Críticas

Una crítica

Ratas, ratones y rateros

Sebastián Cordero. Ecuador, 1990.

 

Cartel de RatasSebastián Cordero dirigió la película Ratas, ratones y rateros. Fue estrenada en 1999. Es una película que marcó un hito en el cine ecuatoriano, aparte de ser una de las más exhibidas, con más de 135.000 espectadores en los seis meses que se proyectó en los cines del país.

Es del género de cine policíaco y drama e incorpora una estética de la marginalidad, algo similar a lo que estaba sucediendo en otros países latinoamericanos en esa época, como fue la película de Pizza, birra y faso, en la Argentina, y podría clasificarse dentro del Novisimo cine latinoamericano de entre siglos.

El film tiene algo de road movie, que nos logra mostrar un país históricamente dividido en sus regiones (Costa y Sierra), clases sociales, razas (mestizos oscuros y blanqueados) y generaciones con mentalidades diferentes. Si bien incorpora personajes y narrativas que no eran usuales del cine nacional, también hay propuestas cinematográficas en lo referente a modelos y ritmos narrativos no tradicionales en el Ecuador, pues Cordero estudió en Estados Unidos, en la prestigiosa Universidad de Southern California.

Considerando que es una ópera prima, tuvo éxitos internacionales con los siguientes reconocimientos: Mención Honorífica para el Director en el Festival de Cine de Bogotá (2000); nominada como Mejor Película en el Festival de Cine de Bogotá (2000); Premio a Mejor Edición en el Festival de Cine de La Habana (1999); nominada a los Ariel Awards (2001), a los Premios ALMA (2002), como Mejor Película Extranjera de Habla Hispana en los Premios Goya (2001); y se estrenó en 1999, en el Festival Internacional de Cine de Venecia.

Nos presenta una familia ampliada, que llega a traicionarse internamente. Parece formular la pregunta: ¿Hasta qué punto esta familia y los demás, en su entorno, representan al Ecuador?

El director presenta a propósito dos primos, que tendrán un choque intenso, provenientes de regiones y ciudades muy diferentes: Quito, capital del Ecuador, ciudad serrana, y Guayaquil, principal ciudad costeña. Salvador (Marco Bustos), personaje pasivo quiteño, parece simbolizar a un adolescente andino más reservado e inocente que su primo Ángel (Carlos Valencia), exconvicto  guayaquileño, que escapa de un crimen, con características de un costeño extrovertido, vivaz y delincuente consumado. El padre de Salvador (Antonio Ordoñez) representa a una figura de autoridad sola que no pudo orientar a Ángel. La abuela discapacitada refleja una figura familiar impotente y vulnerable. Y Carolina (Cristina Dávila), de otra clase social, con mayor poder y riqueza. Todo esto en un sentido metafórico, que nos conduce a reflexionar sobre la pérdida de inocencia de Salvador y la confusión de valores que comparte con sus pares.

Salvador es persuadido por su primo a involucrarse en una serie de delitos, en las que no solo arriesgan sus vidas, sino también las de sus seres queridos. Salvador pierde, al final, a su familia nuclear. El vestuario y maquillaje van a cumplir un papel articulador muy marcado, particularmente, en los personajes marginales, como Ángel, con piel oscura, pintado el pelo de rubio.

La actuación se vuelve intensa con roles subalternos o fuera de la ley, que quedan impunes, dentro de la moral y ante la justicia legal, y se caracterizan por una ambigüedad de valores. Estos personajes conectan con una “cultura popular” diferente del cine ecuatoriano pasado, que prefería vincularse a una “alta cultura”, parecieran salidos de una crónica roja real y cotidiana, vista a diario en la prensa y televisión nacional. Se mueven a través de violencia, con disparos, consumo de drogas, sexo y  robo, resultado de un tejido social cruzado por el conflicto no resuelto, la traición, la compra de conciencias.

La iluminación tiende a ser intensa en exteriores diurnos y tamizada en las escenas nocturnas relacionadas con los hechos delictivos, la fuente de luz es realista, con referencias culturales de clase social.  Los tonos de los colores en las casas van a lograr crear tensión, con el uso frecuente de colores fríos; los diferentes movimientos de cámara y la música externa a la ficción van a incorporar mayor tensión. En la música participa la banda de rock ecuatoriana: Sal y Mileto, que capta la atención de los espectadores jóvenes, habituados a la alta velocidad de las imágenes televisivas actuales.

Ratas, ratones y rateros

La profundidad espacial va a variar de interiores de casas estrechas y abarrotadas de muebles a un cementerio amplio o largas carreteras con movimiento permanente. El uso de la cámara en mano, a veces, y los cortes rápidos con movimientos van a mostrar una vitalidad intensa que parece relativamente nueva para el cine nacional. En suma, estamos ante un film turbulento, característico de la década de los noventa.

Como road movie intenta una muy buena fotografía de escenarios naturales para introducir imágenes del país, no solo de sus habitantes sino también de su rica geografía con atractivo visual. Cabe preguntarse: ¿Cómo un país hermoso naturalmente y diverso es habitado por una sociedad dividida en lo social, étnico, regional y generacional? Con respecto al género de cine policíaco y drama, se observa una cierta influencia neorrealista del film Los Olvidados, de Luis Buñuel, en la pérdida de inocencia de un joven ingenuo como Salvador frente al referente delincuencial que representa Ángel. Logra el film su objetivo por medio de una mirada profunda de la delincuencia en un pequeño país de Latinoamérica.

Creo que Cordero empodera al espectador para que saque conclusiones personales y que evite evaluaciones éticas muy simples de una sociedad dividida. Sin duda, el final abierto, ambiguo, del film lleva a reflexionar o a lograr tus propias conclusiones. Es un cine que interpela con preguntas de su época, pero no nos va a dar las respuestas, y no debe hacerlo. Su propuesta fue muy impactante y válida, sobre todo, en el momento histórico tan crítico del feriado bancario de 1999, la peor crisis nacional de nuestro siglo XX para Ecuador. Cabe la pregunta: ¿hacia dónde va nuestra sociedad con este tipo de personajes?

Tráiler:

 

 

Ficha técnica:

Ratas, ratones y rateros ,  Ecuador, 1990.

Dirección: Sebastián Cordero
Duración: 107 minutos
Guion: Sebastián Cordero
Producción: Cabezahueca
Fotografía: Matthew Jensen
Música: Hugo Idrovo, Sergio Sacoto-Arias
Reparto: Carlos Valencia, Marco Bustos, Cristina Davila, Fabricio Lalama, Irina Lopez

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