ilusión de que nos creamos que no está interpretando, que es él mismo, ese hombre soberbio, orgulloso en los valores tradicionales y absolutamente descastado con sus parientes. También brilla en su papel Iraia Elias, la hija Amaia, en ese intento de entender el pasado y enlazarlo con el futuro, en su enfrentamiento generacional y las tensiones que ello provoca. Amama, la abuela del título (amama significa abuela en vasco), lo interpreta una actriz no profesional, Amparo Badiola, al conseguir fascinar al director cuando la vio por casualidad, una mañana tomando café en un bar. Es un personaje en el silencio, literalmente, y aunque el rostro aparece luminoso y atrae a la cámara, entendemos que le falta cierta expresividad, ya que recurre en demasía al esbozo de una sonrisa perenne e inmutable.

Imagen de AmamaSolo importa el caserío, todo lo que le rodea y lleva consigo, pasando por alto y no dibujándose más que en un par de imágenes otros medios de vida o relaciones de pareja que se desarrollan fuera de su órbita. Las vivencias, los recuerdos, las emociones, se dejan para el mundo rural y su entorno, en aquel microcosmos cerrado con el que es muy difícil romper el cordón por el que venimos unidos en el nacimiento.

El silencio, la incomunicación, además de con la voz en off, se va llenando con una excelente banda sonora, obra de Javi Pez y de la violonchelista Maite Arroitajauregi (Mursego), que además tiene un papel secundario, y también interpreta una canción en directo, con su violonchelo, en la ficción. La música que acompaña las potentes imágenes resulta experimental dentro de cierto clasicismo, que según se cuenta, intenta imponer el director, llegando incluso a conmover en algunos momentos.

Algunas han sido las aproximaciones cinematográficas a ese mundo rural vasco. Esta dura vida por tierras de colorido poderoso y abundante vegetación del Pirineo occidental, nos ha traído a la memoria obras de destacados directores, como Julio Medem, que con sus Vacas (1992), rastrea sobre las conflictivas relaciones de familias vecinas a lo largo de generaciones, o la película del navarro Montxo Armendáriz, Tasio (1984), sobre la soledad y libertad que conlleva la vida en el monte, desarrollada en la sierra de Urbasa. Con el film de Asier Altuna, estamos ante una obra que ha sabido reflejar y compartir inquietudes enraizadas en tiempo y entorno, y termina resultando un trabajo muy gratificante, con la importante ayuda de la atractiva fotografía, de las verosímiles interpretaciones, del guion, que tiene derivaciones que recuerdan a La balada de Narayama (Narayama Bushi-ko, Shōhei Imamura, Japón, 1983), o a La fuga de Logan (Logan’s Run, Michael Anderson, 1976, USA), y con el apoyo también indudable de la claridad en ideas de lo que se quiere transmitir y la forma de realizarlo.

Tráiler:

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Ficha técnica:

Amama ,  España, 2015.

Dirección: Asier Altuna
Guion: Asier Altuna
Producción: Txintxua Film
Fotografía: Javier Agirre Erauso
Música: Javi Pez. Musergo
Reparto: Iraira Elias. Kandido Uranga. Klara Badiola. Amparo Badiola. Ander Lipus. Manu Uranga. Nagore Aranburu

2 respuestas a «Amama»

    1. Hola Joana.
      Puedes conseguir el filme en DVD. Contiene audio en euskera y castellano, así como subtítulos también en castellano, además de inglés y francés.
      Saludos,
      Pilar

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