Críticas

Tres mujeres invisibles que no paran de caminar

Invisibles

Gracia Querejeta. España, 2020.

Cartel de la película Invisibles  Hay que reconocer que Invisibles llega justo en la mejor época para hablar de la vida cotidiana de las mujeres. No solo porque se estrenó unos días antes del 7 de marzo, el Día de la Mujer, sino también porque estamos en un contexto, en España, en donde el mundo femenino nos interesa más que nunca y comienza a visualizarse. Hace un par de décadas sería impensable que una película de estas características pudiera contar con el apoyo, tanto de la industria como de los espectadores. Más allá de películas triunfalistas con heroínas épicas, como Ripley (Sigourney Weaver) de la saga Alien, y un poco mártires, del estilo de Thelma y Louise, con Susan Sarandon y Geena Davis, nuestras tres heroínas nos presentan un panorama mucho más accesible y menos apasionante, en el que tanto mujeres y hombres pueden reconocerse.

Las tres protagonistas principales son muy diferentes en carácter: Julia (Adriana Ozores), medio deprimida porque no aguanta la rutina diaria de su vida como profesora de matemáticas; Elsa (Emma Suárez), una empresaria soltera que aún cree que puede con todo; y Amelia (Nathalie Poza), la más insegura de todas, por sus dos divorcios pasados, tiene dificultades con su pareja actual por culpa de la mala relación con la hija adolescente de este. Lo interesante de las tres, es que son mujeres normales, que se acercan a los 50 años y que van siempre sin maquillar, en chándal y zapatillas deportivas, es decir, sin máscaras aparentes. Cada jueves quedan por la mañana, antes de ir a trabajar, con el único fin, de ponerse a caminar, charlar y hacer un poco de ejercicio. Es el perfecto pretexto para hablar no solo de hombres, lo que hace que el filme pase el Test de Bechdel. Lo pasa y con creces, ya que, entre las tres, tratan temas tan diversos como el techo de cristal, el sexo, los hijos, la decadencia física y todas esas cosas de la vida que les hacen sufrir y que nos pueden doler a todas y a todos por igual.

Fotograma de Invisibles, de Gracia Querejeta

El lugar elegido para el rodaje es el Parque del Príncipe de Cáceres, en el cual se rueda la película en su totalidad y que fue elegido, entre otras cosas, por su belleza, gracias a la gran variedad de flora y a su gran cantidad de géneros arbóreos con infinidad de especies. La directora, Gracia Querejeta, es conocida por rodar, entre otras, Cuando vuelvas a mi lado (1999), Héctor (2004), Siete mesas de billar francés (2007). Nos comenta que llegó un momento en el que no veía sostenible el hecho de no poder cambiar de lugar, y pensaron en llevar las cámaras a las casas de nuestras intérpretes, pero, finalmente, decidieron ser fieles al guion original. Por esta razón, se creó esta puesta en escena minimalista, casi de formato teatral, en el que los paseos de las tres flaneuses van transcurriendo sin otra dirección que la de sus propios diálogos. Lo peculiar de estos, es que a veces rozan lo disparatado y que están llenos de mentiras y verdades por igual. No se puede negar que son mujeres inteligentes y con ganas de vivir. Eso sí, siempre bajo una incertidumbre psicológica que se traduce en una especie de derive caótica de desasosiegos hormonales y preocupaciones mentales sin remedio.

El Catedrático emérito Caparrós Lera afirma que Gracia Querejeta pertenece a ese grupo de directoras de los 90 que, como Isabel Coixet o Itziar Boyarín, representan un cine de corte más intimista. Quizás sea un cine más francés, de autora, que no trata de ser una radiografía documental o social de las mujeres que entran en esa edad, sino, más bien, un retrato de ciertos comportamientos y vivencias que toda mujer llegada a los 50 pueda experimentar, tanto en el terreno personal como profesional. Quiere llegar al gran público. Y deja claro, con los numerosos diálogos brillantes y castizos, a veces un poco crudos, entre estas tres amigas, aunque siempre acompañados con una gran chispa de humor, que, en definitiva, sus encuentros son pequeños actos políticos que revindican un mundo real en una sociedad tan digitalizada. Al mismo tiempo, no trata de ser una tragedia lacrimógena en la que estas tres mujeres maduras viven en un estado de decrepitud permanente. Al contrario, es como la vida, ya que ellas mismas se van dando cuenta a través de sus amigas de lo que les está pasando. Estas tres mujeres se miran entre ellas para decirse verdades como puños y, poco a poco, se van dando cuenta de que sus vidas se van descontrolando de repente.

Invisibles, crítica

No trata de ser una película feminista de imposición, pero el hecho de que se tengan que reír de ellas mismas, también nos hace entrever que son, a veces, las propias mujeres quienes se hacen trampas. Por medio de la seducción, Gracia Querejeta nos traslada esta película, con guionista masculino, Antonio Mercero, proponiendo preguntas sin respuestas a una audiencia madura, que en los tiempos en que nos ha tocado vivir, aún tienen, posiblemente, la mitad de su vida por recorrer.

Tráiler:

Ficha técnica:

Invisibles ,  España, 2020.

Dirección: Gracia Querejeta
Duración: 83 minutos
Guion: Santos Mercero, Gracia Querejeta
Producción: Nephilim Producciones / Orange Films / TVE
Fotografía: Juan Carlos Gómez
Música: Federico Jusid
Reparto: Emma Suárez, Adriana Ozores, Nathalie Poza, Blanca Portillo, Fernando Cayo, Pedro Casablanc, Francisca Horcajo

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