Críticas

Las grietas de la ciudad

Murder Death Koreatown

. EUA, 2020.

Póster de Muder Death KoreatownNo descubro nada a los lectores si digo que el 2020 está siendo, lo que menos, raro. A nivel cinematográfico los estrenos en salas se han desvanecido practicamene, y nuestra cinefagia se ha de enfocar en formatos que, en situaciones de normalidad, no llamarían tanto nuestra atención. Eso permite que películas un tanto más pequeñas, alejadas de los circuitos habituales, ganen importancia, y nuestro deseo de novedades hace que estemos más atentos al boca a boca.

En esos cuchicheos virtuales es donde oí por primera vez que alguien hablaba de esta película Murder Death Koreatown, con tanto entusiamo que mi curiosidad entró en alarma roja. Salida de la nada, con un caracter semi clandestino, esta pequeñez siniestra y agobiante se ha transformado en una de las más agradables sorpresas del año en lo que al género de terror se refiere.

Murder Death Koreatown bebe de una tradición que deja para el recuerdo pocas películas realmente destacables, el dichoso found footage o metraje encontrado. El éxito de la El proyecto de la bruja de Blair desató una moda que quemó el formato en poco tiempo, por culpa de la repetición y falta de imaginación de los creativos de turno, aunque sí que es cierto que regaló alguna joya como Lake Mungo, una de mis películas favoritas del género.

Podría ser que Murder Death Koreatown no fuese más que otro intento de sacar partido a una forma barata y eficaz de rodaje, en un intento desesperado por vivir de las rentas de un formato que vivió tiempos mejores. Pero el resultado de este experimento extraño es perturbador, agobiante, cercano y directo a las emociones ocultas del espectador.

La película recupera las raíces del fenómeno, y tiene su semilla en internet, donde, durante meses, un usuario anónimo se dedicó a explicar en foros que había recibido un paquete con información acerca de un asesinato real, en el que nada era lo que parecía, y todo indicaba la existencia de una extraña conspiración. Por supuesto, estos mensajes, que incluían fotografías del crimen real en la escena del crimen, con la información dosificada con inteligencia, dio mucho que hablar acerca de la naturaleza de este usuario… ¿Pirado con tiempo libre o auténtico investigador de lo misterioso?

La realidad se rompe en Murder Death Koreatown

La aparición de Murder Death Koreatown daba por resuelto ese misterio, pero ponía sobre la mesa tantos otros acerca del origen de la película. En esencia, lo que encontramos es el metraje en primera persona de un descenso a los infiernos urbanos, con la ciudad convertida en un laberinto delirante, lleno de lugares olvidados, decadentes, auténticas grietas invisibles por las que parece colarse otro mundo, turbio e insano.

En los créditos de Murder Death Koreatown no vamos a encontrar ni rastro de sus creadores. No hay director, ni guionista, ni equipo técnico. Todo permanece en el anonimato para dar mayor sentido al juego de ruptura con la realidad. En ese sentido, Murder Death Koreatown tiene algo de experimento cruel, ya que, como hemos dicho, la fantasía toma como punto de partida un crimen real, acaecido en el barrio de Los Angeles al que hace referencia el título. Puede resultar algo incluso desagradable esta licencia, pero, a partir de ahí, la realidad se deforma de tal manera que cada paso hacia el abismo que da esta película atrapa al espectador de forma hipnótica.

Los creadores de este perverso engaño presentan con habilidad a un protagonista que es presa fácil para la caída en picado. Sin trabajo, con mucho tiempo libre, cae en la obsesión malsana hasta que se tambalean los pocos pilares que le quedaban para mantener su cordura intacta. De hecho, a pesar de la grabación, nos preguntamos cuanto de esa espiral demencial está solo en su cabeza. Pero el horror de Murder Death Koreatown no es tanto el crimen o la psicología del narrador. El horror está en los pequeños detalles.

Nos vemos empujados a un mundo paralelo al nuestro. La pesadilla urbana construye un Los Angeles hostil, siniestro y desconocido, edificado en los rincones en los que nadie mira, en los callejones ignorados, en el mapa que nadie ve. Las pintadas de las paredes de edificios decadentes pasan ante nuestros ojos como mensajes de advertencia, como la narración anónima de las terribles pequeñas cosas que nos negamos a aceptar como cotidianas. Decenas de pistas esparcidas por las calles hacen un todo aterrador, del que estamos rodeados, pero del que nos mantenemos al margen por pura supervivencia.

Pistas entre los despojos

Los habitantes de la ciudad parecen fantasmas, mientras que los sin techo, los expulsados y los locos entienden que hay una frontera donde ellos viven, y que lo que hay más allá es incomprensible y tenebroso. La frágil mente del protagonista, al límite de ser uno de esos exiliados, es carne de cañón para ser absorbido por la oscuridad del corazón de la ciudad, repensada como enorme prisión mental. Gótico urbano que resulta estremecedor por realista, que consigue que miremos de reojo a lugares que, hasta ahora, permanecían ajenos a nuestra rutina.

Miradas insidiosas donde nadie se lo espera, luces tenebrosas, gritos que llegan desde ninguna parte, discursos entrecortados y balbuceantes de personajes al otro lado de la locura y la soledad… Murder Death Koreatown atisba a otra sociedad invisible a simple vista, con sus propias reglas, más poderosa de lo que podemos imaginar, y mucho más terrible. Nos hace sentirnos reconfortados en la normalidad, y al mismo tiempo temer por la cercanía de la amenaza. El realismo manejado hacia el extremo de lo fantástico, asombroso punto de encuentro entre lo material y la ficción.

Esta película fantasmal recupera la esencia del falso documental, o como queramos llamarlo, una vuelta al minimalismo de antaño y a las herramientas de impacto. Al mismo tiempo, refresca el género y consigue lo más difícil: meter en el cuerpo la sensación de intranquilidad y desasosiego.

Diferente. Efectiva. Astuta y algo aprovechada, eso sí. No dejará indiferente.

Tráiler:

Ficha técnica:

Murder Death Koreatown ,  EUA, 2020.

Dirección:
Duración: 80 minutos
Producción: Distribuida por Amazon Prime Video

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