Críticas

Enseñando con pasión

La clase de esgrima

Otros títulos: El último duelo, El maestro de esgrima, El esgrimista, The Fencer.

Miekkailija. Klaus Härö . Finlandia, Alemania, Estonia, 2015.

El_esgrimista_cartelEl año, 1952; el lugar, el pequeño pueblo de Haapsalu en Estonia; el tema central, un maestro que, a pesar de sus delicadas circunstancias personales, logra conectar y vincularse con sus alumnos, inspirándolos a través del deporte, como medio de motivación, y de escape a las condiciones de vida tan complejas y difíciles que atraviesan los estudiantes de primaria en un pequeño colegio, la mayoría huérfanos de padre, debido a la ocupación de su país, primero por Alemania en la Segunda Guerra Mundial y más tarde, por la Unión Soviética.

Una agradable música de piano marca el comienzo de la película y la acompaña a lo largo de sus 93 minutos de duración, cambiando la intensidad y ajustándose, conforme a la tensión dramática, de manera acertada. Por su parte, la cámara mantiene una cuidada composición, en agradable y subrayada simetría, se coloca repetidamente a espaldas del protagonista y lo sigue, mientras camina por la estación, cuando llega al pueblo estonio; se trata de Endel Nelis (Märt Avandi), un esgrimista profesional, que sale de Leningrado, huyendo de cierta situación que pone en peligro su libertad y, quizá, su vida, para refugiarse en el desolado Haapsalu, como maestro de deportes, bajo una falsa identidad.

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El vínculo que genera con los niños –en especial con la pequeña y valiente Marta (Liisa Koppel) y el afligido y tenaz adolescente Jaan (Joonas Koff), cuyas actuaciones son realmente emotivas–, y la esperanza que infunde en ellos al encontrar en qué volcar su energía y su tiempo, hace que Nelis se involucre tal vez más de lo conveniente, comprometiendo su propia seguridad.

Este relato, basado en hechos reales, en manos del director finlandés Klaus Härö (Cartas al padre Jacob, 2009; Adiós mamá, 2005), con un guion de Anna Heinámaa, adquiere distintos matices, que lo enriquecen y lo hacen atractivo. Así, La clase de esgrima, una coproducción de Alemania, Estonia y Finlandia, es por un lado, un filme inspiracional, del tipo de El Club de los Poetas Muertos, (Dead Poets Society, Peter Weir, 1989) y por otro, un thriller que mantiene en suspenso y en vilo al espectador; asimismo, se le puede ubicar como película de deportes, en la que la entrega, la disciplina y el espíritu de los competidores hacen la diferencia, sin importar los medios económicos o el equipo de accesorios con los que se cuenta, al estilo de Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2005). Por otra parte, funciona como un filme histórico, que nos sitúa en un contexto específico, mostrando en pantalla la cruenta realidad que se vivió en Estonia, en aquellos años de la posguerra, y retrata la encarnizada búsqueda por parte del Ejército Rojo, de quienes pudieron haber apoyado a la Alemania nazi durante la ocupación de su país.

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Härö maneja magistralmente estos cambios y las diferentes intenciones, valiéndose de recursos como la iluminación: el uso del contraluz crea atmósferas muy bellas, etéreas y casi irreales para los momentos cálidos y románticos entre Nelis y Kadri (Ursula Ratasepp); asimismo, el uso de los silencios, de las tomas nocturnas o de la neblina, asomándose por las oscuras calles del pueblo desierto, son disparadores de tensión para el público; también los close ups de los rostros de los pequeños, de sus miradas llenas de ternura, son pinchazos con una gran carga emotiva, por lo que, finalmente, La clase de esgrima se convierte en un trabajo verdaderamente conmovedor, tratado con enorme sensibilidad, tocando en un mismo argumento temas desgarradores como la posguerra, el vivir con miedo, la niñez coartada, los presos políticos en la Guerra Fría; pero también la esperanza, la perseverancia, la unión y el necesario vínculo de los guías con sus niños.

The Fencer

El honor, la ética y la lealtad se respiran en el filme de Härö, que ya con sus anteriores trabajos mostraba una gran preocupación por los niños, por el sufrimiento del que se vuelven objeto, debido a las decisiones de los adultos, también por las complejas relaciones humanas, por los conflictos entre ideologías distintas y por las terribles separaciones que las guerras traen consigo.

Para La clase de esgrima, Härö se rodeó de un buen equipo de trabajo, por lo que el filme se siente redondo y bien conformado, tanto la música a cargo de Gert Wilden Jr. (Hanna’s Sleeping Dogs, 2016; Lost City Raiders, 2008), como la fotografía desde la mirada de Tuomo Hutri (Naked Harbour, 2012; Cartas al padre Jacob, 2009) logran un equilibrio entre lo delicado del argumento, con el mensaje inspiracional que se busca, logrando una película completa y recomendable.

Lo anterior no la exime de la utilización de ciertos lugares comunes, de algunos recursos repetidamente utilizados en cintas motivacionales o de superación, sin embargo, eso no obstruye el desarrollo de la trama ni evita que, en general, se obtenga un trabajo atractivo, sobre todo en su aspecto visual y estético, acompañado con buenas actuaciones, un correcto progreso en el relato y un creíble y paulatino crecimiento de los personajes y sus relaciones.

 

Ficha técnica:

La clase de esgrima  / El último duelo, El maestro de esgrima, El esgrimista, The Fencer (Miekkailija),  Finlandia, Alemania, Estonia, 2015.

Dirección: Klaus Härö
Duración: 93 minutos
Guion: Anna Heinämaa
Fotografía: Tuomo Hutri
Música: Gert Wilden Jr.
Reparto: Märt Avandi, Ursula Ratasepp, Lembit Ulfsa, Kirill Käro, Carmen Mikiver, Kaie Mihkelson, Hendrik Toompere Sr.

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