Cortometrajes

Nuestra imagen ante los demás

Sequence

Sequence. Carles Torrens. España, 2013.

Sequence_CartelExiste toda una ilustre generación de jóvenes cineastas españoles que han emigrado a la ciudad de Los Ángeles (EUA) en busca de una formación y de la posibilidad de abrirse camino en el mundo cinematográfico. Es el caso, por ejemplo, de Carlos Marqués-Marcet, componente de La Panda Productions y director de la película 10.000 km. Por eso no es casual que, en el mundo del cortometraje, Sequence, de Carles Torrens, haya sido seleccionado en casi un centenar de festivales de todo el mundo y haya cosechado más de una quincena de premios, que Tryouts, de Susana Casares, haya obtenido la misma cantidad de premios o, incluso, continuando con componentes de La Panda Productions, que el cortometraje de David Martín Porras, Inside the Box, haya sido seleccionado en más de treinta festivales. Todo esto no es casual. No puede serlo. Debe ser, sin duda, el reconocimiento a esa generación de jóvenes cineastas, de la que forma parte Carles Torrens,  que están demostrando tener unos determinados valores por encima de cualquier otro aspecto y un sobrado talento para hacer cine, dejando entrever un futuro para el cine español, en el que cabe toda la esperanza y el optimismo posibles.

Estos directores han sabido dar forma a sus ideas haciendo uso de una voz muy personal, llegando a crear mundos, historias y personajes tan singulares como los que habitan en los cortometrajes de Carles Torrens. Es el caso de Sequence, una historia que da vértigo por momentos y alcanza una tensión llevada al límite en otros, y tiene un tramo final tan impactante que puede llegar a cortar la respiración, aunque, sin duda, lo que hará será dejar boquiabierto a más de uno.

Con una premisa bien sencilla, planteada a partir de una simple pero compleja pregunta: ¿qué pasa si te despiertas un día y te das cuenta de que todo el mundo ha soñado contigo?, Sequence cuenta la historia de un camarero llamado Billy (Joe Hursley), al que le ocurre precisamente esto. Un día, al despertar, todo lo que él mismo vaya descubriendo a medida que avance será que todo el mundo (literalmente) ha soñado con él.

Inicio_SequenceCarles Torrens plantea, a partir de aquí, un juego que por momentos llega a parecer un Gran Hermano, como es la escena de la cafetería, en la que todos los clientes se dan la vuelta y quedan mirándole de una forma inquietante y perturbadora, comenzando  a generar una tensión que explotará a continuación en la secuencia del estanco. Rodada de manera magistral, es una secuencia de acción en la que Torrens deja entrever el gran pulso narrativo con que cuenta, lo que se puede hacer extensible también al resto del cortometraje, ya que hace alarde de los mecanismos con que cuenta para lograr que la historia avance, así como también demuestra un dominio de los códigos del género en el que se desenvuelve como pez en el agua.

Los personajes de las historias de Carles Torrens parecen encontrarse siempre en un mundo paralelo, algo marginados, pero no por ello dejan de saber cómo abrirse camino, y eso es precisamente lo interesante, ese afán de superación o de lucha que nos propone contra ese entorno adverso que siempre les rodea. En el genial Coming to Town (2006), por ejemplo, es una niña pequeña la que se encuentra agobiada por los compañeros del colegio y decide escribir una carta a Papá Noel, solicitándole sus deseos. Luego, tanto en First Frank’s Love (2005), como en su remake, llevado a cabo con más recursos y presupuesto, M is for Mon (2013), es un zombie que parece vivir en un mundo posapocalíptico, donde quiere integrarse en la sociedad, intentando entablar una relación de amistad con una chica de su edad. Así, todos ellos, con diferentes finales para cada uno, quieren dejar de lado esa soledad o exclusión social o, incluso, ese maltrato que sufren de manos de sus compañeros.

Sequence_EstancoSequence nos habla también de la gran importancia que damos a la imagen que proyectamos sobre los demás, cuestionándose hasta qué punto es esto importante y a partir de qué momento hay que dejar de pensar en ello. Esta historia, rica en matices, muestra cómo valoramos todo aquello que los demás dicen de nosotros, muchas veces sin darnos cuenta de que los primeros con los que debemos encontrarnos a gusto, es con nosotros mismos. Y esa es una de las revelaciones que tiene Billy en su travesía, hasta convencerse de que no ha hecho nada malo, sino todo lo contrario, ha intentado ser buen compañero con su entorno, por tanto, tampoco tendría por qué preocuparse de más.

Además, en los cortometrajes de Carles Torrens hay algo de perturbador. En ellos suelen ocurrir sucesos horrendos a plena luz del día, en medio de un jardín o de una calle, en grandes espacios abiertos, sin que tenga que haber necesariamente oscuridad o ser de noche, como sería lo convencional. Es curioso, por otra parte, como en Sequence hay un gran predominio del color verde, quizá símbolo de la esperanza que quiere albergar esta historia.                                                                                                                                              Restaurante_Sequence

No hay duda de que Carles Torrens está en posesión de un mundo personal fascinante, de que maneja los códigos del género de terror con una habilidad extraordinaria y de que tiene una gran destreza para combinar situaciones cotidianas, en las que aparentemente no ocurre nada, con giros repentinos y bruscos, pero sin que por ello se resienta la historia que está contando.

Completamos esta nota crítica con la entrevista que le realizamos al director. Para acceder, pulsar aquí.

Ficha técnica:

Sequence (Sequence),  España, 2013.

Dirección: Carles Torrens
Guión: Carles Torrens
Producción: Brett Forbes
Fotografía: Kyle Klütz
Música: Zacarías M. de la Riva
Reparto: Joe Hursley, Emma Fitzpatrick, Ronnie Gene Blevins, Jayne Taini, Rubén Garfias, Richard Chagoury

Raúl Liébana

 

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