Críticas

Búsqueda de nuevas fórmulas

Retornados

The Returned. Manuel Carballo. España, 2013.

Cartel de la película RetornadosEl agotamiento de registros dentro de determinadas vertientes y temáticas dentro del cine fantástico y de terror es un hecho palpable. Una dinámica en bucle generada por una mayor producción de historias fantásticas, cuyo inicio puede estar mediado por un incremento en la demanda por parte del espectador o por el business totalitario de la gran industria del cine, que con olfato afilado sabe rastrear aquellas propuestas que brotaron en los bajos fondos del medio, donde consiguieron éxito y respeto. Un terreno abonado de presupuestos ajustados o inexistentes, donde la maquinaria industrial despliega su artillería pesada de apropiación de ideas y fuegos artificiales, dejando a un lado cualquier atisbo de creatividad. Uno de los ejemplos más recientes, Guerra mundial Z  (World War Z, Marc Forster, 2013). Porque es  precisamente la inmundicia que destilan los zombies el sustrato filón sobre el que han actuado hasta desgastarlo de tal modo, que el hartazgo ha hecho presencia, ocasionando desgana hacia el subgénero. Ante este panorama existen dos opciones para salir al paso: dejarlo reposar hasta que pase el tiempo suficiente para que una nueva oleada recupere el registro en un segundo revival o seguir en el empeño, pero cambiando las normas del juego. La productora Filmax conoce bastante bien en qué consiste esto del cine de los “no muertos”,  tras su experiencia con Rec (Jaume Balagueró y Paco Plaza desde 2007) a sus espaldas —cuya cuarta entrega podremos ver en la próxima edición del festival de Sitges—. En su nuevo proyecto llamado Retornados, han apostado por un punto de partida que consiste en explorar el reverso de los códigos característicos de este cine, para subvertirlos y manejarlos como contexto dentro de un trasfondo social reconocible. El hecho de que Retornados sea una coproducción con Canadá, país donde fue rodada, con mayoría de actores de habla inglesa, le supone un amplio apoyo sobre todo de cara a vender y estrenar el film en otros países, como así ocurrirá el próximo año.

Manuel Carballo, realizador con experiencia dentro del largometraje de ficción, dirige con este, su tercer trabajo, donde narra una historia con guion de Hatem Khraiche, quien busca una ruptura con lo anterior. El zombie como infectado, foco de contagio, ya no es un muerto que vuelve a la vida. Es tan solo una persona que tiene una enfermedad producida por un virus que puede transmitirse a través de los fluidos corporales. Su expansión consigue anular las voluntades humanas, convirtiendo a la persona en un ser agresivo en busca de nuevas víctimas. Estos enfermos pueden mantener una vida normal gracias a un tratamiento diario que silencia el virus. El problema estalla cuando los stocks de dicho antiviral empiezan a escasear y deja de producirse. La lucha por la supervivencia pondrá al límite los posicionamientos de cada personaje.

Fotograma de la película RetornadosEl paralelismo con enfermedades víricas que suscitaron en su día cierta convulsión e intolerancia resulta demasiado evidente y la problemática social a la que se refiere también. El retornado puede ser una amenaza, pero también es una víctima a la que proteger.

El film gira en torno a ese miedo al contagio y la dualidad que caracteriza a este renovado, que queda desdibujado por estos nuevos matices y que funciona como eslabón de unión entre el prototipo establecido que se desvanece por momentos, en una historia que posee un fuerte anclaje a una realidad social que podríamos identificar como la nuestra —que no utiliza elementos ficcionales de un futuro distópico—, lo que le confiere cierta semejanza con los planteamientos de protesta de George A. Romero, quien expresa mediante zombies el descontento de la sociedad. Sin embargo, en Retornados no queda tan patente que esta crítica subyacente sea del todo intencional, sino que más bien figura como contexto genérico y propicio para retratar al personaje en un entorno en combustión, cuyos signos y síntomas nos llevan de lleno a la actualidad más presente. Esta metamorfosis del zombie es solo una parte de los cambios que Carballo introduce en el film, ya que además, se sirve de ciertas señas de identidad que pertenecen clásicamente a otros territorios alejados del terror. Este proceso de mutación que viene experimentando el fantástico y el terror desde hace tiempo, cada vez  más depurado, consiste en la fusión de diferentes géneros que aportan sus rúbricas particulares y contribuyen a que la historia adquiera un dinamismo que enriquece la narración. Todo esto sin caer en la parodia de los estereotipos que tan bien funciona en una larga lista de films que popularizó Shaun of the Dead (Edgar Wright, 2004) dentro de una larga lista de films.

The ReturnedDe esta manera, si la carta de presentación de Retornados podría enmarcarse, en apariencia, dentro del terror, en realidad, este queda en un plano casi anecdótico. Aquí no hay hordas de zombies que corren por las calles en busca de carne fresca ni sangre a borbotones, ni vísceras alejadas de sus cavidades corporales. Es la intriga característica del thriller la que encubre el verdadero motor que conduce toda la cinta: el amor de la pareja protagonista, que actúa como parapeto, cuando la lucha por la supervivencia deja a un lado la integridad moral, lo que acentúa aquellos pasajes que recaen en el drama. Una combinación bien equilibrada que se trunca en los últimos minutos del metraje, donde Carballo y Khraiche intentan un triple salto mortal en esto de la fusión de géneros y se alejan demasiado en un último intento por romper con la línea del film hasta caer en la incongruencia.

Tráiler:

Ficha técnica:

Retornados (The Returned),  España, 2013.

Dirección: Manuel Carballo
Guion: Hatem Khraiche
Fotografía: Javier Salmones
Música: Jonathan Goldsmith
Reparto: Emily Hampshire, Kris Holden-Ried, Shawn Doyle, Claudia Bassols, Emily Alatalo, Paulino Nunes, Melina Matthews, Jamie Lyle, Stephen Chambers

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